• lunes, 27 de septiembre de 2021
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UNIVERSIDAD

El doctor de la Universidad de Navarra, Fernando Sarrais, da las claves para una vida feliz

El psiquiatra ha presentado su nuevo libro, 'El árbol de la vida (mental) cuyo fruto es la felicidad'.

Fernando Sarrais, analiza las características para una vida feliz en su nuevo libro. UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Fernando Sarrais, analiza las características para una vida feliz en su nuevo libro. UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Fernando Sarrais, doctor, psiquiatra y profesor de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra analiza las características para una vida feliz en su nuevo libro, El árbol de la vida (mental) cuyo fruto es la felicidad, que tiene tres ramas que deben desarrollarse bien para que produzca el fruto de la felicidad: la racionalidad, la libertad y la afectividad positiva (paz y alegría).

El doctor Sarrais apuesta por ejercitar la mente para tener un mayor control de la misma y “echar de ella lo que nos hace sufrir cuando es inútil darle vueltas mentalmente”. Su receta para lograr este objetivo es concentrar la mente en lo que se debe estar haciendo y actuar para mejorar la situación, en vez de quedarse en dar vueltas a las cosas en la cabeza. 

“La pandemia es una circunstancia negativa que conlleva muchas contrariedades y limitaciones que causan malestar y sufrimiento, que han producido sentimientos negativos en muchas personas, con una intensidad variable según la personalidad y la presencia o no de trastornos mentales previos a cada individuo”, explica.

Lo especialmente negativo de la pandemia, puntualiza el psiquiatra, ha sido la duración prolongada y el sufrimiento de los seres queridos por los síntomas de la enfermedad y por las muertes que ha causado “que ha agotado y sobrepasado los mecanismos de defensa frente al sufrimiento de muchas personas”. 

El experto afirma que los que más han sufrido han sido las personas negativas, temerosas, ansiosas, pues han visto incrementado su estado emocional negativo hasta presentar síntomas de un trastorno de ansiedad y depresión, que son las patologías mentales más frecuentes. Asimismo, señala que todavía es temprano para evaluar las consecuencias psicológicas, pero cree que “muchas personas, familias e instituciones han salido fortalecidas, han reorganizado su jerarquía de valores y han modificado su estilo de vida por uno mejor”. 

El doctor Sarrais atribuye el aumento de las enfermedades mentales de los últimos años a un escaso interés por el bienestar y la salud mental, en comparación con el elevado interés general por el cuidado de la salud y apariencia física. Considera que el núcleo de muchos trastornos mentales está en el desequilibrio de las funciones mentales, es decir, entre la razón y la voluntad, por una parte, y la afectividad, por otra; que muchas veces están en conflicto y provoca angustia. Y añade: “El equilibrio entre la cabeza y el corazón de las personas sanas y maduras ha de ser jerárquico, ya que es la razón la que ha de dirigir el funcionamiento de la mente, pues es la que juzga el mejor modo de vivir para ser feliz”. 

Explica, también, que una persona inmadura psicológicamente es más propensa a sufrir trastornos mentales en los momentos de crisis personales y sociales. En ese tipo de persona, la mente funciona habitualmente por impulso de la afectividad, que busca el modo de sentirse bien en el momento presente, aunque luego sufra por haber actuado incorrectamente. Asimismo, el experto señala que han aumentado los trastornos de personalidad y el número de personas inmaduras por el progresivo descuido de la educación del carácter en las familias y en las escuelas.

“Se ha extendido la tendencia a la sobreprotección de los niños y adolescentes, que conlleva a un escaso desarrollo de la tolerancia a la frustración y de la resiliencia, que hace muy frágiles y vulnerables psicológicamente a las personas”, recalca. 

El doctor Sarrais explica que un escaso autocontrol de la afectividad por parte de la voluntad hace a la persona impulsiva e inestable emocionalmente, que con frecuencia experimenta intensas emociones y sentimientos negativos ante los acontecimientos negativos de la vida, que le hacen sufrir y le impulsan a comportarse de manera negativa, aunque no se quiera.

Por otra parte, añade, este tipo de persona es más propensa a las adicciones y dependencias de conductas y sustancias que le hacen sentirse bien a corto plazo, pero que ha de repetir una y otra vez para sentir de nuevo el bienestar que producen. Este modo de vida “dificulta vivir según las indicaciones de su razón y por impulso de su voluntad libre e impide ser feliz”. 


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