SOCIEDAD

Ana Muruzábal, la pamplonesa que ha cruzado el charco para cumplir su sueño de ser futbolista profesional

Con tan solo 6 años, empezó a jugar en el Huarte, y a sus 16 fichó por la Selección Navarra sub17.

Ana Muruzábal, pamplonesa que estudia en Iowa con una beca de fútbol, durante un partido. CEDIDA
Ana Muruzábal, pamplonesa que estudia en Iowa con una beca de fútbol, durante un partido. CEDIDA

En 1894, Nettie Honeyball, una activista de los derechos de la mujer, fundó el primer club femenino de fútbol denominado British Ladies Football Club​.

Sin embargo, en España no fue hasta un siglo después cuando gracias al apoyo de, entre otros, Juan Antonio Samaranch, expresidente del Comité Olímpico Español y Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, se consiguió que se reconociera la Selección femenina de fútbol de España que jugó su primer partido oficial en 1983.

La pamplonesa Ana Muruzábal Cuevas lleva desde que tenía 6 años jugando a fútbol y a sus 17 ha conseguido cruzar el charco para irse a estudiar a Graceland University en Iowa (Estados Unidos), con una beca que le cubre un 90% de sus gastos. 

"Estudié en Izaga y empecé a jugar por afición. Tengo dos hermanos mayores y siempre les iba a ver a sus partidos y les imitaba, quería jugar como ellos. A los 6 años me apuntaron a un equipo de fútbol, al Huarte, y ahí empecé a jugar con chicos hasta que, cuando tenía 9 años, sacaron equipo de chicas. Con 16 me convocaron para la Selección Navarra sub 17, fui al Campeonato de España, quedamos segundas y subimos a la Primera Nacional", cuenta Muruzábal.

"Es algo que he tenido presente desde muy pequeña, se convirtió en parte de mi vida y a día de hoy sigue siéndolo. Mi sueño es llegar a ser futbolista profesional", afirma.

Por eso, cuando tuvo la oportunidad, asistió a un congreso que se celebraba en Baluarte en el que universidades de todo el mundo presentaban su oferta académica. Allí descubrió una agencia que ponía en contacto estudiantes con universidades americanas

El proceso para acceder a una universidad estadounidense consiste en realizar dos examenes. El primero es el SAT, un examen que es imprescindible y es lo más parecido a la selectividad española. Es tipo test y tiene varias partes: comprensión lectora, gramática y matemáticas con y sin calculadora.

"En función de la nota que saques puedes ir a unas universidades o a otras. Además, puedes hacerlo las veces que quieras y te combinan las mejores notas que saques", explica la futbolista.

En segundo lugar, el otro examen al que hay que presentarse es el Test of English as a Foreign Language (TOEFL), una prueba de dominio del inglés, específicamente orientada a hablantes no nativos de este idioma. "Yo no lo tuve que hacer porque empezó el coronavirus, hablé con mi entrenador y me dijo que en la universidad en la que estoy actualmente no hacía falta", explica. 

"A parte de eso, también me pidieron que escribiera un currículum deportivo: dónde había jugado los último cuatro años, cuál es mi posición, cuántos goles habia marcado... Y, además, que mandara un vídeo jugando a fútbol con mis mejores jugadas para que los entrenadores pudieran verme", relata Ana Muruzábal.

Una vez hecho el SAT y mandado el vídeo en enero, la agencia con la que la joven ha viajado a Estados Unidos organizó un show case en febrero: "A las dos semanas me contactó la universidad a la que he venido, Graceland University de Iowa, estuve hablando con el entrenador que me explicó cómo era el programa, en qué consistía, por qué me querían...", relata la pamplonesa.

"Despues de eso me contactaron unas cuantas más, hablé con ellos y vi qué me ofrecían, cómo era el equipo, las carreras que había... En ese momento no tenía claro que quería estudiar, así que me centré en ver cómo era el entrenador, el nivel de la universidad y del equipo. Me guié más por sensaciones que por buscar una universidad buena", subraya..

Al final optó por hacer Marketing y redes sociales: "En España no tenía claro qué quería hacer, estaba entre ADE o Economía, pero cuando empecé a mirar las universidades de Estados Unidos vi que había una oferta mucho más amplia. Además, aquí puedes venir el primer año sin saber muy bien qué quieres estudiar, eliges las optativas, pero no hace falta que elijas la carrera hasta el segundo año", aclara la joven promesa. 

Debido a la pandemia, y a pesar de tener casi todos los trámites completados, Ana Muruzábal llegó a plantearse que iba a ser imposible cumplir su sueño.

Lo único que le faltaba era pasar por la Embajada de Estados Unidos, pero empezó la crisis sanitaria: "Tenía que llegar a Iowa el 7 de agosto, estábamos a 30 de julio y la embajada seguia cerrada. Gracias a la agencia con la que he venido, pude pedir una cita de emergencia, cogimos los billetes de avión y a la semana estaba volando para venir. Las últimas semanas fueron muy estresantes".

"Cuando llegué tuve que hacer cuarentena y me metieron en una casa con otras chicas de Canadá de mi equipo donde empezamos a conocernos. Ahora ya estoy viviendo en una residencia dentro de la universidad" dice la joven.

La primera semana se basó en entrenar dos o tres veces al día y conocer al equipo: "Me levantaba pronto por la mañana, desayunaba, entrenaba, comía, entrenaba, cenaba y, a veces entrenaba y otras veces tenía tiempo libre".

En agosto empezó las clases, los dos primeros días fueron online y a partir del miércoles 19 presenciales: "Ahora entrenamos a las 6 de la mañana, luego tenemos clases y a las 4 de la tarde volvemos a entrenar, cenamos y descansamos", cuenta Ana.

"Decidí venirme, a pesar del coronavirus, porque en España la situación con la pandemia tampoco es nada buena. En Estados Unidos la forma de dar clases online es más sencilla y están más acostumbrados. He venido a un sitio en el que la universidad no es muy grande y no hay mucha gente. En ningún momento me ha dado miedo, al final es mi sueño y el coronavirus creo que es una pequeña piedra que sabía no me lo iba a impedir", dice. 

Después de haber pasado más de dos meses desde que Ana Muruzábal aterrizó en Iowa, no le cabe duda de que la experiencia que le queda por vivir la recomendaría por completo: "Te dan facilidades en todos los sentidos. Estoy muy a gusto porque me tratan como si estuviera en casa, casi no noto diferencias en cuanto a la comodidad comparando con España".

"En España era inviable poder seguir compitiendo a fútbol a un buen nivel y encima compaginarlo con estudiar una carrera", concluye la joven futbolista.


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