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Dos pamploneses recorren el Camino de Santiago para recaudar fondos a favor de los refugiados

Miguel Zalacain y Pablo Cenoz dieron por finalizada su aventura el pasado domingo 2 de junio, tras haber reunido más de 1.500 euros. 

En el centro de la imagen, Miguel Zalacain Jiménez, junto a Pablo Cenoz Valencia (derecha) y un amigo en su llegada a Santiago de Compostela. CEDIDA
En el centro de la imagen, Miguel Zalacain Jiménez, junto a Pablo Cenoz Valencia (derecha) y un amigo en su llegada a Santiago de Compostela. CEDIDA  

Miguel Zalacain Jiménez, de 32 años, y Pablo Cenoz Valencia, de 34, dejaron la capital navarra para llevar a cabo un reto: hacer el Camino de Santiago sobre ruedas en una semana. Durante los 700 kilómetros de recorrido les acompañó un amigo de Barcelona, además del hermano de Miguel, quien participó en la experiencia durante un par de días. 

Todo se ha organizado en torno a un objetivo principal: recaudar 2.000 euros que irán destinados a la financiación de una lancha para el barco de rescate Aita Mari. La cantidad recaudada en solo tres semanas, a través de la plataforma Gofundme, supera ahora los 1.500 euros. La rapidez con la que se ha alcanzado dicho presupuesto ha pillado por sorpresa a sus promotores, quienes no imaginaban obtener tanto éxito en tan poco tiempo. 

Actualmente, Zalacain es farmacéutico y vive en Cambridge. Cenoz, por su parte, es administrativo y reside en Pamplona. A ambos les une el deporte y el afán de viajar por el mundo gracias al fuerte espíritu emprendedor que ya les ha comprometido con varias causas solidarias. Cenoz ha reconocido que al principio viajaban por puro placer, pero gradualmente fue creciendo su interés por mostrar otras realidades menos visibles, aunque de gran trascendencia.

UNA EXPERIENCIA GRATIFICANTE Y DURA

Todo comenzó cuando los dos navarros conocieron, de primera mano, la dureza con la que miles de inmigrantes afrontan el día a día una vez alcanzado el esperado continente europeo. Los dos pamploneses, amigos desde hace años, cooperaron con la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) y la asociación DYA Navarra en la isla griega de Quíos, a unos seis kilómetros de Turquía.

"Es muy importante el estar ahí y el poder verlo. Ni los medios, ni nadie nos lo cuenta", ha destacado el administrativo navarro. Este ha sido testigo de todo lo que no se muestra en Occidente y de la auténtica situación de los refugiados que los altos poderes políticos tratan de esconder.

Zalacain define el viaje como una experiencia "muy gratificante y dura" en un diario que escribió durante las 12 jornadas de octubre que estuvieron en el campo de refugiados de Vial, situado en el centro de la isla griega. 

Los refugiados viven una verdadera pesadilla cuando llegan a su destino, tras los numerosos obstáculos que han tenido que superar para llegar a tierra. Las mafias organizadoras de los viajes en patera les prometen una vida completamente nueva llena de oportunidades y deseos cumplidos. Pero, por desgracia, la realidad es otra. Cuando Cenoz y Zalacain llegaron al campamento, unos 2.000 inmigrantes sufrían los efectos del aislamiento, hambre, enfermedades y suciedad propios de cualquier centro de refugiados.

En total, más de un millón de personas han llegado a las islas griegas durante los últimos tres años. Las cifras van en aumento y la situación es cada vez más preocupante. Por eso, pasadas las casi dos semanas en Quíos, los voluntarios navarros decidieron impulsar una nueva causa solidaria.

Campo de refugiados de Vial, en la isla griega de Quíos. CEDIDA

UN RETO SOBRE RUEDAS

El sábado 25 de mayo partieron en bici "desde la misma puerta de casa", tal y como corrobora Cenoz, y el viernes 31 del mismo mes llegaron por fin a Santiago de Compostela. 

