TERRORISMO

Conceden el tercer grado a tres etarras que cumplían condena en cárceles próximas al País Vasco

La AVT denuncia además que siga "sin exigirse a estos presos terroristas la condición de colaborar con la Justicia como requisito para lograr beneficios".

Cadena humanaen favor de los presos de ETA. EFE/Jesús Diges
Cadena humanaen favor de los presos de ETA. EFE/Jesús Diges

Instituciones Penitenciarias ha resuelto la progresión a tercer grado de tres presos de la organización terrorista ETA a los que se trasladó en su día a cárceles de Logroño y Asturias, próximas al País Vasco: Javier Aguirre Ibáñez, Jagoba Codo Callejo y Fernando Alonso Abad.

Según informa Prisiones en un comunicado, los tres han cumplido las tres cuartas partes de la condena, han manifestado su rechazo a la violencia, han reconocido el daño causado y la legalidad penitenciaria, por lo que cumplen los requisitos necesarios para pasar a tercer grado.

Por su parte la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), aunque reconoce que esta concesión "cumple con la legalidad", critica en un comunicado que estos tres miembros de ETA fueran "anteriormente acercados a cárceles próximas al País Vasco", lo que les hace temer que estos "acercamientos" sean un "paso previo a la libertad sin necesidad de haber estado en una cárcel del País Vasco".

La AVT denuncia además que siga "sin exigirse a estos presos terroristas la condición de colaborar con la Justicia como requisito para obtener una progresión de grado" y que "simplemente" se les pida que asuman la legalidad penitenciaria.

Javier Aguirre Ibañez, ingresó en prisión el 19 de enero de 2016 y cumple una condena de 6 años y 6 meses por falsificación de documento público y colaboración con banda armada.

Fue uno de los primeros detenidos tras el anuncio del cese definitivo de la actividad armada. Su detención se produjo en octubre 2011 y cumplirá las tres cuartas partes de su condena en noviembre de 2020.

Con todos estos requisitos, la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de Logroño propuso su progresión a tercer grado y, según Prisiones, "el interno permanecerá en la sección abierta del centro".

Yagoba Codo Callejo, ingresó en prisión el 30 de abril de 2001 y cumple una condena de 22 años y dos días por colaboración con banda armada y depósito de armas.

Según la asociación de familiares de presos etarras Etxerat, Codo es uno de los reclusos de la banda "gravemente enfermos" al que en 2012 le fue diagnosticada una enfermedad degenerativa, según detallaba en 2018 este colectivo en su página web.

Cumplió las tres cuartas partes de la condena en mayo de 2015 y no se le exige responsabilidad civil por tenerla prescrita.

La Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de Logroño propuso su progresión a tercer grado y, según Instituciones Penitenciarias, "permanecerá en la sección abierta de dicho centro".

Fernando Alonso Abad, entró en prisión el 18 de agosto de 1996 y cumple 25 años de cárcel por depósito de armas, tenencia de explosivos, pertenencia a banda armada y terrorismo.

También cumplió las tres cuartas partes de la pena en mayo de 2015, y al igual que los otros dos no tiene responsabilidad civil.

La Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de Asturias propuso por todo ello su progresión a tercer grado y permanecerá en Centro de Inserción Social de Asturias, según Prisiones.

A pesar de la crisis del coronavirus, las juntas de tratamiento han mantenido sus reuniones para cumplir con la legalidad penitenciaria y no perjudicar el interés y los derechos de las personas privadas de libertad que afectan al cumplimiento de la condena, según recuerda Prisiones.

La AVT considera que el no reclamar a estos presos que colaboren en las causas de ETA sin resolver hace que se vean "beneficiados" y advierte de que ellos asumen la vía legal "como un medio de lucha".

"No en vano, por parte del colectivo de presos de ETA, se están vendiendo estas decisiones como victorias encaminadas a 'vaciar las cárceles', que es lo único que persiguen sin que haya ningún tipo de arrepentimiento ni autocrítica", lamentan desde la asociación de víctimas.

Por eso reiteran su reclamación de que como paso previo a la concesión del tercer grado y la libertad condicional, se les exija el requisito de colaboración con la Justicia y la autocrítica.

"No sólo como demostración sincera de arrepentimiento, si no también para poder valorar un verdadero pronóstico favorable de reinserción de los presos", concluyen.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Conceden el tercer grado a tres etarras que cumplían condena en cárceles próximas al País Vasco