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SEGURIDAD

Director de cárcel de Pamplona pide más información de agresores a mujeres

Enrique Soto destaca que “en este tipo de delitos hay muchísima reincidente, lo que supone que muchos son cometidos por internos o ex internos del centro”.

GRAF9300. PAMPLONA, 15/01/2019.- Colectivos feministas durante la concentración convocada hoy en la Plaza Consistorial de la capital navarra, bajo el lema "Ni un paso atrás en igualdad”, contra las propuestas en políticas de igualdad y de violencia machista tras la exigencia inicial de Vox de derogar la ley contra la violencia de género en sus negociaciones con el PP por el gobierno andaluz. EFE/ Villar López
Colectivos feministas durante una concentración en la Plaza Consistorial de Pamplona. EFE/ Villar López

El director del centro penitenciario de Pamplona, Enrique Soto, ha solicitado que las cárceles puedan tener más información sobre los nuevos delitos cometidos por los condenados por casos de violencia de género puesto que cuando no con llevan penas de prisión no se les comunican estos hechos.

Soto ha hecho esta petición durante su intervención en la apertura de la IV Jornada sobre Violencia Contra la Mujer organizada en el planetario de Pamplona y que en esta ocasión centra sus ponencias en la intervención con los agresores.

La mayoría de los delitos de violencia contra la mujer, ha señalado, son de baja intensidad, lo que supone que el órgano judicial no decrete la prisión y que en el centro penitenciario no tengan “ningún conocimiento de que se ha cometido un nuevo delito” por una persona de la que son “responsables”.

“Muchas veces las policías cuando se dan cuenta de que esa persona es un ex interno o un interno sí nos participan de motu proprio, pero no está institucionalizado ni normalizado”, ha criticado pidiendo que siempre se les informe de estos hechos “para poder obra en conveniencia”.

Esto es especialmente importante teniendo en cuenta que, según ha señalado, “los delitos de violencia sobre la mujer aumentan día a día” y “en este tipo de delitos hay muchísima reincidente, lo que supone que muchos son cometidos por internos o ex internos del centro”.

Asimismo, ha solicitado que se les aporte toda la información relativa a los delitos cometidos contra la seguridad vial y el tráfico de estas personas puesto que “los dos tipos de delitos están muy relacionados en los autores” y “desgraciadamente se cumplen los dos en muchos casos”.

“Una alcoholemia, aunque solo sea una falta administrativa y no llegue a la condición de delito, debe tener una repercusión modificando la forma de la condena de ese interno”, ha ejemplificado insistiendo en que “el incumplimiento del interno tiene que tener unas repercusiones” que no podrán darse si desde la cárcel desconocen los hechos.

Las experiencias y los medios de los que se dispone para luchar contra este tipo de violencia, ha mencionado, “han cambiado y aumentado notablemente” con el tiempo, ya que “inicialmente eran muy reducidos y rudimentarios”.

Hoy en día “el número de agentes destinados es mucho mayor, aunque como siempre manifiestan son claramente insuficientes para la gestión, apoyo y protección de las víctimas”, ha comentado haciendo referencia también a la disposición de nuevos medios telemáticos de comunicación y seguimiento de los agresores. 

CASI 1.150 CASOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO EN NAVARRA

El sistema de seguimiento integral en casos de violencia de género VioGén tiene registrados en Navarra 1.141 casos activos de los que 23 presentan riesgo alto y uno riesgo extremo.

Son datos aportados por el delegado del Gobierno en Navarra, José Luis Arasti, durante su intervención en la apertura de la IV Jornada sobre Violencia Contra la Mujer organizada en el Planetario de Pamplona y que en esta ocasión centra sus ponencias en la intervención con los agresores.

A fecha de ayer, ha informado, había en Navarra 1.141 casos activos dentro del sistema VioGén con afección en 1.125 víctimas y 1.119 agresores de los cuales uno presenta riesgo extremo, 23 riesgo alto, 156 riesgo medio y 468 de riesgo bajo. En el último año, ha indicado, se han incorporado 382 nuevos casos a este sistema, que “funciona y es muy activo”.

Arasti ha mostrado su “preocupación por el repunte en los últimos meses” ya que, aunque ha reconocido que sabían que “durante los meses más duros del confinamiento mucha de esta violencia estaba quedando silenciada", es “alarmante comprobar cómo no solo no cesa, sino que además parece que se recrudece”.

“Se han dado pasos importantes en materia de igualdad y conquista de derechos de las mujeres, pero vemos cómo la violencia de género no cesa y es una de las consecuencias más duras del machismo y la desigualdad que no solo son herencia del pasado”, ha lamentado.

