SOCIEDAD

El doble drama de un navarro con coronavirus: ingresado cuatro meses en la UCI y le pierden hasta la dentadura

De 71 años, entró al Complejo Hospitalario el 19 de marzo y desde entonces lleva luchando contra el Covid-19.

Un paciente ingresado en una UCI del Complejo Hospitalario de Navarra durante la crisis del coronavirus. EUROPA PRESS
Un paciente ingresado en una UCI del Complejo Hospitalario de Navarra durante la crisis del coronavirus. EUROPA PRESS  

Una familia de Pamplona lleva varios meses luchando por hallar los objetos personales de un hombre que lleva casi cuatro meses ingresado en el hospital afectado de coronavirus, la mayoría del tiempo en unidades de cuidados intensivos.

Así lo denuncia su hija, que relata estar viviendo "una pesadilla" no solo por la situación de su progenitor, de 71 años, sino por el hecho de que le hayan desaparecido todos sus enseres, desde las gafas, la alianza de casado y el movil, hasta incluso la dentadura postiza.

La batalla contra el Covid-19 de este hombre está siendo muy larga y muy dura, a juzgar por el periplo que protagoniza desde el 19 de marzo, día en el que llegó al Complejo Hospitalario de Navarra a bordo de una ambulancia.

Se quedó una noche en el pabellón H mientras esperaba la confirmación de la prueba PCR, que dio positiva. Después, fue trasladado a la sexta planta de Virgen del Camino, desde donde, el día 21, pasó a la UCI, en la que estuvo hasta el día 24.

De hecho, este hombre fue noticia aquel día, ya que fue el primer paciente con coronavirus en abandonar la UCI en la Comunidad foral, una salida en la que recibió el aplauso del personal que lo había tratado.

Sin embargo, su lucha contra la enfermedad todavía no había acabado. Ese mismo día 24, regresó a una planta hospitalaria y el 27 por la noche o el 28, ingresó en coma en la unidad de cuidados intensivos que se instaló durante la crisis sanitaria en la planta baja de Urgencias. Después, el 12 de abril, lo volvieron a cambiar de ubicación a la UCI de la primera planta del hospital, en la que permaneció hasta el 8 de mayo, cuando fue trasladado a la UCI de Virgen del Camino, en la que todavía se encuentra.

UN CAOS PARA LA FAMILIA

Semejante trasiego de lugares dentro del Complejo Hospitalario de Navarra ha sido también un caos para la familia. "Hasta el 28 de marzo, tenía sus objetos personales: sus gafas, su dentadura, su alianza, su móvil… Pero a partir de ese momento, que él ya estuvo en coma y lo tuvieron que intubar, perdimos el contacto, porque él ya estaba sedado", cuenta su hija.

"Está siendo horroroso. Empezamos a preguntar qué había pasado con sus objetos, pero nos mandaban de un sitio para otro. Ha sido tal trajín y ha recorrido tal cantidad de sitios que, al final, no sabemos si bajó a la UCI con sus pertenencias o en qué momento desaparecieron. Sabemos que en planta, los tenía, porque nos enviaba mensajes con él móvil. Pero después, todo desapareció", añade.

Según expone la familia, como el hombre llegó al hospital con lo puesto, al acudir en una ambulancia, le llevaron pijamas y un neceser, pero esto también se perdió. "Llamamos, lo estuvimos buscando y, finalmente, conseguimos localizarlo. Nos dijeron que se lo iban a llevar a la habitación. Pero justo esa noche se puso malo y desapareció todo, lo que le iban a mandar y lo que ya tenía él. Hasta la dentadura. Es un horror, porque ha despertado del coma y sigue en la UCI, así que, entre la desorientación que tienen estos pacientes, que llevan meses ingresados, y que ahora ni ve bien ni puede comer... Es una importencia terrible", manifiesta su hija.

