• lunes, 25 de octubre de 2021
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SOCIEDAD

Bares que sobreviven al cierre en Navarra: "Nos sirve para hacer algo nuevo, pero es un apaño, no una solución”

La pandemia ha hecho que la vida tal y como la conocíamos hasta marzo haya desaparecido, por ello muchos sectores, y en especial la hostelería, se han visto obligados a innovar para no morir.

Cocotte Taberna prepara comida para llevar durante la segunda ola de coronavirus en la Comunidad Foral. MIGUEL OSÉS
Cocotte Taberna prepara comida para llevar durante la segunda ola de coronavirus en la Comunidad Foral. MIGUEL OSÉS

Los bares y restaurantes de Navarra han tenido que reinventarse para salir de la grave crisis a la que les ha empujado el Gobierno de María Chivite obligándoles a cerrar durante semanas y señalados como responsables de la crisis sanitaria del coronavirus. 

Por ello, muchos locales han decidido reinventarse y sacar el máximo partido posible de esta complicada y frágil situación para sobrevivir ante las decisiones del Gobierno foral. 

El pasado jueves, la cafetería Coffing de Pamplona celebró los 4.000 seguidores en Instagram. A través de esta red social, el establecimiento situado en la calle Castillo de Maya está promocionando sus productos, dándose a conocer y facilitando a sus clientes la posibilidad de hacer pedidos de una manera más ágil.

Manuel Spucches, argentino de 37 años afincado en Pamplona y propietario de Coffing, afirma que desde que entraron en vigor las nuevas medidas le están dando mucha importancia a la comunicación con el cliente:  “Antes me conectaba una vez al día a Instagram y respondía a alguna pregunta; ahora respondemos a todo, tenemos un documento con las preguntas más frecuentes para poder contestar rápido, ‘reposteamos’ las fotos en las que nos mencionan nuestros clientes… Tenemos todo muy armado y no se nos escapa ni una”, asegura. 

A través de Instagram, de Whatsapp Business o del teléfono fijo los consumidores pueden hacer un pedido y desde Coffing se encargan de prepararlo para que simplemente el cliente tenga que acercarse a recogerlo. “Todavía no tenemos servicio de entrega a domicilio, pero estamos pensando en implementarlo. Por el momento solo entregamos en el Segundo Ensanche a pie”, cuenta.

Manuel Spucches, propietario de Coffing, en la barra del establecimiento durante la segunda ola de coronavirus. PABLO LASAOSA

“Cuando vimos que íbamos a volver hacia atrás, empezamos a repartir por todo el barrio en el que estamos ubicados unos papeles con nuestra carta y una tarjeta de contacto. Me parece que es necesario que estemos para gente que nos necesita como trabajadores de las tiendas de alrededor que están solos por la situación y no pueden salir a descansar y tomarse un café”, expone Spucches.

Tanto los trabajadores como los clientes de las tiendas del Segundo Ensanche tienen la suerte de poder disfrutar de, por ejemplo, un café acompañado de un trozo de bizcocho cuando salen a pasear o a hacer sus comprar: “La gente está concienciada y quiere ayudarnos a los hosteleros. Es un servicio recíproco y estamos encantados”.

La pandemia ha hecho que la vida tal y como la conocíamos hasta marzo haya desaparecido. Esto ha provocado que multitud de proyectos hayan sido atrasados o paralizados. El coronavirus impidió que Coffing siguiera creciendo; sin embargo la idea sigue en mente de su propietario y, por el momento, continuarán como hasta ahora, mientras trabajan en ofrecer pedidos a domicilio.

TABERNA COCOTTE

El 4 de abril, cuando en España llevábamos poco más de dos semanas encerrados en casa, la Taberna Cocotte fue uno de los primeros restaurantes de Pamplona que abrió sus puertas para entregar pedidos a domicilio

Martín Iturri Huerta, de 47 años, natural de Aoiz y jefe de cocina y socio de la Taberna Cocotte, había tenido desde siempre la inquietud de llevar arroces a domicilio: “Al principio teníamos dudas, pero decidimos probar. La gente tenía mucho tiempo para cocinar durante el confinamiento, pero muchos acabaron aburriéndose y otros directamente no sabían hacerlo. Fue un acierto abrir entonces porque trabajamos mucho durante aquellos meses”.

Varias personas esperan para recoger sus pedidos en Taberna Cocotte. MIGUEL OSÉS

La Cocotte nació con la idea de recuperar viejas recetas navarras. Iturri es también la cuarta generación del restaurante Beti-Jai de Aoiz, un establecimiento que desde hace 80 años está en manos de su familia y destaca por ofrecer guisos tradicionales de Navarra como el chilindrón o el ajoarriero. También en la Cocotte se diferencian por ofrecer estos platos.

Durante el verano, desde el establecimiento de la calle Estafeta, continuaron con el servicio de delivery pero con mucha menos intensidad y desde hace casi un mes han vuelto a potenciarlo. Sin embargo, la competencia ahora es mucho mayor: “Ya no estamos solos como al principio. El fin de semana trabajamos bien, pero la semana es muy floja. Ahora la gente trabaja y no está en casa como hace unos meses”.

Sin lugar a dudas, desde este establecimiento han sabido reinventarse pensando también en sus empleados: “Trabajamos con nuestro teléfono, correo y redes sociales. Nuestros propios camareros son los que hacen los repartos, tenemos camareros convertidos en repartidores”, cuenta Iturri.

“Esto nos ha venido bien para reinventarnos y hacer algo nuevo, pero no nos soluciona la vida. Es un apaño pero no es una solución”, concluye el hostelero.

Sin embargo, hay muchos otros locales de hostelería de Navarra que están sufriendo las consecuencias de las restricciones sin poder hacer mucho más, a pesar de todos sus intentos por mantener la actividad por su ubicación o por su estilo de negocio. 

Carlos Rodríguez Félix de la La Terraza de Baluarte, ha probado estos días los pedidos para llevar, pero la experiencia no ha sido positiva. "Es un lugar en el que ahora mismo no hay actividad, no hay trabajadores ni gente que venga a la taquilla de Baluarte a comprar entradas”, señala el hostelero.

“Somos conscientes de que la salud es lo más importante y de que el ocio es secundario, pero nos podían dejar trabajar aunque sea de día. Esto es un desastre… Saldremos heridos, pero saldremos”, afirma Rodríguez.


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