En este sentido, ha alertado que se debe de tener cuidado con la violencia que sufren “muchas mujeres jóvenes” y que “no siempre es física”, pues “también podemos hablar de violencia psicológica o de control que en ocasiones no son capaces de identificar y frenar a tiempo”.

A fecha 30 de septiembre, ha señalado, el teléfono 016 había recibido 680 llamadas en la Comunidad Foral desde el comienzo del año, lo que supone un 11% más que en 2020 y un 41% más que en 2019, cifras que para el delegado del Gobierno son “escandalosas”.

En el caso de los dispositivos electrónicos de seguimiento en caso de violencia de género, conocidos como dispositivos COMETA, había 30 activos en septiembre de este año, un 11% más que en el mismo periodo del 2020.

Asimismo, el servicio telefónico de atención y protección a las víctimas de violencia de genero ATENPRO contaba en septiembre con 124 mujeres dadas de alta en Navarra, lo que supone un 12% más que en 2020.

En lo que va de año, ha recordado, 37 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España, una de ellas vecina de Murchante, y desde que se tienen datos (2003) son 13 las mujeres asesinadas en Navarra y 1.118 en todo el país.

LOS AGRESORES, MÁS JÓVENES

El responsable del Instituto de Psicología Jurídica y Forense, Josean Echauri, ha alertado del aumento de chicos jóvenes en los programas de intervención psicológica con condenados por violencia de género, chicos que en muchos casos presentan intolerancia a la frustración y a los límites.

En declaraciones a Efe previas a su intervención en el IV Jornada sobre Violencia Contra la Mujer celebrada hoy en Pamplona, Echauri ha advertido de que “llevamos unos años que está entrando gente muy joven”, de entre 19 y 23 años.

Cada persona tiene una motivación, ha aclarado, si bien entre estos chicos “algo muy común es la intolerancia a la frustración” y “dificultad en aceptar los límites”, aspectos en los que “hay un componente educacional” por el que “estas personas no saben manejar este tipo de situaciones” y que aparecen muchas veces combinado con otros problemas con el alcohol o las drogas.

Además, ha comentado, en la actualidad entran en juego los móviles y las redes sociales, “otro factor más de acoso, hostigamiento y control” y “un instrumento muy ávido” para lo relacionado con los celos a través de constantes preguntas a sus parejas sobre dónde o con quién están o la instalación de programas de geolocalización.

Echauri, responsable en Navarra de los programas de intervención con agresores a mujeres, se ha mostrado “relativamente satisfecho” con los resultados obtenidos en este proceso, pues en la evaluación final que se realiza tras el tratamiento se considera un éxito en el 37 % de los casos, que hay mejoría en el 52 % y un fracaso en el 11 % con una tasa de reincidencia de en torno al 6 %.

A pesar de esto, ha reconocido que “hay casos clarísimos en los que la persona rechaza de plano la intervención”, en ocasiones relacionados con trastornos de personalidad o adicciones muy fuertes.

Estos programas, ha explicado, se realizan tanto en medio abierto como con personas presas, siendo en este último caso siempre voluntaria su incorporación al tratamiento mientras que en el ambulatorio, aunque hay una parte de personas voluntarias, la mayoría acceden como una medida de suspensión de condena.

En general “suelen participar” del proceso, ha asegurado, aunque “al principio los que vienen con suspensión de condena suelen ser más reticentes y hay que trabajar mucho el tema de la motivación y ver que puede ser útil para ellos y su entorno”.

Por contra, ha comentado, en prisión uno de los principales problemas es que “a veces no da tiempo a crear el círculo terapéutico, que es muy importante a la hora de poder trabajar después”.

En esa línea ha valorado positivamente que en Navarra el mismo equipo técnico trabaja tanto a nivel ambulatorio como en centro penitenciario, algo muy beneficioso en el sentido de que quienes entren o salgan de prisión durante el proceso pueden continuar con el mismo terapeuta.

Asimismo, ha puesto en valor, dentro del equipo la mitad de los profesionales trabaja con el programa de víctimas y la otra mitad con el programa de agresores, con lo cual hay “mucho contacto y fluye la información de aspectos como si se respetan las ordenes de alejamiento o hay problemas con los hijos”.

Aunque existen protocolos de actuación comunes, ha explicado, realizan un trabajo individualizado con para persona diseñando la intervención específica con terapia individual y grupal cuando se considere oportuno y con una duración que se sitúa en torno a los dos años de trabajo.

“Es un trabajo duro, profundo, en el que hay que revisar muchas cosas como la historia familiar, el historia personal, cómo se llega a tener este tipo de conductas, pensamientos distorsionados…”, ha ejemplificado.

Asimismo, ha indicado, una vez terminada la intervención se realiza un seguimiento que se extiende a lo largo de varios meses para comprobar que no hay recaídas y revisar el caso si existiese algún problema.


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