• domingo, 19 de septiembre de 2021
  • Actualizado 18:49

 

 
 

SALUD

Una universidad navarra estudiará cómo se adaptan las viviendas al cambio climático

El proyecto ClimateReady comparará edificios residenciales de ambas ciudades y ofrecerá alternativas que ayuden a combatir el sobrecalentamiento en el interior.

De izquierda a derecha, los investigadores de la Universidad de Navarra que participan en el proyecto: Germán Ramos, Fernando Echarri, Dolores López, Purificación González, Ana Sánchez-Ostiz, Ainhoa Arriazu, Aurora Monge, Anabel Vitas y Carlos Fernández-Bandera (en la imagen faltan Juanjo Pons, Juan Luis Roquette, Maira Bes, Juan Echeverría y Joaquín Torres). UNIVERSIDAD DE NAVARRA
De izquierda a derecha, los investigadores de la Universidad de Navarra que participan en el proyecto: Germán Ramos, Fernando Echarri, Dolores López, Purificación González, Ana Sánchez-Ostiz, Ainhoa Arriazu, Aurora Monge, Anabel Vitas y Carlos Fernández-Bandera (en la imagen faltan Juanjo Pons, Juan Luis Roquette, Maira Bes, Juan Echeverría y Joaquín Torres). UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Un equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Navarra -coordinados por la Escuela de Arquitectura- busca la participación de los habitantes de las ciudades de Pamplona y Sevilla para formar parte del estudio ClimateReady: un proyecto que pretende evaluar la capacidad de adaptación de los edificios residenciales en ambas ciudades al sobrecalentamiento que ya está causando el cambio climático.

Este proyecto -que el año pasado obtuvo financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la convocatoria “Proyectos de I+D+i Retos Investigación”- se va a desarrollar durante tres años. En la fase actual, los investigadores -de las universidades de Navarra, Sevilla y Alicante- solicitan la colaboración de los habitantes de Pamplona y Sevilla para que respondan a una sencilla encuesta desde este link durante todo este mes de junio.

“La elección de ambas ciudades se realizó porque nos permite comparar regiones con condiciones climáticas muy distintas -Pamplona, con construcciones planteadas para un clima eminentemente frío y veranos generalmente suaves, y Sevilla, para un clima mucho más caluroso-. De modo que ante el endurecimiento de las condiciones de verano y las olas de calor, en Pamplona en los edificios residenciales se busca reducir en lo posible los sobrecalentamientos en el interior mediante medidas pasivas y de uso; mientras que en Sevilla, donde el recurso al aire acondicionado está generalizado por las altas temperaturas, se busca reducir en lo posible la demanda energética de los sistemas”, explica una de las investigadoras principales del proyecto, la profesora y directora del Máster en Diseño y Gestión Ambiental de Edificios de la Universidad de Navarra Ana Sánchez-Ostiz.  

MEJORAR LA SALUD Y AHORRAR ENERGÍA

También este verano comenzará la monitorización en 10 viviendas de cada ciudad de tipologías distintas: desde bloques de vivienda hasta viviendas unifamiliares, construidas antes de 1980, antes de 2006 y hasta la actualidad. “Pretendemos que el proyecto ClimateReady aporte la perspectiva de la situación real del parque de viviendas y complemente a otros proyectos que ya están en marcha en Navarra -como LIFE NADAPTA a nivel regional y la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático 2030 de Pamplona, a nivel de ciudad- teniendo como consideración fundamental que el sobrecalentamiento en los hogares puede tener un efecto directo en la salud de las personas. Y, en especial, de la población más vulnerable, como ancianos y niños”, subraya otra de las investigadoras, la profesora del departamento de Geografía de la Universidad de Navarra Dolores López.

Uno de los objetivos finales del proyecto será detallar medidas sencillas que ayuden a combatir ese sobrecalentamiento -el que se produce especialmente durante las olas de calor, que cada vez son más frecuentes en ambas ciudades y en el resto de España-, para mejorar el bienestar en las viviendas y con ello la salud de las personas y el ahorro energético. “Medidas económicas como una adecuada ventilación (muchísimas personas dejan la casa en corriente a horas inadecuadas), tener siempre un termómetro en casa (resulta imprescindible saber qué temperatura hace para ventilar en el mejor momento); así como la colocación de toldos y otras protecciones solares, son muy efectivas, y no solo el recurso indiscriminado del aire acondicionado, que muchas veces están funcionando cuando no se necesitan o incluso con las ventanas abiertas”, detalla la también investigadora principal del proyecto Aurora Monge, profesora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra y experta en este campo.

En el estudio, coordinado por la Escuela de Arquitectura, participan también investigadores de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Facultad de Medicina y del Museo del centro académico.


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Una universidad navarra estudiará cómo se adaptan las viviendas al cambio climático