SOCIEDAD

Muertos en Navarra que nadie reclama: así se actúa en el Instituto de Medicina Legal cuando esto ocurre

El organismo dirigido por Iñaki Pradini es el responsable no solo de las autopsias en la Comunidad foral sino también de gestionar las situaciones en las que nadie reclama un cuerpo.

Iñaki Pradini, médico forense del Instituto Navarro de Medicina Legal. MIGUEL OSÉS
Iñaki Pradini, médico forense del Instituto Navarro de Medicina Legal. MIGUEL OSÉS

Una de cada mil personas que fallece en nuestro país no es requerida por nadie. Cada año, alrededor de 400 cuerpos inertes que aguardan en cámaras frigoríficas a que alguien se haga cargo de ellos terminarán en fosas comunes de cementerios. 

Habitualmente, corresponden a personas sin hogar que mueren en plena calle o ancianos que viven solos y no se le conocen vínculos familiares. Sin embargo, no son los únicos casos.

En Navarra, el Instituto Navarro de Medicina Legal que dirige Iñaki Pradini es el responsable no solo de las autopsias sino también de gestionar cuando suceden estas situaciones en las que nadie reclama un cuerpo, algo que ocurre no con mucha frecuencia. 

A pesar de la situación actual provocada por el coronavirus, Pradini no cree que en Navarra haya aumentado el número de cadáveres sin ser reclamados. Este año, el Instituto Navarro de Medicina Legal ha notificado dos casos.

En la Comunidad foral, este organismo se encarga de esclarecer la causa de la muerte de aquellas personas que mueren en soledad. También, sirve de lugar de espera hasta que alguien reclame el cuerpo o sea trasladado a una fosa común del cementerio.

En el edificio del INML, ubicado en el Complejo Hospitalario de Navarra, hay espacio para dos cadáveres congelados. Cuando llega uno nuevo es cuando sale otro que estaba a la espera por si alguien finalmente se hace cargo de él. "Si esto ocurre, se contacta con el Ayuntamiento de Pamplona, que llevará a cabo un entierro social en una fosa común", explica Pradini. 

Fachada del Instituto Navarro de Medicina Legal, situado en el Complejo Hospitalario. MIGUEL OSÉS

Por ejemplo, esta misma semana el médico forense ha hecho la autopsia a un extranjero que se quitó la vida en Pamplona y su cuerpo permanece todavía en el edificio. 

"En este caso el procedimiento tardará. Sabiendo quien es, otra rama administrativa contactará con la familia vía Interpol o la policía de su país para ver qué hacen con el cuerpo. Nosotros ya hemos congelado el cadáver sabiendo que pasará un tiempo hasta que salga de aquí", añade Pradini.

Ni el Ministerio de Justicia ni el Instituto Nacional de Estadística disponen de una cifra oficial que indique cuántos decesos de este tipo se dan al año en España.

"Es complicado llevar un control del número de casos que ocurren. Sabes cuándo entran y cuándo salen, pero como los plazos son muy distintos según cada caso es difícil cuantificar una cifra anual", reflexiona el director del Instituto Navarro de Medicina Legal. 

Al contrario de lo ocurrido en Navarra, en otros puntos de España la pandemia de la Covid-19 sí es responsable de incrementar el número de fallecidos de cuyo cuerpo nadie se responsabiliza.

Tan solo en Madrid, según publicó el diario El Mundo, en la primera ola de la pandemia se contabilizaron 59 fallecidos a causa del virus por los que ningún familiar había preguntado en tres meses. 

Finalmente, 55 de esos cadáveres fueron enterrados en nichos por el Ayuntamiento de Madrid, donde permanecerán 10 años antes de trasladarlos a una fosa común, y podrán ser recuperados en cualquier momento por sus familiares para su inhumación en el mismo cementerio.


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