SOCIEDAD

Crece el número de padres que toman medidas para que sus hijos no accedan a servicios de pago en el móvil

El 83% de los menores de quince años tienen móvil y el 28% de los niños europeos de entre 9 y 12 años se conectan a Internet.

Un niño utilizando un smartphone.
Un niño utilizando un smartphone.  

El número de padres que toma alguna medida para que sus hijos no puedan acceder a servicios de pago, fundamentalmente a través del teléfono móvil, ha crecido en el último año, al pasar de ser un 27% a un 32%. Los que toman medidas de seguridad en mayor proporción son los de edades comprendidas entre 30 y 45 años -38%-. 

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache señala que cada año se reciben cientos de consultas y quejas relacionadas con estos servicios, sobre todo a raíz de facturas abultadas a las que los padres no encuentran explicación. En ocasiones se tratan de facturas que se encarecen en más de doscientos euros.

Los últimos estudios indican que el 83% de los menores de quince años tienen teléfono móvil y el 28% de los niños europeos de entre 9 y 12 años se conectan a internet a través de sus teléfonos.

EL MÓVIL COMO REGALO

En muchos de los casos, los problemas provienen de teléfonos móviles que los padres han comprado para sus hijos, aunque los titulares de la línea son los adultos. En ocasiones, los padres acuden en cuanto ven el sobre coste de veinte o treinta euros en la primera factura pero otras veces no se dan cuenta hasta revisar las cuentas bancarias pasados unos meses y el sobrecoste se puede ir a cientos de euros.

Muchos de estas suscripciones o servicios se activan cuando el consumidor -el menor en muchos casos- activa alguna tecla o aplicación mientras está participando en algún juego a través de su móvil. Así, muchas veces de forma involuntaria, el menor ha contratado un servicio de pago que ni tan siquiera utiliza, que no conoce o que piensa que es gratuito.

SOBRECOSTES

Los sobrecostes en las facturas también se pueden deber a llamadas a números de tarificación adicional, que ofrecen servicios de información, suscripciones, entretenimiento… El precio de estas llamadas es muy superior al de una llamada ordinaria. 

El usuario tiene la posibilidad de restringir estos números, una opción interesante si el móvil lo va a utilizar un menor. Esta desconexión no puede suponer ningún coste para el usuario y el operador habrá de proceder a ejecutarla en el plazo de diez días.

Por otro lado, según determina la normativa, la disconformidad o desacuerdo del abonado con los cobros de estos números no puede dar lugar a la suspensión o interrupción temporal de la línea, si el consumidor paga la parte correspondiente a las llamadas ordinarias. Sin embargo, algunos consumidores están encontrando dificultades para hacerlo. 

Hay que tener en cuenta que la facturas telefónicas deben ir desglosadas y separar la parte del servicio telefónico disponible al público de la parte relativa a la remuneración que corresponde al prestador de servicios de tarificación adicional.

DEVOLUCIONES

La actitud de las empresas en estos casos no es igual. Algunas empresas o incluso algunas operadoras telefónicas devuelven el importe correspondiente a estos servicios cuando se reclaman sin poner ninguna objeción pero otras no lo hacen tan fácilmente. 

Según informa Irache, en algún caso el afectado incluso ha decidido llegar hasta los tribunales para reclamar el cobro de servicios de pago en el móvil que utilizaba su hijo y ha conseguido que le devuelvan los 77 euros correspondientes. 

El menor sólo había descargado un juego gratuito y no le informaron en ningún momento de que tenía un coste. En la demanda se argumentó que el supuesto contrato, de existir, sería nulo porque el usuario era menor de edad y, además, el consentimiento estaba viciado, ya que no se habían dado las garantías de una contratación válida y consciente. 

HERRAMIENTAS PARA RESTRINGIR EL USO

Además, la Asociación recuerda que actualmente existen aplicaciones que ofrecen posibilidades para restringir el uso de los móviles por parte de menores y evitar el acceso a servicios no apropiados. 

Por ejemplo, se puede limitar el uso a aplicaciones sólo autorizadas previamente, bloquear el acceso a opciones de compra, impedir el envío o recepción de mensajes o llamadas, evitar que los ajustes del teléfono puedan cambiarse o utilizar un código PIN para poder hacerlo.

Si los padres no saber utilizar estas herramientas en el teléfono, puede ser muy útil contactar con el vendedor o fabricante y asesorarse convenientemente. 


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Crece el número de padres que toman medidas para que sus hijos no accedan a servicios de pago en el móvil