SOCIEDAD

Los navarros se instalan en los balcones para evitar la soledad del estado de alarma por el coronavirus

Los aplausos a los médicos, los conciertos de música, las celebraciones de los cumpleaños o la charla con los vecinos desde las ventanas ayudan a sobrellevar el aislamiento.

Personas en los balcones de Pamplona durante el estado de alarma. EFE
Personas en los balcones de Pamplona durante el estado de alarma. EFE  

El contacto humano desde ventanas y balcones, una costumbre ancestral que se había ido perdiendo con las prisas del mundo moderno, ha vuelto con fuerza por las limitaciones impuestas por el coronavirus y se ha convertido en una herramienta fundamental para combatir la soledad de muchas personas.

Los aplausos a los profesionales sanitarios, los improvisados conciertos de música, las celebraciones por sorpresa de los cumpleaños o la simple charla con los vecinos desde las ventanas ayudan a sobrellevar el aislamiento y la soledad, sobre todo los de personas mayores que sufren de manera especial los efectos del confinamiento.

En la Comunidad foral se escuchan músicos amenizando el ambiente, aplausos de las 20 horas todos los días, clases de ejercicios aeróbicos a distancia y distintos juegos como el del veo-veo entre los vecinos.

Se trata, en definitiva, de una forma tan antigua como eficaz de hacer "cohesión grupal", ha señalado Alfonso Arteaga, doctor en Psicología del departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra.

El confinamiento, ha explicado el psicólogo, puede acentuar los rasgos que predominan normalmente en cada persona, como la tendencia a la impulsividad, al alarmismo, al pesimismo o a la depresión.

En estos casos, suelen aparecer con frecuencia síntomas de estrés, de confusión y de enfado. Los primeros tienen que ver con el temor a la infección, con el riesgo percibido, o con la frustración generada por lo que no se puede hacer durante este tiempo.

INCERTIDUMBRE

Los sentimientos de confusión están relacionados con la propia incertidumbre que genera esta situación, en la que no es posible saber cómo evolucionará el problema o cuántas semanas va a continuar el encierro forzoso en las casas.

Por último, el enfado forma parte natural de lo que ocurre a las personas cuando reciben una mala noticia y experimentan una pérdida, como la libertad. En este caso, se pasa por distintas fases: negación de la situación (no puede ser), enfado (¿por qué tiene que ocurrir? ¿quién es el culpable?), tristeza y, finalmente, aceptación de la situación, entre otras, ha expuesto Arteaga.

En el lado positivo, ha destacado, se potencia la cohesión grupal: "Incluso la relación con el vecindario, el famoso efecto de los balcones durante estos días, se redimensiona y adquiere más fuerza. Fruto de ello son expresiones como las iniciativas conjuntas, el aplaudir juntos, poner música o comunicarse visualmente de ventana a ventana".

Para combatir los efectos del aislamiento, ha apuntado el psicólogo, las rutinas son muy importantes, ya que "las tareas diarias nos dan una estructura horaria, y también una estructura interna, un equilibrio personal".

MANTENER LOS HÁBITOS DE LIMPIEZA

Así, se aconseja mantener los hábitos de limpieza e higiene personal, como ducharse, peinarse o afeitarse;: los hábitos y horarios de las comidas; las tareas domésticas habituales; e incluso tener un horario más o menos establecido para actividades como los juegos comunes, tocar instrumentos, leer o ver series en televisión.

Arteaga ha subrayado que no es aconsejable estar continuamente viendo en televisión programas sobre el coronavirus, ya que esto solo sirve para acentuar la sensación de estrés y "para rumiar excesivamente pensamientos que van a provocar mayor malestar".

Capítulo aparte merecen las personas solas, que necesitan un especial apoyo social, ya que su situación puede acentuar los efectos negativos del confinamiento. "Acompañar a estas personas mediante llamadas telefónicas, el contacto a través de las ventanas, WhatsApp u otras redes sociales, va a ayudar a que se sientan menos solas y no sufran esas consecuencias con tanta intensidad", ha resaltado.

El desarrollo de rutinas y la práctica de aficiones o actividades gratificantes, así como la búsqueda de apoyo y la comunicación con el exterior, son estrategias claves para pasar mejor esta crisis en el caso de las personas solas.

DIFICULTADES DE COMUNICACIÓN

La convivencia familiar, aunque gratificante, también puede verse afectada por el confinamiento, ya que se ponen en evidencia los distintos gustos y criterios, las dificultades de comunicación o los pequeños conflictos domésticos.

Por este motivo, ha aseverado Arteaga, "hay que intentar hacer un esfuerzo colectivo, suma de los esfuerzos individuales, por entender que estamos en una situación de excepcionalidad", y no tratar de abordar ahora temas complicados o que generan tensión. El psicólogo echa mano del dicho de Ignacio de Loyola para ilustrarlo: "En tiempos de crisis, no hacer mudanza".

Arteaga ha declarado que no se sabe a ciencia cierta cómo va a evolucionar el problema de la violencia machista durante el confinamiento, que puede ser un factor de riesgo añadido. Ha recomendado, por ello, que las personas de referencia mantengan contacto lo más continuo posible con las mujeres que se sabe que están en situaciones delicadas o de vulnerabilidad.

Pero en los momentos difíciles, ha manifestado, también aflora lo mejor de cada persona y, así, ha valorado las iniciativas altruistas que se están poniendo en marcha, desde la fabricación de mascarillas y respiradores, a los ofrecimientos a realizar la compra a un vecino.

"No me sorprenden en absoluto estas reacciones solidarias por parte de los ciudadanos. En los momentos de adversidad, siempre, a lo largo de la historia, han aparecido este tipo de iniciativas, que, además de ayudar a resolver los problemas, aportan esperanza y ayudan a seguir creyendo en la especie humana", ha concluido.


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