ENTREVISTA

Javier Izu, la voz navarra que retransmitió cinco medallas en directo: “Me siento un gran privilegiado”

Su amplia experiencia en las ondas de RNE y su amor por el deporte hacen una combinación perfecta para que este periodista navarro acumule miles de horas de retransmisiones.

Javier Izu, en los estudios de Radio Nacional de España. IÑIGO ALZUGARAY
Javier Izu, en los estudios de Radio Nacional de España. IÑIGO ALZUGARAY  

Con tres décadas a sus espaldas como profesional del periodismo radiofónico, Javier Izu Otermin (Pamplona, 1965) acaba de regresar de Río de Janeiro tras cubrir informativamente los Juegos Olímpicos para Radio Nacional de España.

En sus 30 años ante a los micrófonos, ha retransmitido los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016; 6 campeonatos del mundo y 5 campeonatos de Europa de balonmano; 3 ediciones del Tour de Francia, 3 de la Vuelta ciclista a España y más de 200 encierros de San Fermín, al margen de innumerables acontecimientos locales de todo tipo en el día a día desde las ondas de RNE en Pamplona.

¿Han sido estos Juegos tan espectaculares en lo deportivo como se ha visto en televisión?

El tema deportivo ha sido correcto, ha funcionado tan bien como pudo haber funcionado en Londres, en general, por lo que he percibido y he visto. No me parece que haya diferido mucho de lo que pudo verse en Londres o en Pekín. En lo deportivo, no he notado gran diferencia. Las cosas se hacían bien y se hacían en su lugar…

En cuanto a la organización deportiva, y sobre todo mediática, la llevó la OBS (Olympic Broadcasting Services), que organiza todo lo de radio y televisión con gente internacional que lo hizo en Pekín, en Londres, en Brasil y lo hará también en Tokio. Lo llevan con mucha profesionalidad. Todo eso no depende tanto de la organización local como de una organización internacional, lo seguirán haciendo, son profesionales. ¿Dónde se ha notado más la diferencia, a peor si quieres, entre comillas? Por ejemplo, en el tema transportes que ha sido un poco caótico.

¿Cómo ha sido ese transporte y esos desplazamientos hasta las sedes deportivas?

Tenían carriles olímpicos y los tenían bien organizados para la familia olímpica, y sí, se respetaban porque si no, les crujían a multas. Pero más que la infraestructura de carriles o de autopistas, que estaban recién hechas y abiertas para la familia olímpica, ha fallado el tema del cumplimiento de horarios, de frecuencias. Tienes que tener un sistema de autobuses muy amplio para atender todo el movimiento de periodistas etc…

Estamos hablando de unos 15.000 profesionales de medios de comunicación. Entonces, tienes que garantizar un transporte a toda esa gente desde el Centro de Prensa a las sedes, y comunicar las sedes entre sí. Si no lo haces con unos horarios y unas frecuencias que se cumplan… pues un caos. Y no se cumplían. Por ejemplo, podías esperar 40 minutos más de la hora fijada y aún no había venido el autobús, y llegaban cuando llegaban.

Por ejemplo, la laguna Rodrigo de Freitas, donde fue el piragüismo, estaba entre Copacabana e Ipanema, a una hora o menos desde el Centro de Prensa. Si yo tenía que ir a contar las finales que empezaban a las 9 de la mañana, y estar allí qué menos que a las 8:30, me obligaba a tener que levantarme a la 6 para intentar coger un autobús y salir a las 6.30 porque no me fiaba. En condiciones normales, podía calcular, pero como no sabías cuándo iba a llegar el autobús y cuándo iba a salir, tenías que ir con una anticipación muy grande. Hemos acumulado excesivas horas de transporte que se podían haber evitado.

Luego, el tráfico también es denso sí, pero como es denso también en Madrid, Londres, Pekín y en todas partes, pero si tienes el carril, que lo tienes, y el carril se respetaba por los demás conductores…. El tema es que luego tienes que cumplir con los horarios.

