ENTREVISTA

Begoña Pro: "Las Juntas de Infanzones de Obanos son algo inédito en la Edad Media"

La escritora navarra presenta en Pamplona ‘Las cadenas del reino’, la tercera entrega de la saga histórica ‘La chanson de los Infanzones’.

Begoña Pro, autora de 'Las cadenas del reino' (Pablo Lasaosa) (4)
Begoña Pro, autora de 'Las cadenas del reino' (Pablo Lasaosa) (4)  

La escritora navarra Begoña Pro Uriarte (Pamplona, 1971) presenta este viernes en Pamplona su nueva obra literaria Las cadenas del reino, la tercera entrega de la saga histórica ‘La chanson de los Infanzones’.

Se trata de una novela histórica, continuación de ‘El anillo del leal’ y ‘La dama del velo y el laurel’, ambientada en los años 1211 y 1212 en la que los acontecimientos llevan a los protagonistas hasta la batalla de las Navas de Tolosa. De ahí el título.

Begoña Pro nos descubre alguno de los entresijos de la historia y nos anticipa que la saga tendrá una cuarta entrega para completar la tetralogía de ‘La chanson de los Infanzones’.

¿Qué se narra en ‘Las cadenas del reino’?

Se narra otra aventura de Miguel y de Álvaro pero esta vez no sólo les acompañan los personajes ya conocidos, García, Laraine o sus tíos, sino que la familia ha crecido y vamos a tener ya en esta novela como protagonistas a los hijos de los principales protagonistas.

Van a aparecer los hijos de Miguel que, también como su padre, se van a meter en líos, y muy gordos. Van a aparecer los hijos de Álvaro y los de García. Todos ellos siguiendo la misma línea de amor a la familia, la lealtad, la defensa de los menos protegidos, de aquellas personas que no pueden defenderse por sí mismas, que es el espíritu que lleva la Junta de Infanzones de Obanos.

Ahora hay también una vuelta de tuerca más porque Miguel se va a ver afectado en lo que más duele a un padre, que son sus hijos. Su hijo Roland va a caer prisionero de los almohades y es un asunto muy serio en el que Miguel no se va a quedar quieto. Y todo con ese espíritu de familia, de aventura, de entrega y de lealtad dentro de los acontecimientos que van a tener lugar entre 1211 y 1212.

Con esta entrega de ‘Las cadenas del reino’, ¿se cierra la saga de La chanson de los Infanzones?

Cuando empecé a escribir esto, no sabía dónde iba a acabar la aventura. Se pensó como una saga y, en principio, será una tetralogía. Entonces, éste no sería el último libro sino que habría una cuarta entrega que espero que salga adelante.

¿Puede adelantar algo del trabajo literario en el que está trabajando actualmente?

Estoy ultimando la última novela y buscando nuevos temas para seguir después dándole a la novela histórica.

¿Se puede concretar algo más de esa cuarta parte?

Bueno, tengo algo en mente… Me traslado a un siglo ya más avanzado y creo que puede ser una historia bonita….y hasta ahí puedo leer... ¡A ver si me la van a quitar!

¿Qué pretende contar con esta saga de novelas históricas, con esta tetralogía?

Lo que yo siempre he querido contar es el espíritu y el nacimiento de las Juntas de Infanzones de Obanos, algo inédito en la Edad Media y en cualquier otra parte de Europa. Ese espíritu con el que se crearon las Juntas de Infanzones de defender al indefenso de los abusos de los poderosos y de defender los usos, las costumbres y las leyes y el Fuero de Navarra cuando llegaron aquí los reyes de Champaña y los Capetos. Siempre me ha llamado la atención por qué se formaron, ese espíritu, cómo surgieron y cómo serían aquellos hombres que formaron parte de esas Juntas.

¿Cuál es su relación con Obanos y con la historia de esta localidad navarra?

Cuando era pequeña, con seis años, empecé a ir a Obanos y he pasado muchísimos veranos allí, siempre que teníamos vacaciones, íbamos. Allí tengo mi cuadrilla, mis amigas… y como a los vecinos de Obanos se les llama infanzones y en el escudo está el sello de la Junta de Infanzones es algo que siempre he tenido muy presente. Empecé a investigar por curiosidad, pero no tengo ningún vínculo familiar.

¿A qué se debe ese apego por la novela histórica del Medievo?

A mí siempre me han gustado historias como Ivanhoe, es mi novela preferida, las historias de los templarios… Yo creo que esas sobremesas que de pequeños pasábamos todos pegados a la única tele que teníamos, con películas como Ivanhoe, La flecha negra… y de ese tipo, son cosas que se te van quedando en la mente, y luego ya por curiosidad, porque tenía esa visión de la Edad Media en Europa, quise comprobar cómo había sido realmente esa Edad Media en Navarra.