Durante el camino, dieron a conocer su proyecto gracias al contacto que tuvieron con otros caminantes. Muchos donaron ahí mismo sus fondos. Cenoz destaca la gran oportunidad que ha supuesto el reto para incrementar, cada vez más, la colaboración ciudadana. Además del trato humano directo, las redes sociales han jugado un papel muy importante en la proyección de la causa.

La colaboración con la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) ha sido fundamental desde el comienzo de la iniciativa. La lancha de rescate que se financiará con los 2.000 euros de la causa se empleará para reducir el número de víctimas en el Mediterráneo. Cenoz calcula que, para finales de junio, habrán alcanzado el objetivo.

Mientras, la plataforma Gofundme continúa disponible para seguir recibiendo donaciones. 

MENTIRA MEDIÁTICA

Toda ayuda es bienvenida para combatir las condiciones infrahumanas en las que viven los inmigrantes, incluso cuando entran en contacto con el primer mundo. El Gobierno griego se encarga de financiar los campos de refugiados. Estos disponen de un terreno cerrado que aísla a sus residentes, con tal de que estos no entren en contacto con el estilo de vida occidental. 

Cuando una patera llega a tierra, las autoridades policiales del país retienen a sus tripulantes. Hasta que no está presente el jefe de policía para comprobar la documentación de los recién llegados, estos no reciben atención médica ni cuidados básicos. Una vez finalizado el proceso burocrático, los refugiados son trasladados en un autobús hasta el campo de Vial.

 

Una patera vacía a orillas de la isla de Quíos. CEDIDA

Durante su labor en Quíos, Cenoz y Zalacain han presenciado la llegada de extranjeros de todas las edades. El cansancio, la desorientación, la hipotermia, el hambre y la sed son solo algunas de las muchísimas limitaciones que sufren durante y tras el viaje. Se trata además de un trayecto al que no todos tienen la suerte de sobrevivir. 

Cenoz invita fuertemente a colaborar con esta causa, destacando que los refugiados son personas como nosotros. Los nuevos residentes son familias de clase media, con formación y trabajo que han podido permitirse pagar el traslado en patera. Proceden de Oriente Medio y África y, generalmente, huyen de la guerra o inestabilidad política y económica que impiden llevar una vida digna en sus países de origen. 

El administrativo navarro narra algunas de las tareas colaborativas que ejercían los voluntarios en el campo de concentración griego: dedicaban su tiempo a dar seminarios sobre la importancia de la higiene, dirigidos a los niños y los más jóvenes, o incluso impartían charlas formativas sobre primeros auxilios, alcohol y drogas a los adultos.

Interior de una de las salas educativas en el campo de refugiados griego de Vial. CEDIDA​​

Los mensajes mediáticos dan a entender que los países desarrollados acogen desinteresadamente a miles de personas cada año. Sin embargo, algunos ciudadanos del tercer mundo ni siquiera llegan a superar la frontera entre Oriente y Occidente. Europa se encarga de retener a estas familias en su propio país, privándoles de la gran oportunidad que supone para ellos subirse a una patera. Las grandes masas migratorias desembocan en una fuerte crisis contemporánea que afecta directamente al ámbito internacional y desborda por completo los planes políticos de los países más poderosos. Por eso, las soluciones fáciles son realmente tentadoras.

Valla que acota el terreno del campo de refugiados griego. CEDIDA

Ante la indignación que provoca esta situación, Cenoz y Zalacain continúan con su campaña de donativos y apelan a todos a participar en ella. Cualquier ayuda económica, por muy pequeña que sea, contribuirá a financiar la lancha de rescate para el Aita Mari que será destinada a salvar el máximo número de vidas posible. El tiempo es oro y cada céntimo cuenta. Desde Salvamento Marítimo Humanitario se está impulsando el proyecto para llevarlo a cabo cuanto antes y mejorar esta cruda realidad, de la que apenas se habla. 


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