• lunes, 18 de octubre de 2021
  • Actualizado 19:59

 

 
 

SOCIEDAD

La residencia de Navarra que resiste, un año después de la pandemia, libre de Covid

El encierro, que evitaba la rotación del personal y la entrada de visitantes, se planteó por 15 días pero finalmente fueron 35 las jornadas sin abrir las puertas.

Homenaje en la residencia de ancianos de San Jerónimo de Estella AYUNTAMIENTO DE ESTELLA
Homenaje en la residencia de ancianos de San Jerónimo de Estella AYUNTAMIENTO DE ESTELLA

La canción "Resistiré" fue para ellos un himno y toda una declaración de intenciones que, un año después, pueden presumir de haber cumplido. Son los 70 residentes del centro San Jerónimo de Estella que este martes rememoran con "alivio y satisfacción" la decisión justo hace 365 días de encerrarse en el edificio con 15 trabajadores para evitar la entrada de la Covid-19.

Fue un compromiso de residentes, familias y trabajadores del centro, entre ellos su director, David Cabrero, que blindó así a la residencia en un momento en el que el avance de los contagios del entonces muy desconocido coronavirus se cebaba sobre todo en las personas de más edad, impulsado también por la escasez de Equipos de Protección Individual (EPI).

El encierro, que evitaba la rotación del personal y la entrada de visitantes, se planteó por 15 días pero finalmente fueron 35 las jornadas en las que en San Jerónimo no se abrieron las puertas, una convivencia que además fortaleció los lazos del personal y de los internos, que continuaron con actividades y rutinas, rotas cada día a las 20:00 horas con el aplauso al personal de servicios esenciales y con el canto de la canción "Resistiré", a la que se sumaban los vecinos de edificios colindantes desde sus propios confinamientos.

Un año después, David Cabrero, reconoce a Efe con satisfacción y humor que "hemos resistido", como planteaban en la canción, así que es un "objetivo cumplido porque un año después seguimos libres de Covid, aunque con mucho esfuerzo", dice quien recuerda aquello como "momentos bonitos dentro de la dureza de la situación".

"Hoy volveríamos a hacerlo en la misma situación, sin duda, porque el resultado ha sido positivo, aunque ahora tenemos información y EPI. Entonces estábamos vendidos, sólo sabíamos que la gente se estaba muriendo y no conocíamos muy bien por qué, aunque sí que los contactos eran perjudiciales", plantea.

"Lo más positivo fue ver la satisfacción con que las personas residentes lo vivieron, sentirse acompañados porque no podían estar con su familia, y ese mes para ellos fue bonito porque lo transmitían muchas veces así. Creo que se les hicieron más duros los meses posteriores confinados", cuando no podían ser visitados pero la residencia tenía sus turnos habituales de trabajadores.

En cuanto a la vivencia de los propios trabajadores Cabrero reconoce que fue "enriquecedor" convivir de aquella manera, porque aunque trabajaban igualmente por turnos, las horas de descanso convivían en una situación que "daba más margen a conversaciones y reflexiones conjuntas" a las que de otra manera el día a día no da pie.

Además, los trabajadores, que ya tenían una buena relación entre ellos en aquel momento, "crecimos y salimos de aquello como un equipo más cohesionado y unido", asegura Cabrero, que explica que hoy el 100 % de los residentes están vacunados, al igual que la mayoría de la plantilla, y "vamos mejorando y viendo la luz".

La experiencia propicia también una reflexión para este director de una residencia de mayores, quien vio cómo el 40 % de los fallecidos en España durante la pandemia fueron en este tipo de centros, por lo que considera que "en el sector debemos hacer una reflexión sobre hacia dónde debemos ir, hacia qué cuidados debemos dar en las residencias".

Al respecto, valora la reciente aprobación en Navarra del Decreto foral de Autorizaciones, que "aporta dignidad y fomenta la autonomía personal", y es "un avance importante para lograr implantar la Atención Centrada en la Persona en los centros residenciales", en unidades más pequeñas como las que ellos mismos crearon en 2019 en Estella en viviendas con apoyos en Navarra.

"Creo que recursos como ese son los que la sociedad va a demandar, con un trato más personalizado e individualizado, y que evidencia que se pueden dar otras opciones a las personas y a la vez garantizar esa intimidad y cercanía que en este caso con todo lo de la Covid se ha demostrado que es importante", dice.

Además, considera que lo vivido por los trabajadores sociosanitarios durante la pandemia debería llevar a "valorar el trabajo que se hace en las residencias y a dar valor también a los profesionales, un trabajo muy duro, con muchas horas y salarios bajos" que considera que debería contemplarse en un convenio laboral propio para Navarra.

Por todo ello, emplaza a celebrar el próximo año esta fecha en otras condiciones, en las que "las personas residentes estén en una situación normal con las familias, que también han sufrido mucho con esto y deben volver a formar parte del proyecto de vida de las personas residentes. Espero que el año que viene hayamos avanzado, que ya no haya tantas restricciones, y que las personas residentes puedan vivir la última etapa de su vida como vivían en enero del año pasado".


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La residencia de Navarra que resiste, un año después de la pandemia, libre de Covid