En sus obras, tiene siempre presente los valores de la amistad y la lealtad. ¿Hasta qué punto influyen hoy en día en la sociedad real?

Yo creo que son muy importantes, pero igual el valor de la familia está cambiando. Ahora hay otros tipos de familia además de la familia tradicional, pero creo que siguen siendo muy importantes como base en la que todos nos apoyamos. Siempre he considerado a la familia como ese sitio al que siempre puedes volver, que siempre está ahí sea cual sea el tipo de familia.

Puedes estar muy lejos, tu vida puede derivar llevándote a otros sitios pero al final, esas raíces siempre te mantienen a flote. A mí, por lo menos, me da esa sensación. Además, yo he tenido la suerte de tener unas amigas estupendas y sé que siempre están ahí para todo, para un café… Aunque no hables de cosas muy profundas, sabes que están ahí, que tienes un apoyo, que no estás sola, que lo que te pasa a ti no es a la única que le pasa, o cosas de ese tipo. Son dos valores que siempre me han gustado mucho.

No sé si se aplican mucho en la realidad de hoy, espero que sí, pero veo también que nos volvemos muy individualistas, que nos aislamos nosotros mismos. A veces he tenido esa sensación, a pesar de reunirme con las amigas, de no saber muy bien si estoy presente o si estoy hablando con ellas por el Facebook... Es un contraste lo que se está viviendo ahora.

Sus obras requieren un trabajo previo extra de documentación. ¿Cuánto tiempo invierte en la creación de una obra?

Escribirlo, como tal, me lleva unos once o doce meses. El trabajo previo fue muy superior al comienzo, obviamente. Cuando ya tienes la idea general de toda la época que quieres abarcar, el trabajo de documentación es ya más específico, para una escena concreta o para un momento de la historia dado. Por ejemplo, en este libro narro un riepto, un desafío, entonces ya vas a cosas más concretas… cómo eran los desafíos en Navarra, dónde se hacían, cuáles eran las leyes que regían entonces en Navarra… Pero el trabajo gordo de documentación fue antes de empezar a escribir, que me llevó unos tres o cuatro meses, luego ya es un trabajo más de desmenuzar.

Y pasa como con todo, cuanto más tienes, más te picas por ir a ser minucioso pero tampoco se puede con todas las cosas al no haber llegado detalles muy concretos.

Periodista, escritora… ¿También historiadora?

La verdad es que nunca me lo he planteado. Me gusta acercarme a la historia, no como historiadora sino como periodista, de hecho. Descubrir un documento nuevo, sería fantástico obviamente, pero no con ese afán de ir a los documentos originales y leerlos. Para mí, ir a documentos que estén escritos en latín me llevaría muchísimo tiempo descifrarlos, entonces yo recurro a las fuentes que han estudiado estos documentos. Me gusta más acercarme como periodista que como historiadora.

¿Cuál es su joya literaria de la que nunca se separaría?

Me gusta muchísimo ‘Papillon’ de Henry Charriere que es una novela, no histórica, que no tiene nada que ver con el género que escribo. Pero me gustó mucho esa historia de un preso a quien se le acusó de un crimen que no cometió, por su ansia de ser libre, de conseguir la libertad. En cuanto a novela histórica, me gusta mucho la trilogía que tiene Santiago Posteguillo de ‘Publio Cornelio Escipión, el africano’, y por supuesto ‘Ivanhoe’ porque fue el origen de la novela histórica, además.

Y hablando de sus propias obras, ¿Cuál es la que le deja más satisfecha?

De las que he escrito, la que más me gusta es ‘La dama del velo’, de los tres que he publicado por ahora, quizá por ese descubrimiento del primer amor, por la aventura, los viajes que se cuentan… A mí me gusta tener presente los viajes como una manera de descubrirse a sí mismo y de descubrir cosas nuevas, que al final es lo que te hace crecer como persona. Entonces, ese primer viaje de Miguel fuera de Navarra, de ese alguien pequeño, porque sus orígenes son humildes aunque sus sueños siempre han sido muy grandes… Soñar con que se hayan cumplido… Ese primer sueño de poder hacer lo que le gusta… Eso se valora.

Cuéntenos esa faceta suya de practicar esgrima, un deporte que parece asociado a duelos de otra época histórica. ¿Tiene algo que ver con su obra literaria?

