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Emotivo homenaje en Zaragoza: navarros y aragoneses recuerdan a los 225 fusilados en 1936

En el cementerio de Torrero se ha inaugurado un monolito para rendir homenaje a las víctimas y agradecer el trabajo de los familiares por exhumarlas.

Monolito de homenaje a los navarros fusilados en Zaragoza en el año 1936. GOBIERNO DE NAVARRA
Monolito de homenaje a los navarros fusilados en Zaragoza en el año 1936. GOBIERNO DE NAVARRA  

Más de 200 personas de Navarra y Aragón han recordado este sábado la memoria de 225 navarros pertenecientes al Tercio de Sanjurjo que fueron fusilados en 1936 en Zaragoza, en un acto en el que, además de rendir homenaje a las víctimas, se ha agradecido el esfuerzo de los familiares por exhumar los restos.

El homenaje, que ha contado con la presencia de autoridades de las dos comunidades, entre ellas las presidentas de los parlamentos autonómicos de Navarra y Aragón, Ainhoa Aznárez y Violeta Barba, respectivamente, se ha celebrado en el cementerio de Torrero, donde se ha descubierto un monolito en recuerdo de las víctimas.

Allí, en la manzana cuatro, fueron arrojados a una fosa común los cuerpos de los 225 soldados navarros fusilados en octubre de 1936 en el campo de San Gregorio, en la capital aragonesa.

Pertenecían al Tercio de Sanjurjo, al que muchos hombres se alistaron presionados para combatir en el bando sublevado como vía para escapar a una muerte probable en el verano del 36.

De esta manera, más de 600 varones, procedentes de decenas de pueblos de Aragón, Navarra, La Rioja y Soria, fueron conducidos a Zaragoza para ser trasladados a continuación a Almudévar, en la línea del frente. Allí llegaron el 29 de septiembre, destinados a entrar en combate.

Sin embargo, las autoridades militares del bando sublevado desconfiaron de ellos, por el riesgo de una posible deserción masiva, y decidieron dar un castigo ejemplarizante. Fueron devueltos al campo de San Gregorio y, en los primeros días de octubre, un número todavía sin determinar de ellos fue asesinado.

Han pasado 82 años desde entonces y este sábado familiares, procedentes de 24 municipios navarros, junto a aragoneses que se han sumado al recuerdo, han mantenido viva la memoria de estos jóvenes con el deseo de que estos "crímenes" no caigan en el olvido.

UN "DIGNO GESTO"

Ha sido en un acto organizado por el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Zaragoza, en el que, además de rendir homenaje a las víctimas, se ha querido agradecer especialmente a los familiares su empeño por exhumar los restos en 1979 para devolverlos a sus pueblos de origen, donde recibieron digna sepultura.

"Sin pedir permiso ni esperar a licencias, se enfundaron el mono de trabajo para exhumar estos restos", ha recordado el alcalde de la localidad de Sartaguda, Paolo Albanese.

El acto, que ha comenzado con el Himno de Navarra, ha dado voz a tres de los familiares de las víctimas. Ha comenzado Paulino Molinet, que ha recordado a su tío Santiago, hermano de su padre, y ha agradecido este "digno gesto", frente a otros que quieren "echar tierra encima de la verdad".

Purificación Pérez, de 87 años, que ha necesitado ayuda para subir al atril, ha recordado la última carta que escribió su hermano Vicente antes de morir fusilado en Zaragoza, con apenas 20 años.

Y Arcadio Ibáñez, hijo de un navarro que fue detenido y conducido a la cárcel de Torrero sin que "jamás" se supiera nada más de él, ha alertado de que el olvido puede llevar a la historia a repetir los "mismos errores".

Sus palabras han emocionado al público que ha abarrotado la sala de ceremonias, un espacio que se ha quedado pequeño para parte de los asistentes, que ha tenido que seguir el acto desde el exterior.