¿Cómo ha vivido el aspecto de la seguridad en Río de Janeiro?

Lo peor ha sido la sensación de inseguridad. Esto es posiblemente más mental que otra cosa, pero no sólo es mental. Ha habido casos que hemos tenido muy cerca, que los hemos vivido. A nosotros nos cogía un autobús en la puerta del hotel para llevarnos al Centro de Prensa, pues bien, en la puerta de hotel, a una persona del OBS que en ese momento se encontraba sola esperando se le acercó un coche, se bajó uno con una pistola y le robaron. Y nosotros estábamos residiendo en una zona tranquila, supuestamente y realmente tranquila, comparada con lo que hay en otros lados. No estamos hablando de favelas… Y eso ha pasado. 

En otra ocasión, ya en el autobús de prensa al pasar por una autopista nueva que estaba cerrada sólo para la familia olímpica y custodiada por militares cada 200 metros, pasó por encima de unas favelas muy conflictivas desde donde tirotearon al autobús. Se rompió la luna, le cayeron cristales en un brazo a periodista francés y le hirieron... No pasó nada… pero eso es real. Eso no es seguridad. No puedes ir pensando que me voy a montar en un autobús y con el miedo ese de decir ¡uy….! No me voy a sentar cerca del cristal por si acaso… Esa sensación de inseguridad es un poco incómoda.

En los recintos deportivos, ningún problema. La seguridad estaba hiperreforzada. Allí había mucha más policía que habían traído de refuerzo, e infinidad de militares en la calle, muchísimos, para dejar estos episodios reducidos a una mínima expresión. Pero aun así, se han producido. Y eso es real.

¿Prensa y deportistas han convivido en lugares muy distantes?

Los deportistas han estado en la Villa Olímpica y apenas salen de allí más allá de para competir. Hacen alguna escapada puntual cuando pueden, normalmente antes de empezar su competición o cuando ya han acabado. La harán, me imagino, con la prudencia que tendría cualquiera de nosotros si quisiéramos salir.

La Villa Olímpica y el Centro de Prensa estaban a un kilómetro o así, no estaba muy lejos. En la Villa conviven los deportistas y técnicos, y allí hay una zona denominada Internacional, que es común, en la que los periodistas pueden acceder cuando van para realizar entrevistas pero no pueden ir a la zona de apartamentos o viviendas donde están los deportistas. La convivencia allí está muy bien, no ha habido ningún problema.

¿Qué diferencia ha encontrado en Río con respecto a los Juegos de Pekín o Londres?

En esta ocasión, han sido los Juegos Olímpicos que más satisfecho me han dejado. El trabajo que he hecho me ha llenado muchísimo en su conjunto, no quiere decir esto que el de antes no me llenase. El principal factor que ha influido ha sido la mejora de la tecnología. Entonces ¿qué ha pasado en Brasil que no tuviéramos e Londres ni en Pekín? La generalización de los teléfonos 4G.

Estos teléfonos consiguen, con una aplicación en un teléfono como el que podamos tener cualquiera de nosotros, tener una comunicación con un sonido muy bueno. Y cuando digo muy bueno es tan bueno como el que podamos tener en un estudio de radio. Tan o casi… Imperceptible para un oyente. No es un sonido de un móvil cualquiera que notas que la calidad del sonido es peor.

Este año hemos conseguido tener una muy buena calidad de sonido en todos los puntos donde estábamos y que el narrador, en lugar de contar lo que sucedía desde un estudio del Centro de Prensa a través de un monitor como había hecho en Pekín o en Londres, lo pudiera estar contando desde el mismo sitio donde se estaba desarrollando la prueba. Y eso supone hacerlo con la emoción que eso transmite, que es mucho mayor que si lo haces desde un estudio ante una televisión. Y sobre todo, que al estar allí mismo, después de que lo has contado, puedes bajar a la zona mixta y tú eres quien habla con ese deportista. Eso satisface muchísimo más como periodista. Es la gran diferencia.

