• miércoles, 20 de octubre de 2021
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VIVIENDA

Al 23% de los navarros le gustaría reformar su casa: estos son los problemas

Los problemas más habituales a la hora de hacer obrassuelen ser por el precio a pagar por el trabajo, los retrasos en la ejecución o la calidad de la reforma.

Dos personas trabajan en la reforma de una casa. ARCHIVO
Dos personas trabajan en la reforma de una casa. ARCHIVO

Al 23% de los navarros le gustaría reformar su vivienda, según señala una encuesta encargada por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache.

De entre ellos, más de una tercera parte quiere llevar a cabo una reforma integral del inmueble; un 20% desea cambiar la cocina; un 18% aspira a reformar el baño; un 13% quiere modificar el sistema de calefacción de su casa; a un 12% le gustaría llevar a cabo alguna reforma para ahorrar energía; y un 7% mejoraría el sistema de refrigeración.

En una nota, Irache ha afirmado que "desde la Administración y el sector se debe seguir fomentando estos trabajos de rehabilitación para ir formando un patrimonio de vivienda más sostenible, habitable y adaptado a las nuevas necesidades de los ciudadanos.

Además, desde la asociación explican que "los problemas más habituales suelen ser por el precio a pagar por el trabajo, los retrasos en la ejecución o la calidad de la reforma".

Como indica Irache, una de las quejas más habituales suele ser el precio a pagar.  En ocasiones, el consumidor encarga la reforma mediante un pacto verbal y sin presupuesto de ningún tipo. Posteriormente, cuando le pasan la factura se siente engañado porque considera que el precio es excesivo.

Antes de comenzar una obra, es aconsejable pedir varios presupuestos, aunque sean aproximados, para poder comparar. En este caso, conviene acordar antes si va a tener un precio y cuánto, aunque luego no se encargue el trabajo.

Si ya ha elegido empresa, esta deberá entregarle un presupuesto, ya detallado, que indique exactamente las labores a realizar y el coste que va a tener cada una de ellas. En él debería desglosarse también el precio de los materiales y de la mano de obra con las horas de trabajo estimadas. También se deben detallar los impuestos.

"El consumidor debe estar atento porque algunas empresas hacen una primera estimación muy baja, para que el consumidor las elija, y luego el presupuesto real es mucho más alto", recomienda Irache.

SOBRECOSTES

Otro de los grandes problemas relacionados con el precio son las modificaciones sobre el presupuesto inicial aceptado.

En principio, la empresa debería comunicar cualquier imprevisto que suponga un encarecimiento del pago y el consumidor debería aceptarlo para que lo puedan cobrar.

Sin embargo, Irache asegura que "no son extraños los encarecimientos no justificados, que a veces suponen miles de euros, sobre el presupuesto ofrecido en un principio".

"Algunas empresas establecen en el presupuesto un porcentaje variable por imprevistos, por ejemplo, de un 10%. Con frecuencia, este porcentaje 'variable' se acaba cobrando, aunque no siempre se justifique con el rigor debido", explican.

FECHA DE CONCLUSIÓN

El plazo de conclusión es otro de los conflictos más habituales en estos trabajos, detalla Irache. Para ello, recomienda fijar en el contrato una fecha de inicio y de finalización de las reformas, así como una penalización por la demora que se pueda producir a la fecha fijada. Esta es la mejor manera de evitar los retrasos.

"Han acudido personas a la asociación que, seis meses después de lo previsto, seguían en su casa con el trabajo a medias y otras, incluso, que tuvieron que encargar el trabajo a otra empresa porque la encargada lo dejó sin concluir", dicen.

Hay que tener en cuenta que, en función del tipo de reformas, las obras pueden hacer la casa inhabitable y producir unas molestias muy notables.

RESULTADO FINAL

Otra queja muy habitual por reformas es la deficiente calidad o terminación de los trabajos. Para evitar malentendidos, lo mejor es concretar al máximo las reformas, si es posible, aportando en el contrato descripciones y elementos gráficos que plasmen el resultado final encargado, tal y como recomienda Irache.

"Cuanto más detallada sea esta descripción, más posibilidades habrá de reclamar posteriormente posibles incumplimientos", continúa.

En la misma línea, Irache afirma que es conveniente "concretar materiales, marcas, modelos o piezas que se van a utilizar -y que deben estar incluidas en el presupuesto-. Hay quien, para evitar problemas, prefiere comprar por sí mismo los materiales y pagar a la empresa exclusivamente por efectuar los trabajos".

PAGAR POR FASES

Además, determinar en el contrato la forma de pago es otro elemento importante para que quede claro de qué manera y cuándo se van a efectuar los abonos.

"No es extraño que algunas personas determinen pagar ciertas cantidades o porcentajes del presupuesto en varios pagos: al firmar el contrato, al comenzar la obra, al acabar una parte, al finalizar… Esto permite que el consumidor sólo tenga que pagar ciertas partidas cuando ya han concluido los trabajos y asegurarse que la empresa no le deja con la reforma sin concluir una vez que ya tiene el dinero en su cuenta", expone Irache.

Si se detectan fallos en la obra es importante comunicarlos a la empresa encargada del trabajo lo antes posible. También puede venir bien sacar fotografías o cualquier otro elemento que atestigüe estos errores. Además, siempre hay que conservar contrato y facturas de los trabajos realizados.

Por otra parte, "otro problema repetido es cuando, meses después de una reforma, especialmente al llegar el invierno, se detectan humedades en la propia casa o incluso en otras viviendas contiguas. Según el tiempo transcurrido, algunas empresas eluden su responsabilidad".

LICENCIAS

Por último, otra cuestión fundamental que recomienda Irache es informarse de las licencias o permisos urbanísticos necesarios para llevar a cabo cualquier reforma. También es aconsejable informar al resto de vecinos sobre ellas.

Además, conviene asegurarse de que las obras no afectan a elementos comunes del edificio y preguntar por si hay horarios fijados para las obras en el edificio.

Por último, la asociación concluye que es muy recomendable asesorarse sobre si la reforma puede estar sujeta a subvenciones o ayudas de algún tipo, así como desgravaciones o impuestos reducidos, ya que pueden suponer un importante abaratamiento del coste final.


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