SOCIEDAD

Un pianista pamplonés y un violinista parisino unen sus fuerzas en un disco para homenajear al músico Pau Casals

El CD puede conseguirse en la página web del sello La mà de Guido y en Amazon.

Una parte de la portada del nuevo CD del navarro Eloy Orzaiz con el violinista Naaman Sluchin. CEDIDA
Una parte de la portada del nuevo CD del navarro Eloy Orzaiz con el violinista Naaman Sluchin. CEDIDA  

El pianista pamplonés Eloy Orzaiz Galarza y el violinista parisino Naaman Sluchin han publicado un nuevo disco en homenaje al músico Pau Casals.

A lo largo de este disco, los miralls o reflejos de Casals brillan y se hacen eco: ya sean los reflejos del Mediterráneo, de la naturaleza, de la inquebrantable fraternidad que reina entre estos artistas, o incluso aquellos reflejos nostálgicos que se atisban detrás de ciertas melodías, a modo de canto solitario que emana de un mundo pasado.

El centro neurálgico del CD reside en la Sonata para violín y piano de Pau Casals, complementado con dos obras muy especiales de amigos del cellista catalán: Philippe Gaubert y Joan Manén.

Naaman y Eloy se conocieron en 2014 en Basilea (Suiza) mientras estudiaban en la Schola Cantorum y enseguida nació una fuerte amistad conjugada en el plano personal y en el musical.

Hace unos 15 años, Naaman Sluchin participó en el Festival Pablo Casals de Prades, donde le fue entregada una copia del manuscrito de la sonata para violín y piano de Pau Casals.

Años más tarde, ya en Basilea, Naaman le habló a Eloy de la sonata de Casals, de cómo estaba convencido de que era una obra de gran calidad y de que merecería la pena estudiarla y descubrirla juntos. 

 

En un proyecto conjunto con la Fundació Pau Casals, el disco fue grabado en el Auditori Pau Casals en el Vendrell, a unos metros de la Villa Casals y financiado mediante crowdfunding. Ahora el disco sale a la venta bajo el sello La mà de Guido. Se puede obtener en la página web de la discográfica o en Amazon.

LA SONATA DE CASALS

Compuesta en gran parte durante su período de exilio en Prades, donde el virtuoso del violoncello se recluyó huyendo de la dictadura franquista, la obra nos transporta como en un barco.

Dentro de una atmósfera impregnada de lirismo y de nostalgia, la sonata constituye casi un relato mismo de la naturaleza: el canto de los pájaros, el murmullo del viento, el fuego…

Más de 30 años le llevó a Casals componer esta obra magistral. En la sonata, se vislumbran numerosas referencias a Cesar Franck, sobre todo en su primer movimiento, heredero del Romanticismo tardío. Destacan los arrebatos del Scherzo, así como la conmovedora oda catalana que constituye el tercer movimiento.

Lamentablemente, la muerte se llevó a Casals en el exilio puertorriqueño 1973, habiendo finalizado tres de los cuatro movimientos inicialmente previstos y dejando solamente algunos bosquejos del cuarto.

Hoy en día la sonata permanece en el anonimato para la gran mayoría del público y de los músicos profesionales, de la cual apenas existen grabaciones. Uno de los objetivos primordiales del disco MIRALLS-REFLETS es reivindicar el valor de esta monumental sonata.

 

PHILLIPE GAUBERT Y JOAN MANÉN

Dedicada precisamente a los célebres Jacques Thibaud y Alfred Cortot, la sonata para violín y piano de Philippe Gaubert refleja el espíritu de la Belle Epoque que Casals experimentó de primera mano al instalarse en París en 1899: armonías coloristas, torrentes de melodías entusiastas, en ocasiones casi ingenuas, etc.

A semejanza de Pau Casals, Philippe Gaubert posee una relación privilegiada con el violín, que fue también su primer instrumento antes de convertirse en uno de los mayores virtuosos de la flauta travesera de la historia.

Su carrera cobró un nuevo impulso en 1939, cuando fue nombrado director de la Sociedad de Conservatorios de Francia, así como de la Ópera de París.

Casals y Gaubert, ambos condecorados con la Légion d´honneur, se conocían bien y compartieron una gran pasión por la composición, la dirección de orquesta y también la pedagogía, que ejercieron en el seno de la  Ecole Normale de Musique, fundada por Alfred Cortot en 1919.

La estrecha amistad y admiración que unía a Casals con el violinista virtuoso Joan Manén es reflejo de inspiración mutua entre grandes artistas.

Considerado niño prodigio, Manén siguió la estela de los grandes violinistas del siglo XIX como Paganini, Sarasate o Ysaye, y compuso piezas de carácter y de bravura para su instrumento, al tiempo que se hizo un hueco en las más prestigiosas salas de concierto europeas como solista aclamado.

En la preciosa cadencia introductoria de su Capricho 3 “catalán” op. A-33 (en la que se parafrasea 'el cant dels ocells') se evoca no sólo el canto de los pájaros sino una atmósfera de marcado sabor mediterráneo.

Todo ello da paso a una segunda parte en la que se exhibe una serie de variaciones llenas de espíritu y color sobre el tema popular catalán de 'La Pastoreta'.


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