¿Y eso se traduce a la hora de narrar y de transmitir los éxitos españoles?

Para mí, contar lo de Maialen Chourraut como lo había contado en Londres, vale. Eres profesional y lo cuentas, con la emoción que quieras, pero contarlo en Río, allá mismo, viéndola bajar, viendo cómo se alegra, viendo todo es muchísimo más enriquecedor para mí. Eso me llenó muchísimo, el completar ese círculo de poder hacerlo allá y estar con ellos directamente.

Lo más parecido a esto me había pasado en Londres con las chicas del balonmano, con ‘Las Guerreras’. Ahí sí que pude contarlo en el sitio y también pude hablar con ellas. Es que no tiene nada que ver, la diferencia de subidón que te da… Te sientes mucho más satisfecho con lo que has trabajado, es una sensación de mayor satisfacción. Es lo que más me ha gustado, por eso digo que son los Juegos en que más he disfrutado. Me ha encantado.

¿Cuántas medallas ha tenido la oportunidad de narrar en directo para RNE?

He tenido la suerte de contar cinco medallas, las tres de oro en piragüismo de Craviotto y Toro, la de Markus Cooper, la de Maialen Chourraut y luego la de la Rítmica y la de Craviotto en solitario. Y muy bien. Es eso lo que me ha llenado, tener el contacto más directo con el deportista, que antes lo había tenido sí, pero de otra forma.

¿Qué momento ha sido el más agradable de transmitir por Radio Nacional de España?

En estos Juegos, han sido tres pruebas. La de Maialen Chourraut porque repetíamos la historia y por la circunstancia suya de ser la primera madre que había conseguido una medalla, además de oro, de cómo había planificado ella su vida personal con su niña, Anne, que además estaba allá… también estaba el abuelo que es navarro…  Maialen contaba ese mismo día de la final que su hija le había dicho “Ama, a por el 1. Y si no ganas, ya te daré un beso”. Esas cosas a mí me emocionan y esa medalla de Maialen a mí me ha parecido muy bonita de contar.

La medalla de Markus Cooper estuvo muy bien porque era inesperada. Nadie contaba con Markus Cooper y ves que se ha metido en la final. ¡A ver si no se hunde! decíamos. Y a falta de 250 metros, sexto. Buena remontada y a falta de 50 metros les pasa a todos, es un subidón también. Y sobre todo contarlo en directo allí.

Lo de Saúl Craviotto, que es una persona excelente, de un trato muy majo, ha sido muy agradable hablar con ellos.

También la actuación de las chicas de la Rítmica, que son un encanto de chicas y han tenido un proceso de trabajo muy grande en los últimos cuatro años.

Y personalmente… ¿Con qué se queda de los Juegos de Río?

Personalmente, me he llevado de fábula con mis compañeros. No quiere decir que antes no me llevase pero me he llevado muy, muy bien con el quipo. Nos hemos llevado estupendísimamente, no ha habido ni el más mínimo roce de ningún tipo, nos hemos entendido muy bien. Era gente a la que en algunos casos sólo conocía de teléfono pero tenía una buena relación con ellos, y conocerlos personalmente ha sido fantástico.

Todas esas medallas que he contado, las cinco, me han llenado mucho, y luego también poder hacer otros deportes, porque aquí, lo mejor de unos Juegos Olímpicos ya no es ir a contar aquello que controlas. Más de uno dirá que yo con el balonmano… Sí bueno, pero estoy harto, cariñosamente, de hablar de balonmano y de contar balonmano.

A mí me motiva seguir hablando de balonmano pero no es lo que más me llena ahora mismo porque ya no me crea demasiado esfuerzo hablar de ello, y sin embargo hablar de otros deportes me supone un reto personal porque no los controlo tanto y me tengo que preparar un poco. He practicado muchos deportes, he estado federado en muchos deportes, pero no conozco todos.

