SOCIEDAD

Desvelan en Navarra el futuro de la industria alimentaria: adaptar la oferta al estilo "Netflix"

Se trata de un fenómeno que ya está cambiando las formas de producir y de comercializar bienes y servicios en todo el mundo.

Táperes con comida en una nevera ARCHIVO
Táperes con comida en una nevera ARCHIVO

Ofrecer productos completamente personalizados y de forma inmediata, como hace Netflix con sus contenidos audiovisuales, es el gran reto al que se enfrenta la industria alimentaria española durante los próximos años.

Se trata del "efecto Netflix", un fenómeno que ya está cambiando las formas de producir y de comercializar bienes y servicios en todo el mundo y que también está comenzando a afectar a la industria alimentaria, ha declarado Beatriz Romanos, editora de TechFood Magazine, en una jornada de transferencia tecnológica.

En esta jornada, celebrada en la sede del Centro Nacional de Tecnología Alimentaria (CNTA) en la localidad navarra de San Adrián, Romanos ha alertado de que, a consecuencia de este "efecto Netflix", los consumidores "nos hemos acostumbrado a tener lo que queremos, cuando queremos y donde queremos".

“Hoy en día, estamos acostumbrados a la experiencia de una carátula que nos ofrece cosas exclusivamente para nosotros, cosas que nos gustan. Esto es lo que Netflix llama el 'motor de personalización', que cada año le supone 1.000 millones de ingresos", ha explicado.

Romanos ha apuntado que, para los "millenials", estas experiencias "son algo natural, son personas ‘nativas’ en ese aspecto, están acostumbradas a la conveniencia, a la inmediatez y a la relevancia. Quieren sentirse diferentes y demandan lo que es relevante para ellas" y las empresas "se adaptan a esa forma de consumo" y se adentran en la llamada "economía de las expectativas".

En el campo de la alimentación, ha apuntado, no se pasará de la situación actual a la nutrición personalizada en un solo día, pero tecnologías como la inteligencia artificial o el Big Data, entre otras, van a ir generando posibilidades tanto en el producto como en la forma de fabricarlo, así como en la manera que tienen las empresas de relacionarse con el cliente.

"A futuro, la tendencia es avanzar hacia una nutrición de precisión”, ha dicho Romanos, quien ha puesto varios ejemplos prácticos de lanzamientos de productos o innovaciones de mercado de algunas empresas que van en esa línea de personalización.

Así, Pepsico compró una empresa para hacer refrescos en casa, una "startup" de Barcelona trabaja en diseñar un filete de origen vegetal imprimible en 3D y emprendedores londinenses han desarrollado unas gominolas imprimibles que contienen los nutrientes en capas y se adaptan al perfil de consumidor.

Por su parte, la empresa norteamericana BeeHex ha trabajado en la fabricación de raciones de alimentos impresas en 3D para soldados, una experiencia que quieren llevar al mundo civil.

Además, en algunos supermercados Waitrose de Londres se ha lanzado un espacio en el que el cliente se hace un test de ADN que se complementa con una pulsera que muestra la información personalizada en formato de semáforo, monitoriza las pautas de actividad física y, en función de esto, el dispositivo va marcando en los lineales qué conviene comprar o no para la dieta.

Según Romanos, “vamos evolucionando de un producto alimentario segmentado a otro que responde, poco a poco, a necesidades más específicas de diferentes perfiles”.

Por ello, las grandes empresas están interesadas en invertir en "startups" que dan pautas en estos campos de desarrollo y, después de un tiempo de colaboración, se lanzan en solitario con la experiencia adquirida. "Son muchas empresas las que lo hacen, también españolas”, ha dicho Romanos.

También hay tendencia a la personalización en los restaurantes. Ha puesto el ejemplo de VitaMojo, una cadena británica que se ha unido a una empresa de ADN y, de esa cooperación, nace un menú que ofrece al comensal justo lo que necesita en función de su perfil y su demanda a nivel nutricional. Esta experiencia se está trabajando también en el "lab" del Basque Culinary Center en Tabakalera (San Sebastián).

En conclusión, Romanos ha señalado que ese conocimiento del consumidor y esa anticipación a las tendencias supone una oportunidad para la industria, aunque también ha mencionado un hipotético "factor de rechazo" del consumidor relacionado con el coste de estos desarrollos.


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