SOCIEDAD

Navarra recuerda a las 18 mujeres asesinadas en los últimos 20 años: "Tenemos mucho que hacer"

Solo el 28,6% de las mujeres que han sufrido violencia machista han denunciado su situación.

La Plaza del Castillo decorado con manos moradas con motivo del próximo Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. IÑIGO ALZUGARAY
La Plaza del Castillo decorado con manos moradas con motivo del próximo Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. IÑIGO ALZUGARAY  

Los miedos al maltratador, a no ser creídas o al proceso judicial y la vergüenza a reconocer las cosas que han tolerado son algunos de los motivos por los que las víctimas de violencia de machista no denuncian a su agresor y son a su vez razones para fortalecerles y acompañarles en todo ese proceso.

Así se desprende de un informe del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que recoge que sólo el 28,6 % de las mujeres que han sufrido violencia machista han denunciado su situación en la policía o en el juzgado.

Estos datos, que datan de 2015, corresponden a la última macroencuesta que se ha realizado a nivel nacional y aunque en los últimos años se aprecia un aumento de las denuncias, las cifras no ha variado de forma significativa, según apunta la directora gerente del Instituto Navarro para la Igualdad (INAI), Mertxe Leránoz.

En Navarra se incide en el recuerdo de las 18 mujeres asesinadas en los últimos 20 años para "evitar que caigan en el olvido" y se insiste en el mensaje de "Tenemos mucho que hacer", señala Leránoz.

Leránoz coincide en la complejidad de estos procesos, que hacen que no sea inusual que haya tantas mujeres que nunca han denunciado como otras que lo han hecho y luego han retirado las denuncias o casos en los que la denuncia ha prosperado, ha habido cumplimiento de condena por parte del agresor y de nuevo se ha vuelto a convivir.

Situaciones de ese tipo se han dado en los últimos casos ocurridos en Navarra, donde este año han sido asesinadas por sus parejas Natalia Balyuk en Huarte y Yolanda Jaén en Pamplona.

Con el objeto de profundizar en el conocimiento de las motivaciones que impiden a las mujeres denunciar, el ministerio realizó el estudio "Sobre la inhibición a denunciar de las víctimas de violencia de género", en el que concluyó que el proceso de dejar una relación es "largo y con muchas dificultades".

En este sentido apunta que por una parte el maltratador "va a tratar de impedir que la víctima pida ayuda de una u otra manera" y, por otra, el "deterioro psicológico" que sufren muchas mujeres les "inhabilita para tomar decisiones y buscar salidas a su situación".

RAZONES PARA NO DENUNCIAR

De las entrevistas a las mujeres y a los profesionales que trabajan con ellas se desprendieron una serie motivos por los que las mujeres no denuncian a su agresor que coinciden en gran medida con los de la "Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2015".

Entre ellos se citan diversos miedos: al maltratador y sus reacciones, al proceso judicial, a no ser creídas, a que la protección que se les ofrezca no sea efectiva, a perder los hijos, a no poder salir adelante solas, a no tener medios económicos, a no encontrar empleo o a que les traten de modo prejuicioso.

Además aluden a la vergüenza a reconocer las cosas que han tolerado, así como el no querer perjudicar al agresor, muchas no quieren sentirse responsables de su ingreso en prisión, ni que sus hijos o familia se lo reprochen. En esa línea surge también como un motivo el querer estar "tranquilas", el "no complicar las cosas".

Asimismo, en ocasiones existe una sensación de culpabilidad, creer que eran "las culpables de la violencia sufrida", temor a represalias y presiones familiares o del entorno.

CÓMO SALIR DE ESA SITUACIÓN

A la hora de plantear propuestas para salir de esa situación, se señalan como "imprescindibles" la denuncia y la protección, pero, conscientes de que no todas las víctimas van a hacer uso de esos recursos, se insiste en que hay otras vías como la ayuda médica y psicológica, la formación o la incorporación al mercado de trabajo.

Respetar los ritmos de cada mujer, fortalecer a las víctimas y acompañarlas en todo el proceso, pero sobre todo en los primeros momentos se considera prioritario, por lo que se incide en la necesidad de que todos los profesionales de los sectores implicados tengan formación adecuada y continua en violencia género.

En esa línea Leránoz remarca lo difícil que es reconocerse como víctima de maltrato" por parte de "la persona elegida para tener una relación y que además muchas veces es el padre de tus hijos".

Esa dificultad crece por el propio ciclo de la violencia que hace que "no siempre se esté en situación de maltrato", pero advierte que con el tiempo "cada vez la violencia está más presente".

En ese proceso se producen, por parte del agresor, arrepentimientos, peticiones de perdón y justificaciones, lo que se une también al hecho de que "las mujeres hemos sido socializadas en atender las necesidades del entorno antes que las nuestras propias y por eso muchas veces existe la idea de que voy a poder hacerle cambiar", señala Leránoz.

Cuando las mujeres dan el paso de separarse, de irse de casa con sus hijos o de denunciar lo que quieren "es terminar con la situación de violencia", indica la directora del INAI, quien subraya la importancia de en todo ese proceso "respetar los ritmos".

"A veces las mujeres necesitan idas y venidas porque enfrentan una situación estructural de raíces muy profundas", según Leranoz, quien cita como "una de las primeras cosas" que necesitan las mujeres el ser "creídas", que "se ponga en valor su palabra".

Las víctimas necesitan un entorno que les "escuche, entienda, comprenda y acompañe", asevera para concluir que, aunque cuesta tiempo, "la mayoría de las mujeres salen de esta situación".


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