• sábado, 10 de abril de 2021
  • Actualizado 20:16

 

 
 

SOCIEDAD

El CIMA de la Universidad de Navarra investiga también una posible vacuna contra el coronavirus

El equipo del doctor Pablo Sorobe trabaja en una vacuna basada en "la administración de fragmentos de zonas muy concretas del virus". 

El doctor Pablo Sorobe, uno de los investigadores de la vacuna contra el coronavirus del Centro de Investigación Médica Aplicada Universidad de Navarra (CIMA).
El doctor Pablo Sorobe, uno de los investigadores de la vacuna contra el coronavirus del Centro de Investigación Médica Aplicada Universidad de Navarra (CIMA).

No todas las vacunas contra el coronavirus las investigan grandes farmacéuticas como Pzifer, Moderna o Astrazeneca, que en los últimos días han hecho importantes anuncios sobre la eficacia de sus investigaciones. 

En Pamplona, en la Universidad de Navarra, el equipo del Centro de Investigación Médica Aplicada Universidad de Navarra (CIMA) que dirige Pablo Sarobe también trabaja en una posible vacuna contra la Covid.

"Nuestra vacuna está basada en la administración de fragmentos de zonas muy concretas del virus, lo que requiere la identificación de esas zonas y qué propiedades inmunitarias tienen. Esto hace que el proceso sea más lento que las vacunas basadas en virus o proteínas completas", ha explicado el científico en una conferencia sobre 'Vacunas Covid-1919: presente y futuro', enmarcada en las actividades de la Semana de la Ciencia organizadas por el Museo de Ciencias Universidad de Navarra.

Hasta el momento ya han identificado algunas de esas zonas y están caracterizando el efecto de la administración en modelos animales. "Alcanzado este objetivo la idea es diseñar una vacuna con las mejores propiedades de eficacia y seguridad", ha apuntado sobre los avances que se desarrollan en Navarra para luchar contra el coronavirus. 

En la cita, el investigador ha explicado que las vacunas contra la Covid anunciadas hasta la fecha "pueden ser las primeras, pero no serán las únicas, puesto que existen otras que también han mostrado resultados prometedores".

"Desde el punto de vista de la eficacia, no tienen por qué ser las mejores y también hay cuestiones prácticas, como la estabilidad del producto y los requisitos de almacenamiento y distribución, que podrían hacer más adecuadas unas vacunas que otras", ha añadido.

El CIMA recibió financiación autonómica para dos destacados proyectos de investigación sobre la Covid-19: una vacuna con péptidos y un predictor de complicaciones del paciente, basada en hematopoyesis clonal y que permitiría una intervención clínica temprana.

Bajo el título “Identificación de regiones inmunogénicas en las proteínas del SARS-CoV-2 para el desarrollo de vacunas basadas en péptidos”, el proyecto busca desarrollar una vacuna sintética, formada por fragmentos o regiones del virus (en lugar de por virus enteros inactivados o modificados genéticamente) y, para ello, es necesario identificar previamente aquellas zonas de las proteínas virales reconocidas por los linfocitos T y los linfocitos B.

La investigación, desarrollada por los doctores Pablo Sarobe y Juan José Lasarte tiene por objetivo “generar vacunas de subunidades basadas en epítopos T y epítopos B, cuya administración induciría una respuesta de anticuerpos neutralizantes que impidiera la infección viral”, comentan los investigadores del Programa de Inmunología e Inmunoterapia de CIMA. El proyecto, presentado a través de IdiSNA (Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra), recibirá 81.021 euros.

PREDECIR PRECOZMENTE

Otro de los novedosos proyectos de investigación busca predecir precozmente qué pacientes con Covid-19 van a desarrollar una enfermedad severa o critica, lo que permitiría una intervención clínica temprana.

“Estudios de nuestro grupo han permitido observar que la hematopoyesis clonal (acumulación de mutaciones, o errores en la secuencia de ADN, en células del sistema inmune que se acumulan con la edad) está asociada con la enfermedad pulmonar crónica a través de una respuesta inmune aberrante similar a la que ocurre en pacientes con COVID-19. Por tanto, nuestro estudio pretende entender si la presencia de hematopoyesis clonal aumenta el riesgo o contribuye al desarrollo de un cuadro clínico severo o crítico como consecuencia de esa reacción exagerada del sistema inmune”, explica el Dr. Borja Sáez, uno de los investigadores del Programa de Hemato-oncología de CIMA.

El estudio está liderado por el Dr. Sáez y la Dra. Ana Pardo-Saganta, y se titula “Predicting adverse complications of COVID-19 and the benefit from inmmunomodulating therapies based on the presence of clonal hemotopoiesis”.

LAS VACUNAS AVANZADAS

Sarobe se ha mostrado este jueves optimista ante los anuncios de efectividad de las vacunas de Pfizer, Moderna y Janssen. "Se trata de vacunas innovadoras, con tecnología similar. Por los datos publicados, que en breve deberíamos ver confirmados en revistas científicas, tienen una buena actividad inmunológica", ha señalado.

Sobre las reticencias de parte de la población a administrárselas, asegura que "la vacunación es un acto de solidaridad y lo ideal es que existiera una conciencia general de su necesidad y de los beneficios que aporta a toda la sociedad". Frente al caso de los fármacos tradicionales, donde el principal afectado es el que recibe el tratamiento, "en la vacunación el beneficio es global", ha destacado.

"De hecho, hay personas a las que les gustaría vacunarse, pero por factores como la edad u otras enfermedades concomitantes, esta medida no es tan eficaz, y la mejor manera de protegerlos es proteger a la sociedad en su conjunto", ha apuntado en una nota.

El investigador del Programa de Inmunología e Inmunoterapia del Cima ha subrayado que "en primavera todo el mundo estaba muy orgulloso de la solidaridad que suponía quedarse en casa por el bien de todos. Pues bien, la vacunación sería lo mismo a partir de ahora".

Ante la afirmación de Ugur Sahin, creador de la vacuna de Pfizer, sobre la posible recuperación de una "vida normal" a mediados de 2021, el experto del Cima ha afirmado que "si la eficacia de la vacuna y la tasa de vacunación son lo suficientemente elevadas para alcanzar la inmunidad de grupo, estaríamos protegidos". "Pero mientras exista un porcentaje de la población que no esté protegido por la vacuna, ahí siempre habrá un nicho donde el virus podrá infectar y diseminarse", ha apuntado.

LOS MISMOS REQUISITOS DE SEGURIDAD

Preguntado si se vacunaría, el científico ha contestado que "no tengo por qué ser reticente a ponerme una vacuna que ha sido aprobada tras superar las diferentes fases y con los datos de eficacia que se están haciendo públicos". A su juicio, la desconfianza de la gente podría deberse a la "falta de conocimiento sobre los procesos de aprobación". "Aunque haya salido en tan poco tiempo, la vacuna ha superado los mismos requisitos de seguridad y eficacia que cualquier otra, y ha sido aprobada por los comités correspondientes", ha resaltado.

"Esta aprobación supone que ha demostrado unos niveles de seguridad y que los efectos secundarios generados en las miles de personas que han participado en los ensayos clínicos previos están dentro de lo aceptable", ha explicado. "Hasta el momento, los efectos secundarios notificados en los ensayos de Pfizer, Moderna y Janssen concuerdan con lo que habitualmente se observa en otras vacunas", ha indicado. "Son signos como enrojecimiento e inflamación de la zona de inyección, algún proceso febril más o menos leve, etc., que en la mayoría de los casos son de muy corta duración", ha señalado.


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