ENOLOGÍA

Los vinos navarros aportan autenticidad y rigor a la calificación del Rioja

La recogida de 4.400 muestras de los nuevos vinos de la última cosecha comenzará el 1 de diciembre.

Vino D.O.C. Rioja.
Vino D.O.C. Rioja.  

La confianza que el consumidor deposita en los vinos de Rioja y su reconocimiento en el mercado no es algo gratuito, sino que se fundamenta en un sistema de garantías que el Consejo Regulador de la DOCa Rioja desarrolla para certificar, con el máximo rigor, la calidad y la autenticidad de sus vinos.

El próximo 1 de diciembre, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja iniciará la parte "más trascendente" de este proceso de calificación, con la recogida de unas 4.400 muestras de los nuevos vinos de la última cosecha, provenientes de todas las bodegas elaboradoras.

Según ha informado el director general del Consejo, José Luis Lapuente, un comité de 170 profesionales, distribuidos en paneles de cinco personas y bajo la supervisión del Consejo, someterán estas muestras a un riguroso control de calidad -analítico y organoléptico-, que deberán superar para tener derecho al amparo de la DOCa, integrada por La Rioja, País Vasco y Navarra.

Cada una de las muestras tomadas por los técnicos del Consejo en los mismos depósitos donde el vino ha fermentado se analizará en uno de los tres laboratorios oficiales de la Denominación, ubicados en las Estaciones Enológicas de Haro (La Rioja), Laguardia (Álava) y Olite (Navarra), a fin de determinar si sus componentes se ajustan a las exigencias del Reglamento de la DOCa.

Los parámetros que se analizarán son grado alcohólico, acidez total tartárica, acidez volátil acética, sulfuroso total y sulfuroso libre, azúcares reductores, densidad, extracto seco, pH, ácido málico, índice de color e índice de polifenoles totales.

Tras las determinaciones analíticas, los Comités de Cata del Consejo Regulador realizarán el examen organoléptico de las muestras, explica Lapuente, para quien esta es una fase decisiva del proceso de calificación, puesto que la cata constituye el mejor instrumento para determinar la calidad del vino, así como su personalidad diferenciada e inequívocamente de Rioja.

En la calificación de la cosecha 2014 se introdujo, como novedad, la aplicación de las nuevas tecnologías informáticas a las catas de calificación, lo que reporta indudables ventajas a la hora de mejorar los procedimientos, agilizar la obtención de resultados en tiempo real y realizar análisis estadísticos posteriores a partir del gran volumen de información que se maneja.

A la vista de la correspondiente acta, con los resultados de la cata, así como del boletín de análisis y del informe emitido por el Servicio Habilitado de Veedores del Consejo Regulador sobre el cumplimiento de la normativa por parte del viticultor y bodeguero, este organismo procede a la calificación, no calificación o emplazamiento de la partida de vino a que corresponda la muestra.

En caso de emplazamiento por causa de algún defecto que pueda ser subsanado con prácticas enológicas autorizadas, el elaborador dispone de un plazo para presentar de nuevo su vino a examen.

Este proceso se desarrollará hasta el próximo 28 de febrero, ya que es en abril cuando el Consejo Regulador emite la calificación oficial de la añada.

Además de esta fase de examen de las muestras de la nueva cosecha, el control de calidad continúa durante el proceso de crianza hasta la comercialización, que es el momento en que el Consejo entrega a las bodegas las contraetiquetas que garantizan el origen, añada y envejecimiento de los vinos.

Durante el último año, los veedores del Consejo tomaron 1.400 muestras en el almacén de producto terminado de las bodegas.

Posteriormente a la calificación oficial de la añada, el control se extiende a los vinos comercializados mediante la toma de muestras en los puntos de venta de los principales mercados, y que en el último año fueron 1.880 muestras.

Todas estas muestras, entre las que también se incluyen vinos de otras regiones, se someten al mismo control que las muestras tomadas para la calificación, con lo que se da respuesta a uno de los objetivos estratégicos del Consejo, como es la obtención de información cualitativa, y no solo cuantitativa, de los mercados, razona el director general del Consejo.

Este rigor con que actúa el Consejo Regulador, que aplica una de las normativas más restrictivas del mundo, detalla Lapuente, transmite seguridad y confianza a los consumidores y ha sido determinante para la posición de liderazgo que ocupan los vinos de Rioja. 


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