SOCIEDAD

Garbiñe Muñoz borda en Pamplona fotografías antiguas: "Esto realmente es lo que me hace sobrevivir”

Hace ocho años empezó a coleccionar fotografía analógica y hace dos a bordar, pasando después a unir sus dos aficiones.

Garbiñe Muñoz, borda fotografias antigüas por encargo. MIGUEL OSÉS
Garbiñe Muñoz, borda fotografias antigüas por encargo. MIGUEL OSÉS  

Cada vez más artistas del bordado están desafiando los límites de esta antigua práctica para darle vida a piezas únicas. Garbiñe Muñoz Pérez, de 35 años y vecina de Pamplona, es una aficionada a la fotografía analógica y al bordado que consigue con sus obras un resultado final en el que combina lo antiguo con lo nuevo.

“Empecé a coleccionar fotos antiguas porque me encanta la fotografía analógica, iba a mercadillos y las compraba, pero luego lo dejé apartado. Hace un par de años empecé a bordar en tela normal pero me aburría mucho, así que decidí mezclarlo con papel y cartulina y de ahí quise darle vida a las fotos en blanco y negro. Fue una manera de unir mis dos aficiones y pasarme horas y horas”, cuenta Garbiñe Muñoz.

Para bordar las fotografías utiliza punzones y una aguja muy fina con hilos de colores. “No suelo hacer bocetos, cuando veo que la foto me dice algo empiezo a bordar. Hago lo que me inspira la foto en ese momento”, explica.

Garbiñe Muñoz muestra una de sus fotografías antiguas bordadas. MIGUEL OSÉS

A través de la técnica del bordado, la artista da un nuevo significado a las imágenes: “Me gusta transmitir el recuerdo de lo que se ha vivido antes, creo que es muy importante no olvidarnos de la memoria. Sobre todo bordo mujeres, al final siempre son las que están más fotografiadas y también creo que es una manera de darles voz y visibilidad”.

Garbiñe dedica muchas horas de su tiempo libre a este arte. Desde hace unos nueve meses tiene decenas de encargos a través de su cuenta de Instagram (@garbigalatea) o de su correo ([email protected]de personas que quieren, por ejemplo, que borde una foto antigua de su familia.

No dedica un tiempo concreto a cada imagen, sino que depende de lo que cada una le inspire: “Puedo tardar de una hora a dos meses, es según lo que quiera complicarme la vida o lo que la foto me diga, porque hay algunas muy enrevesadas pero muy sencillas de bordar porque ya lo tienen todo, y otras a las que tienes que dedicar más tiempo”. En el caso de las fotografías que compra en mercadillos el precio varía desde los 50 hasta los 80 euros, mientras que en encargos personalizados de clientes va desde los 50 hasta los 100, añadiendo siempre los 15 euros, aproximadamente, que cuesta el marco.

El último encargo que ha realizado Garbiñe. MIGUEL OSÉS

La artista tenía varios proyectos organizados para estos meses, sin embargo, la crisis del coronavirus ha dejado todo estancado: “Me iba a ir a Madrid a hacer una residencia artística, a Galicia, a Francia… Ahora no sabemos qué va a pasar, así que habrá que adaptarse a esta situación y hacer cosas online, por ejemplo. Esto sigue, aunque pare y no tenga el escaparate que ofrecen las exposiciones o las residencias artísticas que es donde la gente ve tu trabajo. Es tiempo de recogimiento y de hacer las cosas para una misma”, analiza. 

A pesar de su tiempo y dedicación, el bordado de imágenes no es su principal ocupación y sustento. “Soy dependienta y veo mi trabajo como una manera de conseguir dinero y de vivir, pero bordar las fotos es lo que realmente me hace sobrevivir”, declara Garbiñe.

Garbiñe Muñoz en el salón de su casa de Pamplona, donde también tiene el taller. MIGUEL OSÉS

TRABAJOS Y COLECCIONES

La madre de Garbiñe cuida a una persona con Alzheimer que “va todos los días al supermercado y su rutina es, a pesar de su enfermedad, apuntar la lista de la compra”.

La joven le propuso que escribiera en un papel algunos ingredientes “porque quería bordar una foto de unas señoras en el mercado de Tafalla”. Junto a la foto, puso la lista de la compra con el fin de presentarlo en un proyecto que tiene en mente para la memoria de la mujer rural.

Encima del escritorio, el marco con la foto de las señoras en el mercado de Tafalla junto a la lista de la compra. MIGUEL OSÉS

Además, colecciona álbumes de fotos que compra en mercadillos en distintas ciudades de todo el mundo: “De repente te encuentras las vacaciones de unas señoras, el nacimiento de un niño. Tengo uno de la historia de un chico desde que nació hasta que murió con ocho años, te cuenta toda su vida en fotos de 1922”, comenta. 

"También compré uno de una pareja que te cuenta cómo se conocieron, hay muchísimas fotos. Tengo uno de un alemán, otro de Logroño, otro de Pamplona… En el del alemán las fotos están pintadas, se supone que porque era nazi”, concluye mientras muestra orgullosa todas sus reliquias.

Unos señores posan frente al monumento a los Fueros en el Paseo de Sarasate a principios del siglo XX. MIGUEL OSÉS


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