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Quejas por la actuación de un conserje en Barañáin que echó a una niña del vestuario: "Mi hija salió en bragas"

El empleado alegó que ya habían pasado los 20 minutos reglamentarios y que tenía que fregar las instalaciones.

Entrada al polideportivo de Barañáin. TWITTER (@PeioKold0)
Entrada al polideportivo de Barañáin. TWITTER (@PeioKold0)  

Indignación y asombro es lo que han vivido unos padres ante una situación ocurrida este sábado por la mañana con sus hijas en el polideportivo de Barañáin, y que uno de los progenitores ha denunciado a través de las redes sociales.

Los hechos sucedieron tras un partido de balonmano femenino, de categoría alevín, entre los equipos de Lagunak y Anaitasuna. Un encuentro disputado a las 9 horas y que terminó una hora después.

En ese momento, tal y como ha relatado uno de los padres a NAVARRA.COM, las niñas del Lagunak se quedaron en el campo algunos minutos realizando estiramientos, para después acceder a los vestuarios para ducharse y cambiarse de ropa.

El problema llegó al darse cuenta de que solo había abierto un vestuario para cada equipo, provisto con cuatro duchas y un banco en el que apenas cabían seis niñas. Sin embargo, en el equipo de Lagunak de esa categoría hay 17 chicas de unos 9 y 10 años.

Por tanto, las jugadoras tuvieron que hacer turnos para ducharse, aunque algunas de ellas decidieron irse a sus casas sin cambiarse, para evitar así tener que hacer cola y esperar a que finalizaran sus compañeras.

"Mi hija salió a decirme que iba a tardar un poco, porque solo disponían de cuatro duchas y eran más de diez las que estaban en ese vestuario. Yo le contesté que no había problema, que estuviera tranquila, que yo la esperaba", relata el progenitor, que indica que a los padres no se les permite la entrada en los vestuarios.

MÁS DE DIEZ NIÑAS

"Había unas 10 o 12 niñas que se tenían que duchar, y no son rápidas, porque tienen 9 años, ya que son alevines de primer año", apunta, para añadir que "unas tres o cuatro amigas de su hija se quedaron a esperarla mientras ella terminaba de secarse".

"Entonces -continúa-, a las 10.25 horas, el conserje les picó en la puerta, la abrió y les dijo que ya podían ir saliendo, porque llevaban 20 minutos, y la normativa establece que ese es el tiempo máximo que pueden estar".

Esa niña era la única chica que quedaba por vestirse. "Asustada, cogió el bolso, cogió la camiseta del chándal, se la puso en la cintura, el pantalón también se lo puso en la cintura, y salió fuera, en el pasillo, delante del señor, en bragas y top. Allí, se puso la camiseta, y con ella puesta y en bragas, salió a las escaleras, donde yo la esperaba. Al verla llegar así y en chancletas, le pregunté que qué había pasado, y me contestó que las había despachado el conserje, porque tenía que fregar", cuenta.

En un primer momento, el padre relata que no le dio mucha importancia, hasta que reparó en que su hija iba en bragas. "Entonces, una madre de una compañera se quedó con mi hija, y yo entré dentro a hablar con el conserje. Entró conmigo otra madre que vio la situación, para pedir explicaciones, pero el conserje dijo que la normativa establece que pueden estar un máximo de 20 minutos para cambiarse, y que ellas habían estado jugando. Yo le respondí que mi hija se estaba duchando y que había otras niñas que ya habían terminado, pero que la estaban esperando. Y me dijo que ahí tenía las hojas de reclamaciones", expone.

QUEJA EN EL AYUNTAMIENTO

En este sentido, afirma que la próxima semana presentará una queja en el Ayuntamiento de Barañáin. "Una madre también me comentó que ella estaría dispuesta a firmar para hacer una protesta conjunta, y en las redes sociales hay muchos padres que nos apoyan", explica.

Pero sí que desea dejar claro que no está pidiendo el despido de ninguna persona: "No queremos que echen a nadie, ni yo me quiero meter en la vida laboral de nadie, pero ha sido una situación en la que mi hija salió asustada, porque es un hombre muy corpulento y con una voz muy grave, que les abrió la puerta del vestuario para decirles que salieran, que ya había pasado el tiempo reglamentario".

En opinión de este padre, "si a un adulto le pasa eso, lo que hace primeramente es terminar de vestirse antes de salir del vestuario, pero mi hija cogió la ropa asustada, diciendo que el conserje las había echado porque tenía que fregar, ya que después venían los siguientes".

Ante lo ocurrido, se pregunta si no habría otra solución. "Si hay 12 niñas para ducharse en un vestuario de cuatro duchas, es normal que vayan a tardar. ¿No hay más vestuarios en todo el polideportivo? Por supuesto que hay más, pero igual lo que ocurre es que, si se abren dos vestuarios, después el conserje tendrá que fregar los dos. Quizá vayan por ahí los tiros", sugiere.

MÁS PROBLEMAS EN EL POLIDEPORTIVO

Además, no es el primer problema que les sucede en ese mismo polideportivo, tal y como recuerda. "Hace tres años, mis hijas hacían gimnasia y salían del colegio a las 17 horas, la misma hora a la que empezaba esa clase. Así que salíamos del colegio y llegábamos ahí, pero tenían que cambiarse de ropa, porque estaban con el uniforme. Por lo que necesitaban un vestuario. Pero con seis o siete años, un niño no se cambia rápido", aduce.

"A los padres, no nos dejaban entrar al vestuario, así que a una niña de seis años le podía costar cambiarse casi lo que duraba toda la clase. Por eso, pedimos que nos dejaran un vestuario para que los padres pudiéramos entrar a ayudar a vestirse a nuestros hijos. Pusimos una queja en el Ayuntamiento de Barañáin, pero nos dijeron que no, que por seguridad no se permitía entrar a los padres. Así que ahí estábamos todos a las 17 horas cambiando a los niños en las escaleras del polideportivo, porque no nos dejaban entrar con ellos a los vestuarios", protesta.

Este padre sabe que se trata de una situación peliaguda: "Entiendo que a personas mayores no se les deje entrar a los vestuarios, porque vete tú a saber si un día pueda entrar una persona mayor, pensando que es un padre, y no lo es. Pero allí nos conocíamos todos. Así que teníamos que estar en la puerta de la calle, vistiendo a los niños en la entrada del polideportivo".

La queja, entonces, no sirvió de mucho, pero espera que, en esta ocasión, sí que se tomen medidas para corregir la situación que se vivió el sábado por la mañana. "Lo primero es subrayar que no queremos jugar con el empleo de nadie, ni queremos que echen a nadie del trabajo, pero sí igual que le den un tirón de orejas, porque mi hija se merece una pequeña disculpa", concluye.


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