SOCIEDAD

Muere Fernando Altuna, infatigable luchador contra el terrorismo en defensa de la memoria de su padre

Miembro de Covite, hace pocos meses participó en Alsasua en el acto en defensa de los agentes de la Guardia Civil apaleados junto a sus novias. 

Fernando Altuna Urcelay, luchador incansable
Fernando Altuna Urcelay, luchador incansable

Fernando Altuna Urcelay, infatigable luchador contra ETA y su entramado terrorista, ha fallecido este miércoles a los 47 años. Miembro y activista de Covite, estuvo presente hace sólo unos meses en Alsasua en defensa de los agentes de la Guardia Civil apaleados en un bar junto a sus parejas. 

Fernando Altuna era hijo de Basilio Altuna, asesinado por los terroristas en 1980, algo que marcó para siempre su vida y su interés en desenmascarar al nacionalismo vasco y a su banda asesina. Tenía pareja y deja un hijo de 13 años. 

Altuna fue un hombre honesto y valiente, que no se escondió nunca ante la injusticia del terrorismo. Denuncio con vehemencia los homenajes a terroristas impulsados por la izquierda abertzale de Batasuna, Sortu o Bildu, a la vez que puso el dedo en la llaga de la connivencia del PNV con los asesinos. 

Recientemente había participado con la asociación Covite, que dirige Consuelo Ordóñez, en la colocación de placas en recuerdo a los asesinados por ETA en Bilbao y San Sebastián, placas que los alcaldes del PNV han corrido a retirar rápidamente, tal y como el propio Altuna denunciaba en sus cuentas de Twitter o Facebook, siempre tan activas. 

En noviembre de 2015 protagonizó un hecho muy recordado, al acercarse al exJemad del Ejército, ahora en Podemos, que se encontraba en un homenaje por los atentados de París. "Mi general, ¿por qué estos asesinados sí valen y los de Navarra no?", le preguntó Altuna a Julio Rodríguez en referencia al acuerdo en Navarra de Podemos con Bildu, partido que no condena los asesinatos de ETA.

Siempre con el amor por su hijo, por su pareja Ana y por el recuerdo de su padre, publicó una emocionante carta dirigida a la memoria de su progenitor, que reproducimos en sus pasajes más destacados a modo de homenaje y recuerdo a un ejemplo de lucha contra el fanatismo vasco.

Querido padre,

Después de 35 años de tu asesinato a manos de ETA Político-militar, todo lo que hemos conseguido es que el Lehendakari Iñigo Urkullu entregase el pasado viernes un “retrato de la vulneración del derecho a la vida en el caso vasco” (así lo llaman) a los alcaldes alaveses de Elburgo (Azua) donde naciste, de Vitoria, de donde eras vecino, y de  Iruraiz-Gauna (Erenchun) donde te mataron. (...)

Da igual que tuvieses cuatro hijos, en vez de dos, da igual que en 1980 fueses Capitán de la Policía Nacional y no de la Policía Armada que ya no existía, da igual la “justificación” argumentada por el propio Gobierno Vasco, el famoso “algo habrá hecho”, para que te matasen bajo el epígrafe “Más datos”…  Este es a día de hoy tu retrato.

Creí que el todopoderoso Gobierno Vasco iba a rescatar alguna imagen antigua viéndote sonreír junto a tu familia o amigos en Azua, Marieta, en Vitoria, en Laredo, en San Sebastián, en Madrid… o iba a descubrir algunas palabras o escritos tuyos. No, papa, éste es tu retrato 35 años después.

Pensaba que tras 35 años las heridas de tu asesinato eran suficientes para que éstas estuviesen cerradas. No, padre, las heridas siguen abiertas. 

Lo único que sé, y esto no es un relato, es que a las 10:15 del 6 de septiembre de 1980, fue asesinado en Erenchun (Álava) mi padre, Basilio Altuna Fernández de Arroyabe.

Lo único que sé con toda seguridad que pasó, y no es un retrato ni es una opinión, es que:

  • Unos dictaron tu muerte.
  • Otros te siguieron y anotaron tus costumbres, tus usos, tus itinerarios…
  • Alguien muy cercano a ti informó de que aquella tarde, casualmente estabas en Erenchun.
  • Uno ejecutó la acción.
  • Otros dieron cobertura de fuga al ejecutor.
  • Otros cobijaron y protegieron a los anteriores…
  • Una inmensa mayoría de la sociedad y parte de sus instituciones callaron ante tu asesinato… (Ni siquiera ningún representante del Gobierno vasco acudió a tu sepelio y funeral)

Lo único que sé y esto no es una opinión, es que el estado de derecho y sus instituciones:

  • No te protegieron como ciudadano, en tiempos de paz y no de conflicto armado.
  • No han investigado tu crimen.
  • No han identificado, ni detenido, ni juzgado al autor material, al “hombre de la camisa verde”, que te asesinó.
  • No ha identificado, ni detenido, ni juzgado a los autores necesarios (ni materiales, ni intelectuales) de tu asesinato.
  • La Audiencia Nacional (Carlos Divar) archivó tu sumario el 24 de diciembre de 1980, 24 horas después de haberlo incoado.

Lo único que sé, y esto no es una opinión, es que ETA (Político Militar) organización terrorista (perfectamente jerarquizada y estructurada) fue quien reivindicó la autoría del asesinato de mi padre.

Lo único que sé, y no es un retrato, es que dicha escisión de la banda terrorista abandonó la actividad terrorista en 1983 y que ni sus dirigentes, ni sus integrantes, ni sus colaboradores fueron encausados ni enjuiciados por tu asesinato. Ni tan siquiera entregaron sus armas.

Lo único que sé, y no es una opinión, es que pasados 35 años, una parte de la sociedad y gran parte de sus instituciones siguen callando ante tu asesinato e incluso homenajean, jalean, protegen y amparan a los que lo cometieron.

Lo único que sé con toda seguridad que pasó  y esto no es un retrato, es que tus asesinos y cómplices hicieron perfectamente su trabajo, que cumplieron y alcanzaron al menos parte de unos objetivos diseñados y definidos previamente.

Lo único que sé y esto no es un retrato, es que después de 35 años el estado de derecho por el cual te asesinaron no hizo, ni ha hecho a día de hoy, su trabajo (como sí, insisto, lo hicieron perfectamente tus asesinos).

La MEMORIA de la que tanto se habla no te podrá devolver la vida, pero podrá devolverte la DIGNIDAD, siempre que el Conjunto del Estado de Derecho y sus instituciones se atrevan a ir en busca de la VERDAD en mayúsculas, que no es otra cosa que la JUSTICIA.

La memoria por tanto de Basilio Altuna Fernández de Arroyabe y de Todos los asesinados debe ser una parte del grito a favor de la verdad, de la ley, y por tanto de la justicia, una llamada a defender la libertad de todos en el futuro y a liberar así a toda la sociedad vasca y española de su pasado, y este será el único y auténtico triunfo del estado de derecho y de todos los vascos y españoles. (...).

La Violencia ejercida por los que te mataron ha servido, sirve y servirá para conseguir unos objetivos perfectamente estructurados y planificados.(...).


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