SOCIEDAD

Adiós al reloj de San Fermín de la calle Estafeta: las tiendas de Kukuxumusu cierran definitivamente

El administrador del concurso de acreedores decidió que continuaran operando durante las fiestas para reducir la deuda de la empresa.

El reloj de Kukuxumusu de la tienda de la calle Estafeta, que actualmente ya se encuentra apagado.
El reloj de Kukuxumusu de la tienda de la calle Estafeta, que actualmente ya se encuentra apagado.  

Si quiere saber cuánto tiempo falta exactamente para que den comienzo los próximos Sanfermines, medido en días, horas, minutos y segundos, no busque esa referencia al final de la calle Estafeta, donde hasta el pasado 15 de julio, el reloj del local de Kukuxumusu indicaba a los viandantes que ya faltaba menos.

Ese reloj se apagó con el pasado Pobre de Mí y, con él, el de la distribuidora de la conocida marca. Una empresa, Univers Paloseco S.L., que a finales de marzo había presentado de manera voluntaria el concurso de acreedores, acuciada por una deuda cercana al millón de euros.

La compañía, que hasta ahora explotaba los derechos de los dibujos de Kukuxumusu (los diseños pertenecen a Kukuxumusu Ideas), presentó el citado procedimiento legal ante la determinación de la Hacienda foral de que debía hacer frente a la deuda anterior contraída por Kukuxumusu S.L. entre los años 2001 y 2014.

Esa otra firma también presentó un concurso de acreedores en su momento, que se cerró de forma definitiva, tras lo que se disolvió la empresa. Pero su sucesora no se pudo librar de esa deuda, cuyo deudor principal es la Hacienda foral.

Sin embargo, las tiendas han podido seguir funcionando debido a que el administrador que se hizo cargo de la compañía tras la solicitud del concurso de acreedores estimó que durante las fiestas de San Fermín se podrían generar importantes ingresos que posibilitaran reducir la cantidad adeudada antes de liquidar judicialmente la compañía.

Una vez finalizadas las fiestas, el reloj del local de la calle Estafeta y toda su maquinaria se detuvo. Esa tienda, que se inauguró en julio de 1989, bajó la persiana definitivamente, al igual que la que la empresa gestionaba en San Sebastián. La restante, ubicada en la calle Mercaderes de la capital navarra, seguirá operando hasta septiembre, cuando también se despedirá de los pamploneses.

SOLO TRES TRABAJADORES

De los 23 empleados que hasta Sanfermines trabajaban en los tres comercios, solo tres de ellos continúan en el local de Mercaderes, aunque sus puestos de trabajo solo durarán hasta el próximo mes. De hecho, los empleados deberán acudir al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) si quieren obtener las indemnizaciones correspondientes.

A esta situación se ha llegado después de que la marca resurgiera tras los graves problemas que sufrió durante los años de la crisis, un período en el que vivió también el cambio en la dirección, cuando Ricardo Bermejo pasó a controlar la mayoría del poder de decisión.

Incluso, como se recuerda, logró vencer a uno de los hasta entonces estandartes de la firma, Mikel Urmeneta, sobre los derechos del uso de los dibujos, en el procedimiento judicial emprendido por el fundador de la marca.

Como ya avanzó en marzo el juzgado mercantil número 1 de Pamplona, "el estado de insolvencia actual impediría a la empresa cumplir con sus obligaciones exigibles". Se intentó hasta que los pañuelos se desanudaron de los cuellos de los pamplonesas en la noche del pasado 14 de julio. Y con ellos, se apagó su reloj de Estafeta. Justo en el instante en el que más se necesitaba saber que ya faltaba menos.


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