EMPLEO

Desde la crisis, la proporción de personas en situación de precariedad laboral en Navarra ha crecido un 23,5%

CCOO ha realizado un estudio donde refleja los cambios significativos que han sufrido los trabajadores navarros desde la crisis. 

En la imagen, varios trabajadores de la construcción. EFE.
En la imagen, varios trabajadores de la construcción. EFE.  

El Gabinete de Estudios de CCOO ha hecho público el estudio “Las transformaciones del empleo en Navarra”, en el que se analizan los cambios que ha tenido la población trabajadora en su situación laboral desde el año 2012. La investigación enmarcada en el Observatorio Navarro de Empleo, se basa en 806 encuestas realizadas a trabajadores que han experimentado algún cambio significativo en su empleo, bien en términos de calidad del mismo (salario, situación contractual, duración de la jornada, carga de trabajo, etc.), bien en términos de cambio de puesto o empresa.

Los resultados de la encuesta confirman y cuantifican el impacto que la crisis ha tenido sobre la calidad del empleo a través del análisis de las transiciones laborales. En términos generales, el estudio alerta de una mayor precarización en la relación contractual, una importante devaluación salarial y un significativo empeoramiento de las condiciones de trabajo.

Según la encuesta, el 71,5% de la población ocupada actualmente en Navarra ha experimentado algún cambio significativo en su empleo desde el año 2012, fecha en la que entro en vigor la última Reforma Laboral, ya sea de tipología de empleo, salario, modalidad de contrato, carga de trabajo, jornada, cambios en los horarios o cualificación del puesto. De ellos, el 24,2% manifiesta haber cambiado de empresa, en sintonía con los elevados índices de rotación que muestra el mercado de trabajo en los últimos años.

Desde el punto de vista de la calidad del empleo, la encuesta detecta importantes cambios en términos de carga de trabajo (73% de los encuestados), salarios (66%) y duración de la jornada laboral (36,5%). La máxima “trabajar más para cobrar menos” es una de las conclusiones que ven su reflejo en los resultados de la encuesta: el 41,2% de la población trabajadora que ha experimentado cambios en su empleo afirma que su salario es peor, frente al 34% que dice ser igual y el 24,9% que afirma que ha mejorado; a su vez, uno de cada dos encuestados destaca que la carga de trabajo ha empeorado, frente al 27,3% que dice ser igual o el 23,2% que afirma que ha mejorado; en relación a la duración de la jornada, el 19,3% destaca que ha empeorado, mientras que el 17,2% dice que ha mejorado.

El estudio pone de manifiesto otras realidades que redundan en la idea de empeoramiento de las condiciones de trabajo: El 33,5% de la población encuestada que tenía un contrato indefinido y ha percibido un cambio en términos de estabilidad desde el año 2012, trabaja actualmente en la modalidad de contrato temporal. Asimismo, el 33,5% de la población encuestada que tenía una jornada completa y ha percibido un cambio en términos de duración de la jornada, trabaja actualmente a jornada parcial. Cabe señalar que de ellos, el 70,8% afirma no haber podido encontrar un empleo a jornada completa, poniendo de relieve el peso de la involuntariedad de las jornadas parciales.

De la encuesta también se deduce que el 51,4% de la población encuestada que tenía un horario convencional y ha percibido un cambio en términos de distribución de los horarios desde el año 2012, trabaja actualmente en la modalidad de horarios anómalos. Asimismo el 54,2% de la población encuestada que antes de 2012 percibía un salario mensual inferior a los 1.000 euros y que ha percibido un cambio en relación a esta cuestión, no ha conseguido percibir un salario superior a dicha cifra. Por su parte, el 34,8% de la población que ha experimentado algún cambio en términos de carga de trabajo realiza ahora tareas que antes realizaban otras personas en puestos similares.

