SOCIEDAD

La Korrika de Asirón arrincona al tradicional domingo de Ramos en Pamplona: así han tenido que plegarse las parroquias

En San Lorenzo se han visto obligados a trasladar la bendición de palmas y la procesión de San Nicolás también se ha visto afectada.

La celebración del domingo de Ramos en la iglesia de San Lorenzo se ha visto obligada a modificarse por el solapamiento con la Korrika, a la que Asirón ha cedido numerosos espacios de Pamplona.
La celebración del domingo de Ramos en la iglesia de San Lorenzo se ha visto obligada a modificarse por el solapamiento con la Korrika, a la que Asirón ha cedido numerosos espacios de Pamplona.  

Por primera vez en decenas de años, la tradicional bendición de ramos que se celebra a las puertas de la iglesia de San Lorenzo en Pamplona se ha visto arrinconada al interior del templo. Ni siquiera el mal tiempo o la lluvia lo habían impedido en otras ocasiones, pero este año la fuerza mayor que ha obligado a la parroquia a tomar esta decisión ha sido la Korrika.

La carrera de tinte abertzale, que ha apoyado económica y materialmente el Ayuntamiento gobernado por el cuatripartito, ha instalado durante todo el fin de semana varias de sus txoznas y escenarios junto a algunas de las iglesias más simbólicas de la capital, como San Lorenzo o San Nicolás, precisamente durante el día del domingo de Ramos y coincidiendo con la hora prevista para realizar las simbólicas procesiones.

La cesión de numerosos espacios públicos a la Korrika ha hecho plegarse a las parroquias para poder celebrar su liturgia de arranque de la Semana Santa sin que se produjera ningún tipo de incidente: ni bien debido a la masificación de personas que se preveía por la coincidencia de los dos multitudinarios actos, ni tampoco por un hipotético enfrentamiento que volviese a repetir los sórdidos e injustificables gritos que se lanzaron contra la Dolorosa durante su procesión en 2016.

Desde la parroquia de San Lorenzo se ha esperado hasta minutos antes de la homilía para comprobar si se podía realizar la bendición de ramos y la posterior procesión en la calle, como viene siendo habitual, pero ante la presencia de gran cantidad de personas en las txoznas colocadas justamente frente a la entrada principal del templo se ha decidido modificar la celebración.

Se ha comunicado a los feligreses la decisión y se ha optado por romper la tradición y consagrar dentro del templo los ramos con los que se recuerda el recibimiento a Jesús en Jerusalén tras su periplo en el desierto. Hasta ahora la bendición se había celebrado en el Rincón de la Aduana, a unos metros de la entrada principal y cerca de la confluencia con el simbólico Monumento de la Inmaculada.

Tras la bendición se ha realizado la procesión por el exterior de la iglesia, a través de las calles San Francisco y Mayor, para terminar con la entrada por el portón de la iglesia de San Lorenzo. Durante su recorrido los cientos de feligreses han compartido su sacro paseo con la música, las txoznas y los carteles colocados por la organización de la Korrika. Afortunadamente los dos actos se han celebrado sin que hubiera que lamentar ningún tipo de incidente.

Entre los asistentes a la celebración sí se ha lamentado que las actividades de la carrera por el euskera no se hubieran programado a una hora diferente o en otro lugar del Casco Antiguo de Pamplona para evitar el solapamiento entre los dos actos.

El arrinconamiento de la bendición de ramos al templo se ha consumado después de la también polémica decisión del cuatripartito de recluir la ofrenda floral a San Fermín durante el Día del Niño en el interior de la iglesia. En aquel caso, la presión social, política y religiosa hizo cambiar de opinión a Joseba Asirón y sus socios y se mantuvo la ofrenda en la calle, donde había más espacio y mejores condiciones de seguridad para una celebración tan concurrida.

En cuanto a los tradicionales actos organizados por la iglesia de San Nicolás, la procesión ha podido celebrarse como tenía previsto alrededor del céntrico templo. Los feligreses han honrado el arranque de la semana de la resurrección de Cristo con la marcha a través de la plaza de San Nicolás, la calle San Miguel, paseo Sarasate y el regreso a la iglesia.

Precisamente el Paseo Sarasate ha sido elegido por el Consistorio y por AEK, los organizadores de la Korrika, como la meta de una carrera que durante 11 días ha recorrido todo el País Vasco, el País Vasco francés y la Comunidad Foral. Aunque la procesión ha finalizado sin mayor incidencias, las oraciones y cánticos eran prácticamente inaudibles al entremezclarse con el algarabío que comenzaba a formarse por el inmimente final de la Korrika y la concentración de cientos de personas en un mismo lugar.

Paralelamente a estos dos actos religiosos, el alcalde de Pamplona ha tomado parte en la Korrika cogiendo el relevo de la ikurriña y portándolo por varias calles del centro de la capital navarra. Ajeno a los problemas que podían producirse en el resto de la ciudad, se ha podido ver exultante a Joseba Asirón portando la bandera vasca. En su camino le han ayudado los socios de EH Bildu en el cuatripartito, con la presencia de representantes de Geroa Bai, Aranzadi-Podemos e Izquierda-Ezkerra.


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