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"Una jarra de agua para beber, por favor": el 90% de los bares navarros ya sirven agua del grifo

Nueve de cada diez restaurantes sirven agua del grifo a sus clientes. Todos los establecimientos tendrán la obligación de hacerlo a partir de junio de 2019. 

Restaurante las Ventas de Ulzama.
Restaurante las Ventas de Ulzama.  

"Entro a un bar y pido un plato combinado para comer. ¿Para beber? Una jarra de agua, por favor. No tenemos, tendrá que ser de botella, responde el camarero. Esta situación aun se da en un 10% de los establecimientos de Pamplona", según un estudio llevado a cabo por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache.

Pese a que la ley foral de residuos obligará dentro de un año a los establecimientos de hostelería a ofrecer “siempre” agua del grifo de forma gratuita, algunos bares, restaurantes o cafeterías aun no ofrecen esta posibilidad a los clientes.

En el muestreo se han visitado treinta locales de hostelería de la capital navarra: tres de ellos no ofrecieron al cliente agua corriente aunque el cliente lo solicitó. Le dijeron que solo podían ofrecerle agua embotellada, por la que habría que pagar el precio estipulado.

Cada vez menos locales no ofrecen agua corriente. Hay que decir que cada vez son menos los establecimientos que no ofrecen agua corriente y gratuita al cliente. En el estudio anterior realizado por esta asociación, era el 40% de los establecimientos los que solo ofrecían agua embotellada. Entre los establecimientos visitados en este último estudio se ha incluido alguno de “comida rápida”.

Cuando el cliente pide un vaso de agua tras pedir una hamburguesa y una ración de patatas, le dicen que solo le pueden dar embotellada y que, en todo caso, puede servirse del grifo del baño.

El 22 de junio se publicó la Ley Foral de Residuos. En su capítulo 24 señala que en los establecimientos de hostelería y restauración “se ofrecerá siempre a los clientes la posibilidad de un recipiente con agua del grifo y los vasos para su consumo, de forma gratuita y complementaria a la oferta del propio establecimiento”. La norma da a las entidades locales un año -hasta el 23 de junio de 2019- para adaptar sus ordenanzas a esta exigencia.

JARRA DE AGUA EN LA BARRA

La práctica de colocar en la barra del bar o cafetería una jarra de agua del grifo con vasos se ve incrementada tímidamente. Según un muestreo realizado por la Asociación, el 20% de los establecimientos ponen jarras de agua en la barra. En el sector de las cafeterías parece que el porcentaje que lleva a cabo esta práctica es notablemente mayor que en bares.

En otros países como Francia está muy extendida la colocación de las jarras de agua en las barras de los bares y en Estados Unidos es habitual que te sirvan un vaso de agua, al margen de otra bebida que puedas pedir. Irache apuesta por el consumo de agua corriente. Irache lleva años apostando por el consumo de agua corriente y por su fomento en todos los ámbitos, especialmente en el ámbito público y en el sector de la hostelería.

"Se trata de que se haga efectivo el derecho del cliente a beber agua corriente. Mientras que en otros países esto se tiene asumido, no son pocos los consumidores que viven con cierta incomodidad tener que pedir un vaso de agua corriente al camarero", expresan en un comunicado desde la asociación.

"Si el consumidor quiere optar, por las razones que sean, por el agua embotellada, obviamente, siempre podrá pedirla, al igual que cualquier otro producto a la venta. Gasto extra para el consumidor. Además de que la legislación obliga a ello, el consumo obligado de agua embotellada supone un gasto extra para el bolsillo del consumidor".

"En la mayor parte de los locales, los botellines pequeños de agua cuestan entre uno y un euro y medio mientras que la botella entre litro y litro y medio supone un gasto de entre dos y dos euros y medio, cuando menos. El servicio de agua corriente supondría un ahorro al que los consumidores tienen derecho", ha denunciado Irache.

IMPACTO MEDIOAMBIENTAL

Entre 2002 y 2013 la producción mundial de botellas de plástico aumentó un 50%, pasando de 204 a 299 millones de toneladas. Se prevé que en 2020 se llegue a los 500 millones de toneladas. Además, el reciclaje del plástico no es sencillo y resulta costoso. Se calcula que anualmente ocho millones de toneladas de plástico acaban en mares y océanos. España es el quinto país europeo en demanda de plástico, solo por detrás de Alemania, Italia, Francia y Reino Unido. Sin duda, un mayor consumo de agua corriente supondrá un menor impacto en el entorno natural.


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