• jueves, 19 de mayo de 2022
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SOCIEDAD

El criminólogo Samuel Vázquez, en Pamplona: "Se me murió un niño, eso no se olvida nunca"

Vázquez ha sido ponente de la I Jornada de Literatura Policial de España organizada en Pamplona por el sindicato de Policía Foral CSIF/SPF.

El sindicato de Policía Foral CSIF/SPF presenta en rueda de prensa la I Jornada de Literatura Policial de España con la intervención de Nacho Abad, Pedro Baños, Miguel Jarque, Samuel Vázquez, Tomás García y David Berengueras. PABLO LASAOSA
El sindicato de Policía Foral CSIF/SPF organiza la I Jornada de Literatura Policial de España. Samuel Vázquez es el segundo por la izquierda en una mesa que compartió junto a Nacho Abad, Pedro Baños, Miguel Jarque, Tomás García y David Berengueras. PABLO LASAOSA

El criminólogo Samuel Vázquez, presidente de la asociación Policía siglo XXI y policía nacional del GOR (Grupo Operativo de Respuesta) en Madrid, ha asegurado en una entrevista que salvar la vida a alguien "se olvida pronto", pero perderla "no se olvida nunca".

Vázquez, ponente de la I Jornada de Literatura Policial de España organizada en Pamplona por el sindicato de Policía Foral CSIF/SPF, ha afirmado que el sentimiento más extendido entre los policías nacionales que trabajan a pie de calle en España es el de la "frustración".

El policía, que en su libro "Justicia poética" relata la vida durante un año de un patrullero en un coche policial, los conocidos como "Z", ha lamentado que los reconocimientos y medallas no llegan a estos agentes, porque se reparten "en los pasillos de poder" y ha apostado por un cambio en profundidad en el modelo policial en España.

Pregunta: En su libro relata el día a día de un policía nacional en un "Z". Es un punto de vista poco frecuente.

Respuesta: Sí. No es lo habitual en la novela negra, en la que hay detectives de talante norteamericano, inspectores muy guapos todos que resuelven casos, pero no es habitual que se refleje la seguridad ciudadana. Esto es la policía pura y dura, la policía de la calle, que es lo que yo reflejo en mi libro.

P: ¿Cómo es el día a día de un patrullero?

R: Los medios son poquísimos y viejísimos, y casi siempre es el factor humano el que hace solventar la intervención de alguna manera. El día a día en un Z tiene una carga fundamental, que se llama frustración, por eso la gente se cansa tan pronto, abandona la calle tan pronto.

El día a día de un policía en la calle significa que es el que más arriesga y el que menos recompensa tiene. Cuando una profesión tiene tantísimo coste y tan poca recompensa, la palabra clave de la mayoría de los policías de la calle es frustración. Hay distritos en Madrid donde el policía veterano lleva como máximo cuatro años en un Z. Muy poca gente aguanta esto.

P: ¿Por qué sienten que no se les reconoce su trabajo?

R: Porque, en los cuerpos policiales en España, las medallas se reparten en los pasillos de poder, pero no se dan en la calle. En la calle solo se dan disgustos, en la calle te pueden meter un tiro, puedes tener una intervención mala, un mal día, un mal golpe, y una grabación te puede arruinar la vida.

En la calle una detención ilegal, porque te has equivocado en ese momento concreto, puede acabar también con tu carrera profesional y por lo tanto con tu sueldo y el pan de tu familia. Es decir, es una carga, un coste mediático, penal y disciplinario que se asume todos los días sin prácticamente ninguna recompensa. La recompensa es personal, del ciudadano que salvas, al que llegas, que te abraza o te da las gracias.

P: Imagino que la situación es peor en el turno de noche...

R: Sí, es el turno más peligroso. La 'hora de impacto' está establecida entre las ocho de la tarde y las tres de la mañana, en gran parte del turno de tarde y el turno de noche. Pero en la Policía Nacional da igual trabajar de noche, trabajar en la calle, trabajar en un barrio conflictivo, porque al final cobras lo mismo que uno que hace el DNI.

P: ¿Y cuáles pueden ser las soluciones?

R: Lo que hay que hacer es cambiar el modelo, cambiar las estrategias, cambiar los procesos de liderazgo, revertir de inmediato la dualidad coste-recompensa. El que arriesga tiene que ser el que más recompensa tiene. Lo que no puede ser es todo lo contrario, que toda la recompensa, toda la medalla, los buenos destinos, se repartan en los pasillos de poder.

P: ¿Sienten en la calle la gratitud del ciudadano?

R: Sí. Hay una distancia abismal entre lo mediático, lo que algunos quieren hacer ver de nosotros en medios de comunicación, en tertulias, y lo que el ciudadano de a pie que nos necesita ve cuando nos llama y nos requiere. Yo sí que noto calor humano, en mis intervenciones sí que noto el agradecimiento.

P: También debe resultar muy gratificante salvar una vida.

R: Alguna vez me ha tocado, pero es algo que se olvida muy pronto. Sin embargo, lo contrario es algo que no se olvida nunca. Yo a los tres meses de empezar en la Policía se me murió un niño de meses en los brazos (...). Eso sí que no se borra nunca.


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El criminólogo Samuel Vázquez, en Pamplona: "Se me murió un niño, eso no se olvida nunca"