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La contaminación metálica de la industria y el tráfico llega a los Pirineos

La contaminación producida por la actividad industrial y el tráfico llega por vía aérea y se deposita en la vegetación y los lagos de la zona.

Imagen de los Pirineos. PIXBAY
Imagen de los Pirineos. PIXBAY  

La contaminación metálica producida por la actividad industrial y el tráfico llega hasta la atmósfera de los Pirineos por vía aérea y se deposita en la vegetación y los lagos de la zona, según una investigación desarrollada en la Universidad del País Vasco.

Esta es una de las conclusiones del investigador de este centro académico Azibar Rodríguez, que ha estudiado en su tesis doctoral la distribución de la contaminación metálica en estuarios y alta montaña, su evolución en el tiempo y sus consecuencias toxicológicas, según ha informado hoy la UPV/EHU.

Estos metales y metaloides no se degradan ni químicamente ni biológicamente, persisten en el medioambiente, y, dado que pueden ser tóxicos, pueden causar graves consecuencias.

Entre otras, ha analizado hojas de hayas, líquenes y musgos de la selva navarra de Irati, donde ha comprobado que a través del viento procedente del oeste se transportan a grandes distancias los elementos metálicos producidos por la actividad industrial y el tráfico del entorno.

Además, en la investigación realizada en 18 ibones (lagos) pirenaicos ha concluido que "las antiguas actividades mineras y la combustión masiva de combustibles fósiles de los últimos años han afectado directamente al ecosistema de estos ibones", según ha manifestado el investigador.

Respecto a los dos estuarios analizados en el País Vasco (Nervión y Urdiabai), la situación ha mejorado. "Con el tiempo, la toxicidad que pueden provocar los sedimentos en los seres vivos ha disminuido, y la contaminación metálica es cada vez menor", afirma en su tesis.

Durante la investigación se midieron las concentraciones de elementos metálicos de muestras tomadas en 50 puntos del estuario de Nervión-Ibaizabal durante 2009, 2010, 2011 y 2014, y se estudió la evolución que tuvieron esas concentraciones con el tiempo.

Esta caracterización dará pie, según el investigador, a cuantificar las consecuencias que pueda tener en adelante la construcción de la isla de Zorrozaurre en la ría de Bilbao, con el movimiento de los sedimentos y el cambio de la situación hidrodinámica en la situación del estuario.

En la investigación, se detectó que la contaminación metálica de los sedimentos había cambiado mucho de 2009-2011 a 2014, ya que en el muestreo realizado en 2014 aparecieron diversos puntos, en la zona del Abra y en la dársena de Portugalete, con altas concentraciones, nunca detectadas hasta el momento, "probablemente consecuencia de las obras realizadas para facilitar la entrada a puerto de barcos grandes".

En la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, en el estuario del río Oka, la toxicidad encontrada en los sedimentos era pequeña, y coincidía con las pequeñas alteraciones de los índices biológicos detectados en las ostras, según ha explicado el investigador, que considera probado que el estado de salud de las ostras ha mejorado con los años.


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