SOCIEDAD

Instan a las empresas a que continúen con la Responsabilidad Social Corporativa tras la crisis del coronavirus

Las empresas más avanzadas están haciendo de los principios de la RSC su "sistema nervioso central".​

Una mujer teletrabajando desde el salón de su casa. ARCHIVO
Una mujer teletrabajando desde el salón de su casa. ARCHIVO  

El experto en gestión de recursos humanos e investigador académico en administración de empresas, Ángel López Mutuberría, ha animado en una entrevista a las empresas a profundizar en la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que tanto protagonismo ha cobrado durante la pandemia.

Mutuberría, coach y "agitador de conciencias" en las multinacionales para las que trabaja, considera que, si bien algunas compañías han utilizado la RSC simplemente para mejorar su reputación, otras muchas han demostrado su responsabilidad social ayudando a luchar contra la pandemia.

De esta forma, ha declarado, las empresas más avanzadas están haciendo de los principios de la RSC su "sistema nervioso central" y ése, ha puntado, es el camino a seguir.

La RSC ha cobrado gran protagonismo durante la pandemia, ¿se debe seguir por este camino?

Durante medio siglo, la RSC ha servido como el vehículo clave para medir e informar de los impactos de una empresa en todo su ecosistema de partes implicadas, empleados, inversores, población y medio ambiente.

Cuando no es un lavado de cara ni una herramienta de marketing espurio, es decir, cuando sus iniciativas son genuinas, conforman uno de los principios de gestión empresarial que garantizan la sostenibilidad.

Las empresas más avanzadas han asumido las responsabilidades de RSC en cada uno de los departamentos de la empresa, haciendo de sus principios el sistema nervioso central de gestión de la misma.

(...) Aunque también hemos visto cómo algunas empresas han aprovechado la situación para tratar de sacar partido reputacional, lo cierto es que, cuando la humanidad se enfrenta a una amenaza global, el ser humano es cuando más unido se encuentra.

Desde la convicción con los principios de sostenibilidad, es evidente que debemos seguir por ese camino.

¿La apuesta por la sostenibilidad, tanto medioambiental como social y económica, será un factor de supervivencia empresarial?

En el corto plazo todo es posible, pero quien quiera sobrevivir al futuro debe leer los indicadores de lo que demanda una sociedad cada vez más consciente de las necesidades del planeta y de su población.

Así como años atrás no había otro objetivo que la maximización del beneficio, hoy en día la sostenibilidad es una herramienta que el consumidor reclama para sí y para generaciones futuras.

¿Debemos repensar los planteamientos de deslocalización y externalización que han seguido las empresas durante décadas?

La crisis que estamos atravesando nos está enseñando qué importante es la producción local, la economía circular y la importancia de la autosuficiencia de las comunidades.

A la par que el mundo se hace más pequeño porque cada vez está más interconectado y es más accesible, crece la importancia del producto y consumo local.

Al mismo tiempo, las empresas se han dado cuenta de que, si el teletrabajo es una posibilidad real, la contratación y el talento ya no se circunscriben a ninguna barrera geográfica.

Así como la oferta de empleo es ahora global, las universidades se van a transformar para ofrecer itinerarios curriculares a un mercado global. El mercado de trabajo se ha globalizado y la educación sigue sus pasos.

Vemos una dicotomía entre el apoyo al ecosistema local que es compatible con la globalización de los servicios, y la educación en particular.

El Covid-19 lo está eclipsando todo, incluida la amenaza del cambio climático. ¿Es hora de retomar la agenda medioambiental?

El coronavirus ha impactado doblemente en los efectos sobre el cambio climático.

Por una parte, el parón de la actividad productiva tiene un impacto claro en la reducción de emisiones de la industria y de los vehículos de combustión.

No necesitamos más evidencia para continuar con los esfuerzos por preservar el medioambiente, no sólo a nivel empresarial, sino a nivel individual.

(...) Lo que sí ha eclipsado el Covid-19, sobre todo, es la crisis existencialista que estaba sufriendo una parte de la sociedad.

El Economist ya reportaba en 2018 que algunos países alcanzan en su población niveles de soledad de un 20%, mientras que una encuesta más reciente, CIGNA, proveedor de servicios de salud, indica que se han alcanzado niveles pandémicos superiores al 50% en varios países en lo que se conoce como la 'muerte silenciosa'.

Cuando se encuentre una vacuna y estemos todos inmunizados, el vacío existencial que ya experimentaba buena parte de la población tristemente volverá a aparecer.

No ha estado olvidado, nunca se ha ido, sólo que la urgencia nos ha obligado a luchar por la supervivencia de la mayoría.


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