SOCIEDAD

Gimeno improvisa de nuevo y saca a niños de su clase en Murchante con el curso empezado para agrupar a los de euskera

Ha ocurrido en el colegio público Mardones y Magaña de Murchante, ante el desconcierto de los menores y el terrible enfado de los padres. 

Imagen del colegio público Mardones y Magaña de Murchante.
Imagen del colegio público Mardones y Magaña de Murchante.  

El absoluto descontrol y caos que vive el departamento de Educación en Navarra con el inicio del curso ha golpeado de lleno al colegio público Mardones y Magaña de Murchante. 

Esta misma semana, con el curso ya empezado y sin contar con la autorización de los padres, la dirección del centro con el visto bueno de la Inspección ha obligado a salir de sus aulas a varios niños para juntar a los matriculados en euskera. Ha ocurrido en los distintos curso de Educación Primaria, con el terrible enfado de los padres y el trauma para los niños, que de un día para otro han sido expulsados de su aula de seguridad. Los hechos ocurrieron este miércoles, 20 días después del inicio del curso. 

"Muchos de ellos entraron a clase llorando, fueron apartados de sus amigos, cuando el curso ya había comenzado y sin que pudiéramos hacer nada, ha sido horroroso", explica una de las familias afectadas, indignadas con el departamento de Educación y con la dirección del centro, que han impuesto su decisión de un día para otro. 

Para poder juntar a todos los de euskera en una misma clase, sobraban otros niños (el máximo son 25 por aula), a los que han sacado y han repartido entre otros grupos. 

El centro había preparado el curso con semanas de antelación y conocía perfectamente cuántos alumnos había matriculados en cada asignatura, incluidos los pocos que cursan euskera. A pesar de todo ello, mezcló a unos con otros, lo que provocaba que se saltaba todos los protocolos frente al coronavirus mezclando grupos cuando los niños iban a la asignatura de vasco.

"Hemos procedido a la reagrupación del alumnado para facilitar que el de euskera estuviera todo en una sola clase siguiendo las indicaciones de nuestro inspector y así minimizar el uso de mamparas cuando se unían de distintos grupos estables de convivencia", ha asegurado la directora del centro, María Cano de la Luz, a los padres, que no entienden cómo conociendo esta circunstancia desde antes de empezar el curso no se hizo bien desde el principio. 

La respuesta ofrecida por la Inspección de Educación a las familias ha sido acogida con mayor enfado, puesto que desde Educación se menosprecia a los padres haciéndoles ver que nada tienen que decir ante la medida tomada en mitad del curso: "La organización escolar de grupos y alumnos es competencia exclusiva de la dirección del centro. Por otro lado, y como no puede ser de otra manera, un cambio de organización escolar no sólo es algo legal, sino que es algo habitual", asegura en un texto en el que se reconoce que no se cumplía el protocolo de normas frente a la Covid, pues se juntaban alumnos de hasta 6 grupos estables diferentes para ir a euskera. 

Hay que recordar que fue la propia Inspección de Educación la que dio el visto bueno al inicio del curso en Murchante, sin que ahora haya responsabilidades ante este desaguisado causado en un centro público. 

Sin embargo, las familias comprueban con estupor que no se ha tomado la misma medida con la asignatura de religión, mientras que todos los niños de euskera han sido agrupados a costa del cambio de niños que no tenían nada que ver y que han sido obligados a abandonar su clase y a sus amigos con el curso ya en marcha. 

El colegio reconoce que para la asignatura de religión se unirán alumnos de tres clases distintas y que los separarán con mamparas, algo que bordea las normas establecidas sobre el coronavirus. 

En una carta remitida a la dirección del centro y firmada por los padres y madres de sexto curso, las familias han denunciado la improvisación constante a la que someten a sus hijos: "No podemos estar cada día haciendo cambios, descentrar a los niños y a los profesores y perdemos un tiempo precioso en el que no estamos confinados que deberíamos estar aprovechando al máximo para cuando nos toque quedarnos en casa. Solicitamos a la autoridad competente en el colegio una enseñanza de calidad e igualdad en las aulas, lo cual consideramos que ahora mismo no tenemos", señalan de manera tajante. 

El drástico cambio con el curso iniciado ha provocado también un escenario inesperado. Algunos de los matriculados en euskera son hijos de inmigrantes de familias que viven en el pueblo. Ahora, en lugar de estar repartidos por los distintos cursos para favorecer la integración y el avance del curso escolar han juntado a todos en un mismo aula, lo que genera dudas en los padres.

"Los alumnos no pueden repartirse indiscriminadamente, sino por igual en las dos aulas, es la única forma de mantener una educación de calidad para todos y evitar conflictos. No queremos que baje el nivel educativo y tampoco que haya desigualdad. No es razonable que en dos aulas del curso académico encontremos unas diferencias tan significativas, como tener a 9 alumnos inmigrantes en un aula y 3 en la otra", explican al tiempo que apuntan la importancia de la mayor paridad posible en género, cultura, capacidades, etc. 


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