• martes, 21 de septiembre de 2021
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SOCIEDAD

Los cubanos en Navarra, devastados con la situación de su país: "Hay que acabar con la dictadura"

Tras más de 60 años de dictadura, la crisis económica y sanitaria y la escasez de medicinas y alimentos han levantado al pueblo contra el Partido Comunista de Cuba.

Concentración en rechazo a la dictadura de Cuba convocada en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona. MIGUEL OSÉS
Concentración en rechazo a la dictadura de Cuba convocada en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona. MIGUEL OSÉS

El miedo y el dolor contrastan con la esperanza y la ilusión de los cubanos que viven en la Comunidad Foral de Navarra y que están devastados ante la situación por la que está pasando su país. El gobierno suma muertos, torturados, detenidos y desaparecidos, y las protestas no parecen cesar ante lo que puede convertirse en una "Guerra Civil" sin precedentes que podría poner fin a una era tras más de 60 años de comunismo.

En Navarra, que cuenta con cerca de 564 cubanos, las movilizaciones ya han comenzado y unas pocas decenas de ciudadanos se acercaron tímidamente el miércoles a la manifestación realizada en la Plaza del Castillo. Además, este sábado la Plaza Consistorial ha albergado la concentración más grande hasta la fecha que ha contado con cientos de asistentes al grito de "¡Una Cuba libre!".

Concentración en rechazo a la dictadura de Cuba convocada en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona.
Concentración en rechazo a la dictadura de Cuba convocada en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona. MIGUEL OSÉS

"Estuve hace menos de un mes, y vi a la gente más descontenta que nunca", cuenta Ricardo Vera (35), que "huyó" en 2015 de Cuba, a pesar de vivir allí toda su familia, ya que en Pamplona le surgió una oportunidad laboral como operario en una fábrica de pieles. "La pandemia, sumada a las tiendas MLC (Moneda Libremente Convertible) que sólo te permiten pagar en euros y dólares y se han quedado con los productos de primera necesidad, han sido el detonante para que el pueblo salga a la calle a luchar por sus derechos", explica enfadado.

Apagones, cortes de luz y agua y censura son sólo algunos de los problemas a los que se está enfrentando una sociedad necesitada ante una crisis profunda que "está rompiendo La Habana a pedazos". No entiende lo que está ocurriendo, ya que, sabiendo las necesidades del pueblo, el presidente Miguel Díaz-Canel ha aprobado construir cientos de hoteles con todo tipo de alimentos mientras las tiendas están vacías. 

"Están disparando, matando niños, mujeres, entrando en las casas y deteniendo a los más pequeños para que las familias paren. Además, han cortado internet, y solo a través de la red privada VPN los cubanos pueden acceder gracias a un satélite que ha instalado Estados Unidos", comenta confirmando que ayer pudo hablar con su hijo.

¿ES UNA DICTADURA?

Pese a las más que evidentes pruebas de autoritarismo que llevan décadas ejerciendo y la represión de los últimos días, hay quienes niegan esta realidad y culpan "al bloqueo yankee" de la situación o evaden la pregunta. Y no cualquiera, sino políticos de países democráticos y desarrollados. Respecto al "bloqueo", Vera corrige y habla de embargo "Cuba es una isla que, tras la revolución, ha renegado siempre del libre comercio. Por eso, no tiene sentido que critiquen al mismo tiempo el embargo y el comercio libre", explica indignado. 

En octubre de 1959, con la llegada del comunismo, la revolución confiscó 166 empresas norteamericanas. Por esa razón, Estados Unidos decidió embargar a la isla dejando de comerciar con ella. Poco después, el Ché Guevara dijo: "Las 300.000 hectáreas que les expropiamos a los 'yankees' no se las vamos a devolver".

A finales de los 60, el régimen de Fidel Castro ya había confiscado más de 25.000.000.000 de dólares en bienes privados cubanos y casi 1.000.000.000 de dólares en propiedades norteamericanas. Por estas razones, Estados Unidos se negó a seguir comerciando con ellos, aunque sí han podido seguir haciéndolo con el resto del mundo.

Y es que el bloqueo no prohíbe a los pescadores de Cuba pescar, la dictadura sí. El bloqueo no decomisa a los campesinos lo que cosechan, la dictadura sí. El bloqueo no prohíbe a los cubanos negociar libremente, la dictadura sí. El bloqueo no es culpable de que te paguen en pesos y te vendan en dólares, la dictadura sí. El bloqueo no es culpable de que haya cientos de presos políticos inocentes, la dictadura sí. El bloqueo no es culpable de que se construyan hoteles mientras la gente no tiene donde vivir, la dictadura sí. Y así con muchísimos ejemplos más que muestran el sufrimiento por el que está pasando el pueblo de La Habana con la represión del gobierno.

"Si mis compatriotas me estuviesen escuchando, les pediría que sigan resistiendo y luchando, que es ahora o nunca y después de 62 años es la primera vez que ocurre", concluye Vera explicando que ya hay incluso cuerpos policiales que se han unido a las protestas en lo que parece ser el clamor popular, pero aún les queda mucho por hacer en esta "larga lucha". 

