SOCIEDAD

Uno de cada cuatro hogares navarros en situación de pobreza energética tiene a su sustentador principal desempleado

La Comunidad foral registró la séptima mayor tasa de pobreza durante el período entre el 2011 y el 2007, con un 8,9%, seis décimas por encima de la media nacional.

Un radiador, método más común para calentar una casa. ARCHIVO
Un radiador, método más común para calentar una casa. ARCHIVO  

Un 24,3% de los hogares de Navarra en situación de pobreza energética tiene a su sustentador principal desempleado, frente al 4,7% de los hogares que no se encuentran en estas circunstancias. Este es uno de los principales datos sobre Navarra que arroja el estudio La pobreza energética en España: aproximación desde una perspectiva de ingresos, elaborado por la Cátedra de Sostenibilidad Energética del IEB-Universidad de Barcelona entre los años 2011 y 2017.

El estudio sobre la pobreza energética ha sido publicado por la Fundación Naturgy y ha sido presentado este lunes durante el seminario sobre Políticas y medidas contra la pobreza energética.

Según la investigación, dirigida por la catedrática María Teresa Costa-Campi, de la Universidad de Barcelona, y elaborado por las investigadoras Elisenda Jové-Llopis y Elisa Trujillo-Baute, la probabilidad de que un hogar se encuentre en situación de pobreza energética en España aumenta un 9,3% cuando el sustentador principal está desempleado.

El estudio revela que el 8,9% de media de los hogares navarros se encuentra en situación de pobreza energética. Esta tasa media alcanzó un pico máximo del 10,2% en el 2014 y, a partir de entonces, descendió paulatinamente hasta el valor mínimo del 2017, un 6,9%. Entre los años 2011 y 2017, los ingresos anuales de estas familias fueron de 24.893 euros, con unos gastos anuales de energía de 1.316 euros. Se trata del segundo mayor gasto en energía de España, solo por detrás de Castilla-La Mancha.

“Los datos demuestran que la pobreza energética es una dimensión más de la pobreza en general y, por ello, las medidas para paliar la pobreza energética deben abordarse con políticas sociales, que permitan incrementar los ingresos de las familias, y con políticas de eficiencia energética, para promover la reducción del gasto”, expone el estudio.

La investigación plantea una aproximación a la pobreza energética desde la vertiente de los ingresos de los hogares, en base al análisis económico de la relación entre la pobreza energética, el consumo energético y los elementos vinculados a la renta de las familias. En este sentido, concluyen que se trata de un problema complejo, que debe resolverse desde diferentes perspectivas.

INSUFICIENCIA DE INGRESOS

El estudio sostiene que la pobreza energética es una dimensión más de la pobreza, con un punto de partida común: la insuficiencia de los ingresos familiares para hacer frente a los gastos, que, en el caso de la energía, permitan mantener una temperatura adecuada en el hogar y tener unas condiciones de vida dignas.

A partir de la investigación de la Cátedra de Sostenibilidad Energética, se puede configurar un perfil de los hogares españoles en situación de pobreza energética: están ubicados en áreas rurales o con menor densidad de población; viven en régimen de alquiler; en edificios de 25 años o más, y en zonas con condiciones meteorológicas extremas de calor o frío; y son hogares unipersonales o monoparentales, sustentados en buena parte por mujeres.

Asimismo, la condición de desempleo del sustentador principal es el principal determinante de la pobreza energética. Además, los hogares en situación de pobreza energética suelen tener bajos porcentajes de familias que han terminado los estudios de educación superior.

En el caso de Navarra, cuatro quintos de los hogares en pobreza energética (80,4%) se ubican en edificios que tienen más de 25 años de antigüedad. Además, el 51,4% de las familias son unipersonales y un 5%, monoparentales.

SITUACIÓN LABORAL

Uno de los aspectos que tiene más influencia en este tipo de pobreza es la situación laboral de los miembros de la vivienda. En este sentido, el 24,3% de los hogares en situación de pobreza energética tiene a su sustentador principal en situación de desempleo, un ratio que en el resto de hogares se sitúa en el 4,7%. Se trata de la variable con mayor impacto de todas las analizadas.

Otro de los aspectos que tiene en cuenta el informe es la comunidad autónoma, ya que la climatología y el perfil de los hogares de cada una de ellas es determinante a la hora de analizar la pobreza energética.

En este sentido, aunque la tasa media nacional de pobreza energética para el período 2011-2017 fue de 8,3%, la mayor tasa la registró Castilla-La Mancha, que, con un 17,4%, duplicó la media. Por el contrario, Canarias (4,9%), País Vasco (5,1%), Asturias (6%) y Baleares (6,3%) fueron las comunidades con las  tasas más bajas.

Por encima de la media nacional y con tasas superiores al 10% se sitúan las comunidades ubicadas alrededor de la Comunidad de Madrid, es decir, Castilla-La Mancha (17,4%) y Castilla y León (12,8%). A continuación, se sitúan Extremadura (12,2%) y La Rioja (10,8%). Andalucía, por su parte, alcanza un 9,2%. Navarra, un 8,9%.

GASTO EN NAVARRA

Existen regiones con niveles de ingreso y de gasto de energía dispares. Por ejemplo, mientras que el gasto energético en el País Vasco y Extremadura es casi idéntico para el promedio del período analizado, el ingreso promedio anual por hogar es cerca de 10.000 euros superior en el País Vasco, lo que explica una menor incidencia de la pobreza energética en esta última región.

Navarra, Castilla y León, Aragón y La Rioja encabezan las primeras posiciones en cuanto a gasto, con un importe anual promedio por hogar considerablemente superior a la media española (1.099 euros).

Aquellas comunidades autónomas con elevadas tasas de desempleo o menores porcentajes de individuos con estudios superiores son más propensas a tener una tasa de pobreza energética más elevada.


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