SOCIEDAD

Los grandes olvidados en el Día Mundial del Ictus: “El tiempo es cerebro, también para los niños más pequeños”

Hiru Hamabi reclama la implementación del Código Ictus Pediátrico para reducir las secuelas de los menores de 16 años

Un niño juega en su casa con unos muñecos. ARCHIVO
Un niño juega en su casa con unos muñecos. ARCHIVO

Los hombres sufren más ictus que las mujeres, aunque ellas mueren más que ellos. En el caso de la Comunidad Foral, la edad media se sitúa por encima de los 80 años. Por este y otros motivos, el ictus infantil no figura en el imaginario popular.

La asociación de Daño Cerebral Adquirido (DCA) infantil ‘Hiru Hamabi’ ha buscado sensibilizar sobre esta realidad en el Día Mundial del Ictus, ya que gran parte de los pacientes que sufren secuelas cerebrales después de haber nacido es a causa de un infarto.

Este colectivo navarro, primero y único a nivel estatal, se dedica en exclusiva a la atención de los más pequeños y, a través de su presidenta, Yolanda Fonseca, alerta de que cada vez más los casos se están disparando. “Alrededor del 80% de los niños que sufran un ictus sobrevivirán y presentarán secuelas a largo plazo. Antiguamente eran niños que estaban destinados a morir, ahora que los salvamos tenemos que garantizarles una vida digna", apunta Fonseca.

"El ictus infantil, al igual que el de adultos, es una urgencia médica. Está demostrado que el tratamiento rápido de esta dolencia mejora el pronóstico para el paciente. Además, es un derecho", afirma.

Por ello, desde Hiru Hamabi trabajan para que las administraciones pongan en marcha en los hospitales públicos un protocolo de respuesta rápida que ya existe para los adultos: el llamado “Código Ictus”. En estos momentos únicamente las comunidades autónomas de Madrid (en tres hospitales) y Extremadura por el Servicio Extremeño de Salud (SES) , tienen en funcionamiento un Código Ictus Pediátrico.

Hiru Hamabi ha recordado que la asociación lo lleva reclamando desde su inicio, tanto al Congreso de los Diputados y al Defensor del Pueblo, como a autoridades de otros niveles territoriales y en todos los foros de trabajo en los que ha participado en representación de los menores con DCAi.

4 CASOS TRATADOS  EL ÚLTIMO AÑO

El año pasado, por ejemplo, el 11,7% de los 34 casos que ingresaron en el Programa de Atención al Daño Cerebral Adquirido del Complejo Hospitalario de Navarra respondían a daño cerebral infantil causado por un ictus. Ese programa tiene activos en estos momentos 143 casos de menores con DCAi.

Otras afecciones pueden ser tumores, traumatismos cranoencefálicos o enfermedades infecciosas. En el caso del ictus, los datos de los últimos años muestran que es una tendencia menos variable que los traumatismos o los tumores. 

"El cerebro es un órgano sano que si recibe un impacto necesita de una actuación rápida para que sufra lo menos posible. agilizar los protocolos y poner medios sirve para ayudar a sanar y que el niño tenga las mínimas secuelas posibles", expone Fonseca.

MUCHO MÁS QUE UNA IDEA

Con el lema "el tiempo es cerebro", Hiru Hamabi busca poner en valor los efectos positivos de una detección precoz, la derivación de menores a centros con urgencias y UCI pediátricas y la formación a los profesionales sanitarios. La reducción de tiempo disminuye las secuelas y permite recuperar en mayor medida el cerebro dañado.

En Navarra, los ictus infantiles suponen menos del 1% de los casos totales, sin embargo, Yolanda Fonseca intuye que son más de los que se dectan: "En la asociación existen tres casos y solo somos 55 familias". 

"Un día vives una vida feliz y normal, y de repente pasas a sumergirte en la UCI. Los médicos no saben qué decirte y cuando sales del hospital, siempre piensas que te vas a recuperar 100%. Pero luego vienen las secuelas y vas viendo que no es así. Es muy duro", concluye Fonseca.


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