Claves para entender el aumento de la precariedad laboral

El estudio analiza también el contexto en el que se produce el proceso de precarización laboral a través del análisis de fuentes secundarias (EPA, paro registrado y afiliación a la Seguridad Social). En términos cuantitativos, Navarra tiene en 2015 a 125.600 personas en situación de precariedad, entendido como la suma de las personas que están en desempleo, más las personas que tienen un contrato temporal, más las que tienen una jornada parcial.

En apenas 7 años, la proporción de personas en situación de precariedad laboral en Navarra ha crecido un 23,5%. La Comunidad Foral ha pasado de tener una proporción de precariedad sobre la población activa del 32,8% en 2008 al 40,6% en 2015.

El estudio sitúa diferentes claves para entender el incremento de la precariedad laboral. En primer lugar, una terciarización del tejido productivo y el empleo: en 2008 el peso del sector servicios en la ocupación en Navarra era del 56% mientras que en 2015 es del 65%. En este sector se concentran los empleos más inestables frente a otros sectores como el industrial en el que la estabilidad laboral y las condiciones de trabajo son mejores.

En segundo lugar, un incremento de la inestabilidad del empleo: la tasa de temporalidad alcanza en 2015 el 28%. En 2008 era del 26,9%. En un año, el número de asalariados temporales ha aumentado en un 18% (9.300 más) mientras que los asalariados indefinidos se han reducido un -2,6% (4.100 menos). El porcentaje de contratos indefinidos en 2008 fue del 8,3%; el porcentaje en 2015 es del 4,9%.

En tercer lugar, el incremento de la jornada parcial con un claro sesgo de género. En 2008 el 12,2% de la población asalariada tenía empleos a jornada parcial. En 2015 el porcentaje es del 17,9%. En el caso de las mujeres se pasa del 24% en 2008 al 30,8% en 2015.

En cuarto lugar, la devaluación salarial. La diferencia del coste salarial con el Estado se ha reducido. En 2008 era de 126,5 euros/mes mientras que en 2015 es de 30,5 euros/mes.

Propuestas para mejorar la calidad del empleo

  • Remodelación del marco institucional y legislativo en relación con el trabajo. Ha quedado contrastado que las últimas reformas laborales han reforzado la precariedad y han aumentado la desigualdad. Fortalecer la negociación colectiva, garantizar la fuerza vinculante de los convenios colectivos; recuperar la preeminencia del convenio sectorial, la ultractividad del convenio y los ámbitos de negociación colectiva en las Administraciones y empresas públicas.
  • Reforzar los sistemas de protección por desempleo.
  • Dado el importante aumento de la jornada parcial, sería pertinente analizar de manera detallada sus características con respecto, por ejemplo, al mayoritario grado de involuntariedad o las propias condiciones de trabajo. Es necesario mejorar las condiciones ligadas al empleo con este tipo de jornada.
  • Política industrial. En cuanto al tejido productivo, se ha evidenciado una pérdida de cantidad y calidad de la industria, sector que tradicionalmente en Navarra había sido un foco del empleo de mayor calidad. Se debe apostar de manera decidida por una política industrial y sectorial activa que fomente el desarrollo de un tejido empresarial de calidad y de mayor valor.
  • Política de apoyo y fortalecimiento de la PYMES. Mayor apoyo en el desarrollo de proyectos relacionados con el I+D+I.
  • Potenciar la seguridad del empleo, lo cual repercutirá en el aumento de la calidad productiva y la fidelización de las plantillas laborales. Ayudará a caminar hacia un modelo necesariamente colaborativo que mejore, a futuro, el posicionamiento de las empresas de Navarra. Ello implica, a su vez, cambios legales que mejoren los derechos, la seguridad, la conciliación familiar, la dignidad y calidad del trabajo.
  • Mayor relación entre el mundo de la empresa y las universidades, tendente a que se formen nuevos perfiles profesionales que tendrían una mayor receptividad en el actual mercado laboral. Necesidad de formar profesionales con habilidades sociales y una cierta capacidad de trabajo polivalente, superando el modelo de especialidad profesional actualmente existente. 


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