Tener que hablar de algo que no conozco es un reto también profesional y te lo preparas como puedes, e intentas hacerlo lo mejor que sabes con esa preparación. Luego, lo escuchas, te gusta y te llena porque parece que hasta sé… jajaja.

Yo hablaba con Andrea, mi hija, que es gimnasta, para que me contase cómo son los ejercicios, cómo se denominan, etc…Te preparas y luego lo cuentas. Nunca pensé que iba a narrar un ejercicio de gimnasia rítmica… y lo hice.

También me encantó narrar un partido de vóley playa. Me encantó. Ya me gustaba de por sí verlo y ahora me encanta. Ha sido de lo más espectacular que he visto en Copacabana, impresionante cómo lo viven los brasileños. Un brasileño me decía que además de la religión, las otras religiones deportivas en Brasil son el fútbol y el vóley playa. El vóley playa lo viven muchísimo. Copacabana, Ipanema, Leblón… todas esas playas están repletas de redes para jugar. y el vóley playa ha sido una de las competiciones más espectaculares y con mejor ambiente en la grada, con un DJ buenísimo que animaba muchísimo.

Narrar un partido de vóley, que además era el de la españolas Lili Fernández y Elsa Baquerizo con las brasileñas, que encima ganaron, fue súper bonito, me gustó mucho.

Narré también rugby. Me encantó. Era un deporte que me gustaba pero nunca había hecho.

El reto de los Juegos Olímpicos es eso, poder contar deportes que sabes que luego no vas a hacer nunca, o cada cuatro años…

¿Esperaba algo más de algún deportista español, le ha decepcionado alguien?

No me gusta hablar de decepción… Es que llegar a unos Juegos Olímpicos es todo. Si alguien ha conseguido, con la mínima que sea, llegar por sus méritos, ya me merece el máximo respeto. El que luego consigas competir medianamente haciendo tus resultados o tus marcas ya es mucho, entonces…decepción, no. No puedo decir que alguien me ha decepcionado. Hay que ponerse en la piel del deportista y competir.

Lo digo porque en redes sociales pusieron un poco ‘a caldo’ a un atleta, no era navarro. Claro, nadie se percata de que cuando…Con el gatillo fácil que tenemos en las redes para decir en el momento qué matao y tal… Luego te enteras, al día siguiente o a los dos días de que a continuación fue ingresado en un hospital con una piedra en la vesícula... Es que no ha podido dar más de sí por lo que sea, por algo físico o por algo mental.

No somos máquinas, nos podemos bloquear todos en un momento determinado. Entonces, yo me cuido muy mucho siempre y espero no cambiar ya. Para criticar a un deportista hay que cuidar mucho las cosas.

Como experto en balonmano, ¿esperaba más del balonmano femenino?

No, en balonmano femenino fue una cuestión de mala fortuna, para mí. Mala fortuna y un mal arbitraje en los octavos de final. No es normal que tú ganes por 7 al descanso, que ganes por 5 a falta de 10 minutos y que te vayas a la prórroga. No es normal, puede pasar, por errores propios, también, pero también por un arbitraje nefasto que te mina con exclusiones... También es lo fácil echar la culpa a los árbitros, pero en este caso yo tengo muy claro que fue por eso. Tú lo ves y sabes que se han entregado, que se han dejado la piel en la pista.

Por eso, lo de decepción me parece muy fuerte en el deporte… Para ser periodista, yo antes me pongo en la piel del deportista. Primero me siento deportista y luego periodista. Pienso como deportista cómo estaría yo si me hubiera pasado ese palo... Jodido. Luego como periodista, cómo lo contaría. Creo que, por desgracia, en nuestra profesión no se hace. Somos muy dados primero a sacar el ventilador, el palo…

Ponte a correr una maratón, como Estela Navascués, con una humedad altísima y una temperatura de 35 grados. ¿Cómo acabaríamos? Como acabó ella, con un golpe de calor. Lo primero, hay que ponerse en la piel del deportista.