"MIEDO, INDIGNACIÓN E ILUSIÓN"

Madelaine Fernández, de 32 años, decidió venir a Navarra hace tres con su marido español. Pocos años antes, tenía apalabrado con él no moverse de Cuba, ya que vivían en una de las mejores zonas de La Habana gracias a una formación académica y un trabajo que les ayudaba a mantenerse bien. 

Los últimos cuatro años, una nueva crisis agravó la ya entonces presente y empezaron a escasear alimentos de primera necesidad, a los que pasó a ser imposible acceder con independencia de la clase social o la renta. En Tudela, lugar al que acudió, encontró trabajo nada más llegar en un restaurante limpiando cazuelas, oficio que le otorgó más beneficio del que obtenía en su país. 

"La gran mayoría de mi familia está allí, y siento una mezcla de miedo, indignación e ilusión. Ha llegado un punto en el que, aun sabiendo que puede traer consecuencias, los que estamos en países seguros debemos hablar por los que se están jugando la vida", explica indignada con la situación que viven sus compatriotas. 

¿Cuál ha sido el desencadenante de este conflicto civil? Según Fernández, el hambre que provoca no tener nada para comer y tener que hacer colas de seis horas para comprar un pollo caducado. "No hay nada, y la crisis del Covid-19 empeoró mucho todo ya que a la falta de alimentos se sumó la escasez de medicamentos", comenta.

"Necesitamos un cambio de mentalidad en nuestra sociedad. No necesitamos que vengan los americanos a ayudarnos o una intervención militar, sino que el cubano pueda decir y escoger lo que sienta en cada momento. Elecciones libres", apunta respecto a una posible solución.

"El único mensaje que podría dar a mi pueblo es que traten de hacer las cosas lo mejor posible para evitar daños mayores. Y es que el país o el pueblo lo forman las personas, que son lo más importante", concluye confesando que cada vez tiene menos esperanzas ante la falta de líderes que que el pueblo lleva años buscando.

GENERACIONES "VALIENTES, REVOLUCIONARIAS Y AMBICIOSAS"

Treinta años hace ya desde que Bárbara Rodríguez abandonó La Habana en el "período especial" tras el colapso de la Unión Soviética. A sus 47 años, reconoce que nunca había visto así al pueblo cubano, y cree que las nuevas generaciones "valientes, revolucionarias y ambiciosas" están quitando el miedo a los más mayores en la lucha por la libertad. 

"Mi hermana vino aquí y conoció a su marido. Yo me fui a París y, al venir unas vacaciones a verla, me enamoré del lugar y me quedé", explica respecto a por qué eligió Navarra. Está totalmente en contra de la dictadura, pero considera que, a diferencia de líderes anteriores como Fidel Castro, Díaz-Canel carece del valor y la valentía de dar la cara ante los problemas y se lava las manos en lo que considera "una dictadura sin dictador".

No puede evitar llorar cuando piensa en lo que está ocurriendo, y se le ocurre una metáfora familiar al hablar de la Cuba de las últimas décadas: "Es como cuando un niño crece en una familia desestructurada en la que el padre y la madre se pelean constantemente y abunda el alcohol. Al final, al vivir eso desde pequeño, se acostumbra y pasa a normalizarlo, algo que ha ocurrido con nuestros gobernantes", 

"Hemos vivido siempre con miedo. Cuando llegué aquí, dos cuerpos de la seguridad del estado cubano me vinieron a "amenazar" para evitar que hablase mal desde fuera. Incluso yéndome he seguido asustada por mi familia", comenta desde la incredulidad.

Esta semana, la Asociación Euskadi-Cuba contactó con ella para leer un comunicado "contra el bloqueo". Su respuesta fue que la proposición se trataba de un insulto. Parecida fue la situación que sufrieron algunas amigas suyas en Cataluña. "Unas amigas mías acudieron con banderas cubanas a una manifestación y algunos 'personajes' de la CUP intentaron callarles con sus camisetas del Ché Guevara, que todos sabemos las bajas que hay a sus espaldas", añade ante una situación incontrolable que está golpeando a gran parte del mundo.

Espera y desea que se dé el cambio de verdad, ya que cualquier cosa que venga será mejor. "El otro día recibí una llamada de Cristina Cifuentes, con la que tengo buena relación desde hace años, apoyándome en estos momentos difíciles y pidiéndome información", informa mientras reconoce que sus familiares que siguen en Cuba se han salido de los grupos de WhatsApp por miedo a estar "pinchados".

Por último, anima a todo el que quiera a apoyar las movilizaciones que se lleven a cabo en todos los países para acabar con esta situación, que tiene un destino incierto y, por primera vez en más de cinco décadas, está poniendo al Gobierno de Cuba en riesgo ante lo que se está mostrando como la gran voluntad popular de los cubanos.


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