SOCIEDAD

Marimar, la tudelana que necesita una cura urgente, desbordada por el apoyo: "No sabía que la gente era tan buena"

El objetivo es reunir 24.000 euros para pagar un tratamiento que le permita volver a segregar saliva y poder llevar una vida digna.

Marimar González Amillo, la tudelana afectada por el síndrome de Sjögren. CEDIDA
Marimar González Amillo, la tudelana afectada por el síndrome de Sjögren. CEDIDA  

La vida de la tudelana Marimar González Amillo, de 45 años, se ha convertido desde el 2016 en un auténtico recorrido de montaña rusa, con descensos muy pronunciados de noticias fatídicas, como el cáncer que padeció y el síndrome de Sjögren que sufre ahora, y ascensos optimistas tras victorias en la lucha contra la enfermedad y por el calor humano recibido en los momentos más difíciles.

Hace ahora cuatro años, a esta mujer le diagnosticaron un cáncer de mama. La sentencia ya es dura por sí sola, pero Marimar cuenta que ese diagnóstico llegó muy tarde. "Estuve tomando antiinflamatorios, pero en realidad tenía cáncer. Fue muy malo, triple negativo", relata.

Ella sobrevivió. Aunque no fue fácil. Para lograrlo hicieron falta 16 sesiones de quimioterapia y mucho esfuerzo por agarrarse a la vida. "Fue un proceso muy duro, algo inhumano, porque me lo cogieron muy tarde", incide.

La alegría de haber salido triunfante de esa batalla contra la enfermedad no duró demasiado, puesto que pronto comenzó a sufrir sequedad en la boca, a lo que los médicos de la Seguridad Social le contestaban que sería a causa de una depresión. "Al final, me fui a una entidad de pago, donde me hicieron una biopsia, y ahí se vio que tenía un síndrome de Sjögren de caballo", explica.

Los síntomas le impiden llevar una vida normal, ya que se le pegan los labios, no puede comer con normalidad, por lo que ha perdido bastante peso, y le abrasa continuamente la garganta. Tal y como apunta, también en esa ocasión el diagnóstico llegó tarde, y el resultado fue que sufre el grado más alto de este síndrome, un trastorno autoinmunitario en el que se destruyen las glándulas que producen las lágrimas y la saliva.

"Si me lo hubieran cogido antes, los tratamientos que existen me podrían haber hecho efecto, pero el grado que yo tengo ahora es muy alto, y en la Seguridad Social lo único que me decían era que aguantara, que pensara solo en sobrevivir, que tenía que vivir por mis dos hijos", declara esta tudelana, madre de dos chicos de 19 y 8 años.

NUEVA ESPERANZA

Cansada de recibir esas respuestas, Marimar y su familia acudieron a la clínica Teknon de Barcelona, en la que de nuevo apareció en el horizonte una luz de esperanza. "Me dijeron que a lo mejor había suerte si probaba con un tratamiento de células madre. Y en él estoy. Me la sacan el día 6 de la médula, después la incuban durante más de 20 días en el hospital de Valladolid y luego me la vuelven a meter. Si se consigue el milagro, volveré a babear. O a tener saliva, porque es horrible vivir así", expone.

El problema radica en que ese tratamiento no lo cubre la Seguridad Social y es muy costoso, concretamente vale 24.000 euros, y la familia de esta tudelana no podía afrontarlo con sus propios ahorros.

Ante esta situación, el director del colegio de su hijo pequeño, la Compañía de María de Tudela, comenzó hace tan solo unos días una campaña en las redes sociales para animar a la gente a que apoyara a Marimar y lograr que entre todos se pudiera reunir esa cantidad, que la tudelana debe abonar el próximo día 27.

No solo son donaciones monetarias lo que ha ido recibiendo, sino que en la capital ribera se están organizando conciertos, obras de teatro y pinchos solidarios para que todo el que lo desee pueda aportar su granito de arena. Para las colaboraciones directas, se ha habilitado la siguiente cuenta bancaria: ES18 0049 0036 1120 1159 0699.

EMOCIONADA Y AGRADECIDA

Una vez conocido el revuelo y la ola de solidaridad que ha despertado su caso, Marimar afirma sentirse muy emocionada y agradecida con todo el mundo. "Se ha volcado España entera, me han llegado donaciones de Madrid, de Valencia, he salido en los medios de comunicación, me ha llamado el alcalde, en poco tiempo la cuenta ha subido a 6.000 euros... Agradezco muchísimo el esfuerzo que se está haciendo. Todo lo que diga es poco", enfatiza.

Para Marimar, la sorpresa ha llegado al darse cuenta de la empatía que puede despertar en personas que no la conocen de nada y que han decidido ayudarla en su objetivo de alcanzar la cifra que le permita costear el tratamiento. "Estoy desbordada, la gente es muy buena y se está portando muy bien conmigo, y solo tengo palabras de agradecimiento", manifiesta.

Sobre el tratamiento, ella solo piensa en que finalmente resuelva la situación que está padeciendo y que le permita vivir más dignamente. "Si Dios quiere y hay suerte, podré hacer una vida más normal. Hasta ahora, a todos los que se les había llevado a cabo eran pacientes con cáncer de cabeza o de garganta, pero los médicos creen que a mí también me puede servir", subraya.

"Espero que así sea -añade-, porque así es imposible vivir. Hay días que me levanto por mis hijos. El equipo médico que me atiende tiene mucha esperanza y son optimistas. Yo solo quiero poder vivir dignamente".


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