PREMIUM  TERRORISMO

Covite premia la labor como garantes de la verdad de los escritores Fernando Aramburu y Raúl Guerra Garrido

Al recibir los galardones, ambos escritores han denunciado la enorme injusticia que se cometió con las víctimas del terrorismo en Navarra y el País Vasco.

Entrega de premios de Covite, con Consuelo Ordóeñez, Raúl Guerra Garrido, Fernando Aramburu, Fernando Savater y Maite Pagazaurtundúa. CEDIDA
Entrega de premios de Covite, con Consuelo Ordóeñez, Raúl Guerra Garrido, Fernando Aramburu, Fernando Savater y Maite Pagazaurtundúa. CEDIDA  

La presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez, ha considerado que, "ante el vacío en materia de desmemoria y el empuje de los herederos morales y políticos de los terroristas", la literatura "vuelve a erigirse como sostén para la verdad". En ese sentido, ha elogiado la "apuesta intelectual por la verdad" realizada por Fernando Aramburu (Patria) y Raúl Guerra Garrido (Lectura insólita de ‘El capital’).

"Si en la época en la que aún silbaban las balas nos sirvió de salvavidas, en estos tiempos de olvido se erige como esperanza", ha expresado Ordóñez en la entrega del XVIII Premio Internacional de Covite a ambos escritores, celebrada este miércoles en el palacio Miramar de San Sebastián.

Ambos han recibido este galardón por "haber situado a las víctimas del terrorismo como protagonistas de sus novelas" y por haber "dado voz y arrojado luz sobre lo que ha ocurrido durante los últimos 50 años en el País Vasco".

La ceremonia ha contado con la presencia, además, del filósofo Fernando Savater, de la europarlamentaria de UPyD Maite Pagazaurtundúa, y de representantes institucionales como los concejales donostiarras Ernesto Gasco (PSE) y Juan Ramón Viles (PNV), el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, o la diputada guipuzcoana de Movilidad, Marisol Garmendia, así como representantes de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

En su discurso, ha destacado que las víctimas del terrorismo han sido "durante mucho tiempo un colectivo vulnerable en la sociedad vasca y navarra", porque, según ha dicho, "reparar en nosotras significaba recordar constantemente el mal que nos habían causado, implicaba ponerse delante del espejo y hacerse la pregunta clave que buena parte de la sociedad no ha querido aún hacerse: qué hacía yo mientras todo esto estaba ocurriendo".

Ordóñez ha agradecido a Raúl Guerra Garrido y a Fernando Aramburu no haber huido de esa pregunta, y ha destacado que "ante el goteo de terror, salieron de sí mismos para reparar en los demás" y trataron de "responder poniendo al servicio de los interrogantes la literatura".

"EL LADO DE LOS VULNERABLES"

En este sentido, la presidenta de Covite ha apuntado que ambos entienden que "elegir la neutralidad los habría convertido en cómplices" y "en esa tesitura en la que voluntariamente se colocaron, prefirieron el lado de los vulnerables".

En el caso de Raúl Guerra Garrido, Ordóñez ha incidido en que "no le bastó con incomodar escribiendo, sino que se unió a los activistas y las asociaciones de víctimas, y se sumó a ¡Basta Ya! y al Foro de Ermua". "Ostenta el honor de haber sido el autor que más dificultades ha tenido para publicar sus libros, porque se ha enfrentado a la censura, a la autocensura de las editoriales y a la violencia de persecución", ha destacado.

Respecto a Fernando Aramburu, ha afirmado que "abrió la veda en el 2006 con Los peces de la amargura, una colección de relatos que trataban de "radiografiar la permeabilidad del terror en la vida cotidiana". De este modo, ha apuntado que en ese libro "había un suelo ético, una estrategia premeditada para hacer estallar cualquier atisbo de equidistancia".

Consuelo Ordóñez se ha referido también a la novela Patria, destacando que "ha llegado en el momento preciso, ese en el que nos jugamos el relato, el blanqueamiento de las responsabilidades, la eficacia de la violencia como herramienta política".

