EMPLEO

La consecuencia 'no sanitaria' del Covid-19 entre los jóvenes navarros: más del 50% han acabado en el paro

La crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus se ceba entre los más jóvenes de Navarra.

Varios jóvenes asisten a una clase de un curso. ARCHIVO
Varios jóvenes asisten a una clase de un curso. ARCHIVO  

El desempleo generado por la pandemia del Covid-19 se ha cebado en Navarra con los jóvenes, con un incremento interanual del paro en el segundo trimestre que supera el 50 % en el caso de los menores de 25 años, muy por encima del 29,5 % general.

Así lo certifica el informe trimestral de seguimiento del impacto de la pandemia en el empleo en Navarra elaborado por el Observatorio de la Realidad Social y presentado en rueda de prensa por el director de este organismo, Luis Campos, y la consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu.

Este estudio muestra que en los meses de abril, mayo y junio ha habido un incremento del desempleo del 29,5 % en comparación con el mismo periodo del pasado año y del 16 % respecto a los tres primeros meses del 2020, cebándose el paro especialmente con la población joven y la procedente de otros países o comunidades autónomas.

Así, esta tasa interanual se incrementa hasta en un 50,8 % en el caso de los menores de 25 años y en un 46,2% entre las personas de 25 a 34 años, mientras que en el caso de la población extracomunitaria el crecimiento del paro ha sido del 41,5%.

Esto, según Campos, “muestra una estrecha relación con el carácter temporal de las contrataciones más frecuentes entre las personas jóvenes que deriva en una mayor vulnerabilidad”, una situación que, ha apuntado, se repite también en el caso de los extranjeros.

El informe también refleja que se ha producido una reducción del empleo temporal y de las jornadas parciales con un 8 % y 13,5 % menos de afiliados respectivamente, mientras que se mantiene sin variaciones significativas la afiliación de personas con contratos indefinidos y el empleo autónomo.

A pesar de que estos datos tan negativos “constatan que estamos ante una crisis sin precedentes”, según la consejera, se aprecian “leves signos de recuperación”, si bien se ha mostrado cautelosa a la hora de valorar estos resultados debido a la incertidumbre por la evolución de la pandemia.

Además, ha destacado, “Navarra llegó a la crisis en una situación comparativamente muy favorable”, finalizando 2019 como la comunidad con "mayor crecimiento económico, menor tasa de empleo y menor tasa de pobreza”.

Asimismo, ha indicado, durante estos meses ha tenido una menor caída del Producto Interior Bruto que la media nacional y es la comunidad donde más trabajadores han salido de los ERTE.

El informe muestra que el crecimiento del paro en términos porcentuales ha sido más acusado entre la población masculina, con un incremento del 39,9% frente las 22,6% de las mujeres, si bien Campos ha destacado que a pesar de esto ellas siguen teniendo una peor situación laboral, representando el 56,9% de las personas desempleadas.

Por niveles de estudios, el mayor crecimiento de desempleo se ha producido entre quienes cuentan con un título de Bachiller o de Formación Profesional de grado superior, aunque ha aclarado que quienes tienen una formación básica de primera etapa o secundaria continúan siendo mayoría, representando a siete de cada diez parados.

Especial incidencia ha tenido la crisis en la fabricación de vehículos, una de las actividades con mayor influencia en la economía navarra y en la que se ha incrementado el paro en un 63 % y se ha reducido en un 90,2 % la contratación.

Solo el sector primario muestra un incremento trimestral de la contratación con un crecimiento del 20 %, pero respecto al mismo trimestre del año anterior esto supone un descenso del 11,4 %.

Las actividades sanitarias y servicios sociales, así como la Administración pública y la Seguridad Social son las únicas que registran un incremento trimestral de la filiación de la Seguridad Social.

La actividad sanitaria muestra un aumento del 7 %, lo que provoca que el peso de esta actividad suponga durante estos meses el 10,7% de la contratación, situándose como el tercer sector con mayor número de afiliados en la Seguridad Social solo por detrás de industria manufacturera y el comercio y reparación de vehículos.

También se aprecian diferencias geográficas debidas “a las diferentes características sociodemográficas, laborales y productivas”, ha explicado Campos señalando que “el desempleo ha aumentado de forma especial en aquellas comarcas con mayor ocupación, en las que los niveles de envejecimiento son alto y la población activa es reducida”.

Así, los territorios más perjudicados han sido el Pirineo y Prepirineo, con un incremento interanual del 70 % y 57,5 % respectivamente, lo que “nos indica la necesidad de adaptar las políticas activas que queremos poner en marcha a las diferentes realidades tanto de zonas como sectoriales”, ha señalado.

La pandemia ha marcado historia en materia de ayudas, pues “por primera vez en la serie histórica desde 2008 el número de personas beneficiarias de prestaciones, 43.454, supera a las personas registradas como paradas”, algo que, según Campos, se debe a la contabilización de las personas afectadas por ERTE, “lo que nos da una idea de la importancia de este instrumento de protección”.

El 81 % de la cobertura por desempleo aplicado en este trimestre, ha indicado, tiene carácter contributivo, niveles que superan a los más altos registrados en 2009 y 2010, cuando casi se alcanzó el 75 %. 


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