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Indefensos ante las averías en móviles y tabletas: conozca los casos más denunciados por los consumidores

Irache afirma que se presentan dificultades para que se arregle un terminal que está dentro de la garantía legal, que es de dos años.

Móvil roto. ARCHIVO
Móvil roto. ARCHIVO  

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache advierte sobre las numerosas consultas que está recibiendo por averías de teléfonos móviles. Según una encuesta encargada por esta organización, un 21% de estos aparatos ha sufrido alguna avería.

En el 6% de estos casos, la vendedora no se hizo cargo en un primer momento; en el 5%, la avería se ha repetido posteriormente a ser reparada; en el 4%, ha habido retrasos en la entrega del aparato; y en el 2%, se cobró por arreglar el móvil o la tableta cuando el aparato estaba en periodo de garantía.

Al igual que otros bienes de consumo, los teléfonos o las tabletas nuevos tienen dos años de garantía, en los que el vendedor debería hacerse cargo de forma gratuita de cualquier desperfecto o mal funcionamiento que surja en este tiempo. Sólo se puede negar a cubrir la reparación si el daño del aparato ha sido debido a un mal uso del cliente. En los primeros seis meses, se presupone que la avería ya existía en el momento de la venta.

Sin embargo, es demasiado habitual que el vendedor -ya sea una operadora telefónica, un comercio o incluso en ocasiones el propio fabricante- niegue su responsabilidad y obligue al consumidor a pagar la reparación, cuyo coste se puede elevar a, por ejemplo, 300 euros. Las prácticas para hacerlo son variadas.

GOLPES O MOJAR EL TERMINAL

En la mayor parte de los casos, el servicio técnico le informa al cliente de que tendrá que ser él quien pague la reparación, ya que entienden que el problema del aparato se debe a un mal uso, como un golpe o mojarlo, por poner los dos ejemplos más frecuentes. Aunque en muchas ocasiones el consumidor asegura que no ha habido tal mal uso y que el problema ha surgido de forma repentina, se ve obligado a pagar la reparación para poder utilizar nuevamente su terminal.

En otras ocasiones, al consumidor le devuelven el teléfono reparado y es meses después cuando ve que le han cargado el coste de la reparación en su cuenta bancaria. En ocasiones, lo han sumado a la tarifa del teléfono y, si devuelve el recibo, le pueden cortar la línea por impago, como ha sucedido en varios casos recibidos en Irache.

Debido a esta actuación abusiva, el consumidor se ve en ocasiones avocado a pagar una reparación que debía cubrir la empresa. En estos casos, el consumidor está muy desprotegido, ya que, o bien paga la reparación, o bien continuará con el móvil estropeado. La única opción que tiene es rebatir el dictamen del servicio técnico con otro informe pericial.

En ocasiones, ni de esta manera la compañía accede a costear la reparación, y al consumidor no le queda otra vía que la reclamación vía judicial, una opción por la que optan muy pocas personas, debido a que consideran que el importe reclamado no compensa asumir las molestias que puede conllevar.

Ha habido personas que, incluso, han recibido el móvil con problemas añadidos a los que tenía cuando lo entregó para su reparación, pero el vendedor ha declinado cualquier responsabilidad.

RESGUARDO DE DEPÓSITO

Cuando se entrega el móvil averiado es muy importante solicitar un resguardo de depósito, en el que quede constancia de la fecha de entrega del aparato y del problema que presenta. Asimismo, conviene que el comercio o el servicio técnico entreguen con el móvil reparado un documento que certifique el trabajo realizado y la fecha de devolución. Además, de esta manera el consumidor podrá contabilizar y demostrar la suspensión del plazo de la garantía por este tiempo.

Otras veces, el problema supuestamente reparado vuelve a producirse, pero en esta ocasión el vendedor o fabricante ya no se hace cargo del problema. También se han visto casos en los que, tras cuatro reparaciones, el vendedor se sigue negando a entregar un nuevo aparato en buenas condiciones o a resolver el contrato. En cualquier caso, cualquier reparación cuenta con tres meses de garantías, más allá de la que tenga el aparato por sí mismo.

Entre los ejemplos de problemas por averías en aparatos están los móviles acuáticos, que se venden por la resistencia especial que tienen al agua. Sin embargo, ya son varios los consumidores que han acudido a la Irache porque, tras bañarse en la piscina o ducharse con él, se les ha averiado. Al llevarlo al vendedor, el servicio técnico los obliga a pagar el arreglo porque dice que no han colocado debidamente las tapas de protección.

Otro problema añadido en la avería de móviles o tabletas electrónicas es el retraso en la reparación. Ello hace que durante este tiempo -a veces el consumidor no recibe el móvil hasta varios meses después-, el cliente no pueda contar con el teléfono móvil o la tableta, o lo tenga que buscar por su cuenta, ya que las compañías no suelen ofrecer siempre móvil de sustitución y, si lo hacen, en muchas ocasiones es de una gama más baja y ofrece menos prestaciones que el del cliente.

Si el cliente recibe el móvil sin que haya sido reparado, con nuevos desperfectos o en malas condiciones, conviene dejar constancia de ellos a través de una hoja de reclamaciones, que todo establecimiento abierto al público tiene obligación de tener.


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