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Israel Galván, ante el Flamenco On Fire: "Mi espectáculo supone distintas formas de viajar por el flamenco"

El artista presenta su espectáculo de baile 'FLA.CO.MEN", que ya estrenó en 2014 pero que trae de vuelta con una 'vuelta de tuerca'.

El bailaor flamenco Israel Galván, durante una actuación. FACEBOOK
El bailaor flamenco Israel Galván, durante una actuación. FACEBOOK  

El bailaor y coreógrafo sevillano, Premio Nacional de Danza (2005), Israel Galván, considera que cuando un artista se quita “el traje de bailaor y de bailarín, empieza a bailar”. Galván interpreta este domingo, en el festival Flamenco On Fire de Pamplona, el espectáculo FLA.CO.MEN, que supone un viaje por distintas forma de estar en el flamenco, por las imágenes y el sonido, según detalla en una entrevista.

Explica que la idea inicial de este proyecto era “quitar la teatralidad y la escenografía” de sus obras y que sonara solo la música, si bien, FLA.CO.MEN, que se estrenó en el 2014, ha evolucionado hacia “una cosa totalmente nueva”. “Me di cuenta de que todo tiene su momento, su principio y su fin”, subraya, y así, asevera, ha creado en ese trabajo “un clima totalmente nuevo”.

Hijo de los bailaores José Galván y Eugenia de los Reyes, se inició en la danza desde pequeño, aunque, recalca, él no quería bailar, sino jugar. No obstante, comenzó a bailar con sus progenitores en los tablaos y, “casi sin querer”, dice, su familia lo inició en su carrera profesional.

Precisa que sus padres fueron sus primeros maestros, pero que le enseñaron “cosas” que no eran las que él quería, aunque le han servido para “sobrevivir bailando”. A los 21 años, formó parte de la Compañía Andaluza de Danza, un periodo en el que tuvo que “acoplar” su cuerpo a uno de baile: “Tenía el cuerpo muy salvaje y fue como comenzar a ser profesional”.

Un paso que llevó a que Israel Galván, después, pudiera crear sus propias “normas y lenguaje”, algo que tomó forma en el primer espectáculo de su compañía, ¡Mira! / Los zapatos rojos, presentado en la X Bienal de Flamenco de Sevilla, en 1998. 

A este respecto, indica que en ese momento se hizo una pregunta: “¿Seguir bailando bien, como si la vida fuera un concurso eterno, o buscar mi propio lenguaje y lo que me gusta?”. Y así, reflexiona, esa primera obra fue “una declaración de intenciones de buscar mi libertad”, pero también fue una “declaración del público”, aceptando ese camino.

"LA BÚSQUEDA DEL CAMBIO"

Define la inspiración, en su caso, como “la búsqueda del cambio” de su cuerpo y su transformación, ya que a la hora de montar una coreografía, persigue “ser otra persona bailando”. Si no, dice, es “repetirte a ti mismo”. No obstante, advierte que tampoco le gusta “ser esclavo” de innovar en sus obras y, por tanto, “muchas veces volver atrás te hace replantearte cosas nuevas”.

En su evolución como bailaor, afirma que antes estaba muy pendiente del virtuosismo, pero que, en el momento actual, es consciente de que la mente tiene “un poder de cambiar el cuerpo de forma”.

Dentro de su prolífica carrera, precisa que Solo fue el proyecto que, a nivel emocional, resultó más intenso, al bailar sin música cerca de 45 minutos. “Fui consciente de mi propio sonido, mis nervios, mi ritmo cardiaco y de mirar a los ojos a las personas mientras bailaba; fue casi un rito”, rememora.

El sevillano destaca, entre sus próximos espectáculos, uno en el que bailará con un ente de inteligencia artificial, algo que considera un “reto”, y sostiene que todavía quiere destinar su tiempo a la creación.


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