¿Cómo califica la actuación en Río de los deportistas navarros?

Yo creo que han estado bien. No puedo hablar de todos porque no he visto todas las pruebas. Lo que más he visto: las chicas del balonmano. Nerea Pena ha hecho un campeonato espectacular. De hecho, el día de la eliminación metió 13 goles. Brutal. Naiara Egozkue lo ha hecho muy bien lo que ha jugado, muy bien, pero han tenido la mala suerte de quedarse fuera. Creo que si hubieran entrado en semifinales, aunque luego no hubieran conseguido una medalla, hubiera sido completamente exitosa la participación del equipo femenino de balonmano.

A Juan Peralta no le he visto, no le puedo juzgar ahora, en Londres, sí, pero ahora no le he visto.

A Alberto Munárriz no le he visto, pero el equipo de waterpolo también ha tenido mala suerte por algunos resultados muy justitos que les condicionaron el cruce con Serbia, que fue un poco medio teledirigido por los propios serbios porque quisieron cruzarse con estos.

Con Carlota Ciganda hice su primer recorrido. Hizo una vuelta espectacular, pero en la segunda tuvo mala suerte empezando y me imagino que le pasó factura mentalmente. Podía haber aspirado a medalla pero luego, bueno. El golf es muy puñetero, te exige una perfección en cuatro días, y es mucho más difícil de mantener de lo que muchos creen. Cuatro días y cinco horas cada día no es un partido de 60 minutos. Suponen 20 horas de máxima concentración, y una pifia, un golpe mal tirado, te arruina el torneo. Aquí también hay gente que habla con mucha ligereza y no lo controla.

No vi la prueba en ruta de Imanol Erviti pero él hizo el papel para el que estaba destinado que era trabajar para el ‘Purito’ y para Valverde. Lo hicieron bien pero les faltó rematar a dos o tres vueltas. Valverde se vino abajo y ‘Purito’ hizo lo que pudo.

Y Sergio Fernández ha sido uno de los más destacados. Ya sólo batir el récord de Alonso Valero en 400 m. vallas merece ser destacado porque hacía 29 años de esa marca. Sergio ha competido muy bien, fue uno de los españoles que mejor compitió en Atletismo, quitando a Ruth Beitia y Orlando Ortega. Ha sido uno de los mejores atletas españoles en Río. Sergio lo ha hecho muy bien porque meterse casi en la final y sobre todo batir el récord de España corriendo en una calle cerrada…

¿Ha tenido tiempo para hacer algo de turismo?

Nada, cero. Sólamente pude andar por la playa de Ipanema y por el paseo dos veces, una porque llegué con más antelación de la que pensaba a hacer el vóley playa, por aquello de que como no sabías calcular, vas antes y llegas con hora y pico de antelación. Entonces me di un paseo por Ipanema, a las nueve de la mañana.

Otro día que pasé por Ipanema, intentando llegar al triatlón, a la zona mixta, no pude llegar por la cantidad de gente que había y porque el transporte nos trajo tardísimo. Luego ya, el penúltimo día hicimos una cena en Ipanema… El Corcovado lo he visto desde abajo y el Pan de azúcar, desde el autobús…

Sí que ha habido otros compañeros que se lo organizaron no sé cómo, yo la verdad es que no he podido. Trabajas entre 12 y 14 horas al día y así es complicado.

¿Cuáles serán sus próximos eventos deportivos?

Ni idea. De momento, ha sido volver y sin tiempo de descanso todavía, Osasuna, la vuelta a Primera… Intentaré tomarme algunos días de vacaciones en la segunda quincena de septiembre.

No sé si la cadena querrá seguir haciendo cosas de balonmano, me imagino que sí. En enero es el mundial de Francia de balonmano, yo estoy dispuesto y el jefe de deportes en Madrid, Pepe López Terradas, ya sabe que estoy dispuesto a seguir colaborando porque me siento un privilegiado.

