TRÁFICO

Suben en las carreteras navarras los positivos en droga de conductores y se reducen los de alcoholemia

La próxima semana se realizará una campaña de vigilancia y control de la ingesta de alcohol y otras drogas en las vías de la Comunidad foral.

Control de la Policía Foral en la entrada de los túneles de Ezcaba. GOBIERNO DE NAVARRA
Control de la Policía Foral en la entrada de los túneles de Ezcaba. GOBIERNO DE NAVARRA  

Entre los próximos días 24 de febrero y 1 de marzo, agentes de las policías que trabajan en seguridad vial en Navarra van a realizar una nueva campaña de vigilancia y control del consumo de alcohol y otras drogas en las carreteras de la Comunidad foral. A lo largo del 2019, la Policía Foral realizó 109.916 controles de alcohol, con 1.248 casos positivos, el 1,14%, por debajo del 1,37% del año anterior. En cuanto a las drogas, los controles ascendieron a 5.781, y 1.879 casos positivos, con tendencia ascendente.

Los controles de consumo de alcohol y drogas se realizan en varias campañas a lo largo del año, al ser considerados uno de los factores que puede cambiar la actitud de la ciudadanía, en general, y de las personas que conducen vehículos en particular, de cara a interiorizar que la conducción solo puede afrontarse en las mejores condiciones con una tasa cero de alcohol o de otra droga. Además, un aumento de los controles en carretera lleva aparejada una reducción en el número de accidentes con víctimas.

Se trata de una de las iniciativas que conforman la Estrategia Navarra de Seguridad Vial (ENSV), que establece, como uno de sus 13 indicadores, la necesidad de bajar del 1% la cifra de positivos por alcoholemia en los controles preventivos aleatorios.

El alcohol y las drogas siguen teniendo una gran influencia en las cifras de muertos en accidentes de tráfico. En España, un 43,4% de los conductores fallecidos en la carretera en el 2018 había bebido o tomado alguna sustancia estupefaciente, según se desprende de la Memoria del Instituto Nacional de Toxicología.

El perfil mayoritario es un conductor de turismo (el 94,4% de las víctimas eran hombres) de entre 25 y 54 años de edad (un 65%), que había consumido cannabis y cocaína o tomado alcohol. En cuanto a los peatones, el 38,5% de los fallecidos también dio positivo por haber bebido o consumido drogas. Entre los que dieron positivo al alcohol, más del 80% registraron una tasa igual o superior a 1,2 gramos por litro de sangre.

Durante el 2019 se realizaron siete campañas de control de alcohol y drogas en Navarra y en las cuatro que organizó la ENSV se contabilizaron 71.000 controles, con 584 casos positivos. Además de la participación en las campañas, la Policía Foral realiza controles de alcohol y drogas durante todo el año. A lo largo del 2019, sus agentes hicieron 109.916 controles de alcohol, lo que supone un incremento de un 74% con respecto al 2018. El resultado fue positivo en 1.248 casos, el 1,14%, por debajo del 1,37% del año anterior.

SANCIONES

En cuanto a las drogas, los controles ascendieron a 5.781, lo que supone un incremento de un 113% sobre los 2.718 del año 2017 y del 42% en comparación con los del 2018, que fueron 4.065. En el 2019 se detectaron 1.879 resultados positivos, un 31,14%, bajando del 32% del 2018 y del casi 35% del 2017. Sin embargo, la incidencia de positivos es al alza, aunque la ampliación en el número de controles hace que los porcentajes sean menores.

Cuando se conduce con una tasa de alcohol en sangre de 0,3 hasta 0,5 gramos por litro (inicio de la zona de riesgo) aumenta el tiempo de reacción, se subestima la velocidad y surgen problemas de coordinación. Con 0,5 y hasta 0,8 g/l (zona de alarma) se percibe peor la distancia y se producen problemas de visión, mientras que entre 0,8 a 1,5 g/l (conducción peligrosa) genera graves problemas de percepción, grandes problemas de atención y coordinación e incremento de la somnolencia. Si la tasa supera los 2,5 g/l (conducción altamente peligrosa), el conductor tendrá graves problemas de percepción, atención, control y coordinación.

La tasa límite autorizada es de 0,5 g/l en sangre y 0,25 miligramos por litro en aire espirado. Una medición de entre 0,25 y 0,50 mg/l en aire espirado está penada con una sanción de 500 euros y la retirada de cuatro puntos del permiso de conducir; y entre 0,50 y 0,60 mg/l, la multa es de 1.000 euros, con retirada de seis puntos del carné. Por encima de 0,60 ya se considera delito contra la seguridad vial, y se instruyen diligencias que pueden terminar en penas de prisión de tres a seis meses, o multa de seis a 12 meses o de 31 a 90 días de trabajos en beneficio de la comunidad, así como privación del derecho de conducir de hasta cuatro años.

Los conductores que se nieguen a realizar las pruebas de alcoholemia podrán ser acusados por delito de desobediencia, castigado con penas de prisión de seis meses a un año, y privación del derecho de conducir vehículos a motor y ciclomotores de hasta cuatro años.

Si se trata de conductores noveles y profesionales, el límite autorizado se reduce a 0,3 g/l en sangre y 0,15 mg/l en aire espirado. Con una tasa de entre 0,15 y 0,30 mg/l en aire espirado, la sanción es de 500 euros y la pérdida de cuatro puntos del permiso de conducir; y por encima de los 0,3 mg/l, la multa es de 1.000 euros y la retirada de seis puntos del carné.


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