Una vez que se permitió el acceso al hospital después de las fases más estrictas del confinamiento, la familia de este hombre acudió a la zona donde se guardan los objetos de los pacientes, pero no había ni rastro de ellos. "Pusimos una reclamación en el Defensor del paciente y nos dieron de plazo 40 días para contestar, pero nada. Que no han podido encontrar sus pertenencias, nos dijeron", resalta.

"POTENCIALMENTE CONTAMINADOS"

La explicación que les dieron fue la siguiente: "Cuando un paciente es trasladado de una unidad a otra, se lo traslada con sus pertenencias. En su caso, atendiendo a las recomendaciones de prevención de transmisión del coronavirus, los objetos personales de los pacientes con clínica respiratoria se consideran potencialmente contaminados, por lo que se evita su manipulación al máximo. Posiblemente, esta situación de excepcionalidad está relacionada con la pérdida de sus pertenencias”.

Desde el Complejo Hospitalario de Navarra se les comunicó que podían dirigir un escrito al servicio de régimen jurídico del Servicio Navarro de Salud, donde se analizaría si se dan los requisitos que conlleven la declaración de responsabilidad patrimonial. "Consultamos con un abogado, que nos recomendó denunciarlo, así que acudimos a la Policía Foral. Allí nos pidieron que cuantificáramos económicamente el valor de los objetos. Hay cosas de las que sí tenemos factura, como de las gafas (800 euros) o de la dentadura (3.500 euros), pero de otras, no, como de la alianza de casado. En total, serán como unos 6.000 euros. Es muchísimo dinero", subraya.

El problema, además, no es tanto el dinero que valgan los objetos, sino la función tan importante que le hacen a su padre y la imposibilidad de reemplazarlos, al seguir él ingresado. "Hemos ido a una óptica, pero le hemos comprado unas gafas a ojo, sin saber la graducación exacta. Y pasarán meses hasta que mi padre pueda ir a un dentista para adquirir una dentadura nueva", confiesa.

Asimismo, revela que no han sido los únicos a los que les ha pasado algo similar en el Complejo Hospitalario de Navarra. "Ha habido más personas -avisa la hija-, aunque no sé si han denunciado o no. En la UCI hemos pasado muchos meses y, al final, durante los ratos de espera hablas con los familiares de otros pacientes, que te cuentan que también sus pertenencias han desaparecido durante los traslados. Sobre todo, de los que ingresaron al principio de la crisis sanitaria".

RESPONSABILIDAD

El abogado les dijo que, normalmente, la policía tampoco suele hacer mucho caso a esta clase de hechos, sino que se archiva la denuncia y ya está. "Pero son 6.000 euros, no es tontería. Si nosotros no nos podíamos acercar en ese momento a recoger sus pertenecias, porque no estaba permitido entrar al hospital, y nadie nos avisa, alguien tendrá que ser responsable, o tendrán algún seguro para esta clase de cosas. El daño es bastante grave, porque son objetos que mi padre necesita", sentencia.

Esta situación se añade, además, al esfuerzo que su padre está realizando contra el coronavirus, que ha sido muy grande y durante mucho tiempo. "Ha tenido de todo. Empezó con una neumonía bilateral, pero luego tuvo una insuficiencia cardiaca, una miocarditis, insuficiencia renal, ha estado en diálisis dos veces, trombos ha tenido ya bastantes, incluso en el cerebro. Despertó del coma el 1 de mayo, pero está siendo un calvario. A día de hoy, está en una UCI y consciente, y sin respirador. Pero la recuperación está siendo muy lenta", cuenta.

Por otro lado, la hija incide en que el comportamiento de todo el personal del Complejo Hospitalario de Navarra está siendo "de diez". "Están todos alucinando con lo que nos ha pasado; los médicos se echan las manos a la cabeza al preguntarse cómo ha podido suceder algo así. No sé si le han robado los objetos personales o si los han perdido, pero ya es bastante dura la situación de tener a un familiar en esta situación, para encima tener que pelear contra esto", resume.


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