DICTADURA DEL MIEDO

Además, ha puesto en valor que, gracias a esta obra, "muchas personas conocen ahora cómo han vivido las víctimas del terrorismo en el País Vasco durante tantos años de terrorismo de ETA. "En pleno pulso del nacionalismo por cerrar el capítulo del terror, varios centenares de miles de personas acaban de empezar, por fin, a leerlo", ha afirmado.

Tras subrayar que "la dictadura del miedo ha sido el mayor éxito del terrorismo etarra y de su entorno social y político", la presidenta de Covite ha evidenciado que "ese miedo imperante se ha transformado hoy en un afán por pasar página, en un empeño en olvidar, en vivir como si nada hubiera ocurrido".

De este modo, ha lamentado que la memoria no sea "una piedra angular de la política y de la educación" en Navarra y el País Vasco, y ha considerado que "existen algunos indicios que ponen en cuestión que las tornas vayan a volverse a favor de la memoria".

"Después del nazismo, como después del franquismo, nadie admitía que había colaborado con el régimen. Se ignoró a quienes habían sufrido, pero también a la ideología que había provocado el mal. Se trazó una línea clara que estigmatizaba la maldad, la indecencia, lo excluyente. Eso no está ocurriendo en el País Vasco, y a los resultados electorales me remito", ha resaltado.

DECIR LA VERDAD

Por su parte, Fernando Savater ha destacado el "valor y empeño" de Guerra Garrido y Aramburu por "arriesgar y decir la verdad", al tiempo que ha resaltado que ambos escritores "se fijaron en la cotidianidad del terrorismo y convirtieron a quienes estaban padeciendo lo que de verdad estaba pasando en el País Vasco en protagonistas, sin poner el foco en otras cosas, como podían ser las inquietudes metafísicas de los terroristas".

Además, ha resaltado que han escrito "contra el fascismo, el que ha habido en este país y que sigue habiendo". En su opinión, "es increíble que hoy los representantes políticos del fascismo que hemos padecido en Euskadi sean los que se presentan como luchadores antifascistas y los que dicen que gracias a estas elecciones hemos conseguido evitar el fascismo. No, desgraciadamente en estas elecciones el fascismo ha tenido más votos de los que tenía antes", ha enfatizado.

Maite Pagazaurtundúa, por su lado, ha destacado que "la libertad es una actividad de alto riesgo" y que "la literatura escrita desde la libertad suele resultar en la comprensión, en la humanidad, en una mirada hacia los más vulnerables". Asimismo, ha pedido a los dos escritores premiados que "no dejen de tener la mirada atenta y el sentido del riesgo al escribir porque hay nuevos tabúes al afrontar el posterrorismo identitario nacionalista".

"Los causantes y responsables de extender una manera de identidad asesina y excluyente no han afrontado el fondo de la intolerancia ideológica o de la fobia por lo español. Escribir y describir resultaba incomodante, provocador, pero, de hecho, lo sigue siendo", ha expresado.

LA BATALLA DEL RELATO

Fernando Aramburu, en su intervención, ha reconocido que se ha sumado "a la batalla del relato" desde la literatura y ha manifestado su satisfacción por el hecho de que, con Patria, los lectores "han cambiado su visión del pueblo vasco como un pueblo oprimido y han visto lo que ocurrió, tal cual ocurrió", y que, además, esta novela haya puesto "un muro en el discurso" de la izquierda abertzale en Europa.

"Me honra mucho que las víctimas del terrorismo se sientan dignamente tratadas en mi literatura, en mi intento por desobstaculizar una rápida desmemoria y por denunciar la enorme injusticia que se cometió contra las víctimas", ha expresado.

Finalmente, Raúl Guerra Garrido ha reconocido que "el miedo ha sido el gran protagonista" de su obra. "Hemos estado muchos años explicando lo obvio y ahora tenemos que salir de nuevo a explicar lo obvio. Las víctimas del terrorismo han sido tolerantes, han sabido sufrir y han sabido no caer en la venganza. En esto no se insiste mucho y es una gran carta de valor", ha concluido.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Covite premia la labor como garantes de la verdad de los escritores Fernando Aramburu y Raúl Guerra Garrido