"AMNESIA RETRÓGRADA"

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, ha reivindicado la memoria histórica para no caer en el olvido y ha lamentado que España sufra una "enfermedad" a la que ha llamado "amnesia retrógrada". Frente a ese "olvido", este acto de memoria histórica se convierte también, ha dicho, en un acto de "familia" entre aragoneses y navarros.

Por su parte, la consejera de Relaciones Ciudadanas e Instituciones del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, que ha excusado la ausencia de la presidenta navarra, Uxue Barkos, por una "inoportuna gripe", ha resaltado la importancia de recuperar la "memoria" de navarros que fueron víctimas de una "violencia injusta".

Durante su intervención, Ollo ha asegurado que el objetivo del acto no es sólo recuperar la memoria de las víctimas que sufrieron "una violencia injusta e injustificable", sino también reconocer "el trabajo y compromiso" de sus familias, que consiguieron, hace ya 40 años, exhumar los cuerpos.

Una labor que, en opinión de la consejera, "fue clave en la reivindicación de memoria, verdad y justicia que, en un camino largo, duro, difícil y sin apoyo institucional durante demasiado tiempo, ha hecho posible que estemos celebrando actos como el de hoy".

En este sentido, ha mostrado a las familias su agradecimiento por la "lección de vida" ofrecida. Por su compromiso con la verdad y la justicia; por su solidaridad con otras víctimas, por su trabajo de reivindicación de la memoria; y por su generosidad a la hora de mostrar el camino hacia la convivencia, "sin rencor, sin odio, reclamando la memoria de lo que ocurrió, el recuerdo de la injusticia y el dolor de la barbarie de nuestro pasado como forma de reforzar y afianzar nuestro compromiso con la paz, la libertad, la democracia y los Derechos Humanos", ha agregado.

EL RELATO MÁS PERSONAL

Ollo ha recordado los principales hitos de la exhumación, que congregó en Torrero más de 600 personas para recoger los restos de sus familiares. Pero más allá de esta realidad histórica, ha querido destacar la importancia del "relato más personal, más familiar" de sus propias familias reclamando que no se olvide lo ocurrido.

"Con ese objetivo, celebramos este acto e inauguramos un monolito. Lo hacemos para recordar, para no olvidar, para que tengamos presentes a aquellos navarros tan injustamente asesinados y, al mismo tiempo, para reconocer el valor de sus familias al reclamar verdad y memoria para sus seres queridos. Y lo hacemos para que las futuras generaciones puedan vivir, conscientes del pasado, en una sociedad más justa, más ética y más democrática en la que algo así no pueda volver a suceder", ha concluido.

Durante esta primera parte del acto, la cantautora Maite Menén, nacida en Zaragoza y residente en Navarra, ha interpretado, junto a su hijo Josu Zabala, una canción compuesta en euskera y dedicada a su abuelo, también asesinado y enterrado en Zaragoza.

Después, las autoridades navarras y aragonesas, junto a los familiares de las víctimas, se han trasladado a otro punto del cementerio, donde han descubierto el monolito conmemorativo.

DOBLE SIGNIFICADO

Allí se ha realizado una ofrenda floral, en la que han participado los 24 ayuntamientos de los municipios de los que procedían las víctimas, mientras se leían los nombres de cada uno de los homenajeados.

Antes, también frente al monolito, un grupo de joteros ha cantado una jota homenaje, cuya letra resumía la esencia de este acto: "En el año 36, sus vidas arrebataron, pero aquí estamos nosotros: la simiente que dejaron".

La escultura del monolito es obra de Javier Unzué. Representa a un hombre cabizbajo, con los brazos en alto y con un agujero en el pecho. Tiene un doble significado. Por un lado, simboliza a los asesinados en el momento del fusilamiento, con los brazos en alto mientras una bala atraviesa su corazón. Por otro lado, recuerda el sufrimiento de los familiares que quedan, desgarrados por el dolor y lamentándose con los brazos extendidos y con un hueco en el corazón por la ausencia del ser querido.


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