¿Cuántas veces le habrán dicho que te tienen una envidia sana por todo lo que hace?

Muchas, sí. Y sé que es verdad. A mí me daría mucha envidia. Es que trabajar en esto es único, somos muy pocos los que podemos hacerlo y en las condiciones en que yo trabajo... Estando en Pamplona, no perteneciendo a las redacciones de deportes de Madrid o de Barcelona. Piensa que todo el equipo que estuvimos allá, todos son de deportes. Su trabajo del año es hacer sólo deportes, menos yo. Aún me refuerza más en la teoría de que soy un privilegiado.

¿Cuál es el secreto del éxito radiofónico?

No tengo ningún secreto. Mi único secreto es intentar ser honesto con mi trabajo lo que mejor puedo y sé. Intentar hacer las cosas lo mejor que puedo, no me considero mejor que nadie, evidentemente, pero tampoco peor que nadie. Yo quiero ser honesto con lo que hago y hacerlo lo mejor que sepa. Los retos, como a todos, nos pueden asustar pero no me echan para atrás. Y sobre todo, también tener la suerte de que alguien confíe en ti. Es que en esta vida, al final muchas veces no depende sólo de ti, depende de que alguien confíe en ti, y responder en la medida a las expectativas que esa persona tiene puestas en ti.

¿Tendrán segunda parte los tres años en el Tour de Francia?

No, yo creo que volver al ciclismo no. Es muy complicado porque es mucho tiempo. Cuando hice el Tour de Francia los tres años había una incidencia que era dejar de estar en Sanfermines. Era no estar en los encierros y eso provocaba tener que contratar a más gente y el tema de contratos está cada vez más complicado. No, ciclismo, no. Fueron tres años muy chulos porque además es un deporte que me encanta, ando mucho en bici, pero no. En balonmano, sí, siempre que quieran, y luego cualquier otra cosa.

Al final, no hay cosa más bonita que después de 30 años te propongan un reto. Es fantástico tener esos retos y no quedarse sólo en la rutina. La rutina está muy bien y gracias que la tenemos gracias a Dios pero si encima te ofrecen de vez en cuando estos caramelos... Soy un privilegiado, me siento un gran privilegiado. Ya me sentí un gran privilegiado cuando fui a Pekín, más cuando me dijeron repetir en Londres, y ahora ya me creo en la nube.

¿Vamos empezando a aprender japonés para Tokio 2020?

Queda muy lejos, muy lejos. Vivamos al día. Cuatro años son muchos años. Yo no me cierro ninguna puerta a nada. Siempre le he dicho a Pepe (López Terradas) que cuente conmigo siempre que quiera, y me dejen, porque no sólo depende de mí. Depende también de una organización interna en Pamplona, donde tengo labores de edición, tengo una responsabilidad más.

Para que yo me vaya de aquí un mes, necesito que alguien me cubra. Son muchas las personas, algunos confían y otros me permiten tener esa posibilidad de hacerlo. Yo tengo que estar agradecido a todos de una u otra medida.

Será difícil porque además RTVE ya no va a tener los derechos en Tokio. Los ha adquirido Eurosport. Entonces, la primera consecuencia de esto normalmente será que RTVE no haga un despliegue con tantos efectivos y lo dudo mucho, aunque quién sabe.

El coste en Tokio, imagina cuál será. Será bestial y habrá mucha menos gente, estoy convencido. Que habrá cobertura, seguro, pero ni mucho menos va a ser la de ahora, creo. Los tres últimos Juegos Olímpicos, lo que es Radio Nacional, hemos hecho el mismo número de personas, la misma cobertura, básicamente 9 voces, un productor y cuatro técnicos. Pero aún queda muy lejos. Cuatro años se pasan muy rápido y vete a saber dónde estamos.


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