Yo creo que sí, que tiene algo que ver. Después de que mis hijos crecieran un poco, me planteé practicar algún deporte, eso por un lado, pero yo no me veía en un gimnasio. Tenía curiosidad por la esgrima y estuve mirando si había esgrima medieval pero no había aquí cerca. El marido de una amiga hacía esgrima y me dije voy a probar y a ver qué pasa, porque el que te guste algo no significa que se te dé bien practicarlo. No es como salir a correr.

Me fui enganchando a la espada y luego te da también un cierto conocimiento, muy lejano, de lo que puede ser tener un enemigo enfrente, tenerlo detrás de una careta. No es como un yelmo medieval, obviamente, pero sí que te limita la visión, y luego asumes esa tensión antes del combate, el prepararte, preparar la espada, preparar tu material… Salvando las distancias, sabes que no vas a morir y que el otro no va a ir a matarte, pero sí que te da cierta objetividad sobre cómo podría ser. Practicamos en el polideportivo de la Universidad de Navarra y he ganado uno de los combates de los campeonatos que hicimos del ranking de Navarra de los cinco que son.

¿Por qué y cómo una periodista de profesión y vocación se acaba transformando en una escritora de reconocido prestigio?

Yo hice Periodismo y durante los primeros años tuve la suerte de dedicarme a lo que me gustaba, pero llegó un momento en mi carrera que me alejó del Periodismo y me dediqué a otras cosas que no tienen nada que ver con escribir. Entonces, se me quedó ese gusanillo dentro y tenía que sacarlo de alguna manera y empecé a escribir. Empecé a escribir novelas porque también me gusta mucho la ciencia ficción, y fue por eso, por ese gusanillo que tenía dentro por escribir.

Esposa, madre de dos hijos en edad escolar (niño y niña), trabajadora a tiempo parcial, ama de casa y escritora… ¿Cómo hace para compaginarlo?

Es cuestión de organizarse y de concentración. Y creo que la esgrima me da ese punto de concentración necesaria, me ayuda a concentrarme. Es cuestión de que en cada momento estés pensando en lo que estás haciendo para que te cunda muchísimo el tiempo. Luego bueno, los niños ya van creciendo y dispongo de un poco más de tiempo que antes.

Hablábamos anteriormente de su afición por la esgrima pero es de sobra conocida su más que afición, pasión, por Osasuna. ¿De dónde le viene esa afición?

Sí, yo creo que viene desde aquel ascenso en Murcia (Junio de 1980)… ¡Ya ha llovido!. Ese día hizo la Primera Comunión mi prima y estuvimos todo el rato viendo a la gente celebrándolo. También recuerdo que mis tíos llevaban a mi hermano al fútbol y yo me preguntaba por qué a mí no. Luego tuve la suerte de hacer una cuadrilla cuando Osasuna jugó la primera vez la UEFA con el Glasgow Rangers, cuando estábamos en BUP, y desde entonces pudimos convencer a los padres para que nos dejaran ir a ver algún partido. Ya con 18 años me hice socia y hasta ahora.

¿Le reconocen en el estadio?

No, no. Bueno, hay gente que me conoce de otros sitios y sí que he firmado algún libro en El Sadar, pero no me reconoce la gente como escritora, no.

¿Cree que logrará el objetivo del ascenso?

Ojalá, pero lo veo muy difícil porque el gol está muy caro, la victoria está carísima y sería un bonito regalo de fin de temporada pero lo veo difícil.

¿Cómo animaría a que el público leyese su libro ‘Las cadenas del reino’?

Se trata de un libro en el que hay aventuras, hay riesgo, Miguel se va a meter en campo enemigo mientras se está preparando una guerra que va a ser muy importante porque vamos a asistir a la batalla de las Navas de Tolosa.

Con este libro, la gente va a conocer cómo eran los desafíos en Navarra entre nobles, que los hubo, y también cómo era la vida de unas mujeres muy curiosas, una especie de sacristanas, que eran las soreras. Este tipo de mujeres me llamó la atención porque tenemos la visión de que en la Edad Media las mujeres estaban sometidas a un hombre, a su marido o a su padre.

Estas mujeres se dedicaban a cuidar de ciertas iglesias a cambio de poder ser sepultadas en el suelo santo de esa iglesia a la que dedicaban su tiempo. Eran como unas sacristanas, tocaban las campanas, preparaban las liturgias, daban avisos, preparaban funerales, los recordatorios de aniversarios etc… pero podían tener su propio sustento a través de dedicarse a una actividad diferente. Por ejemplo, Blanca que es zapatera tiene sus recursos y su medio de vida satisfecho por ese lado. Podían ser independientes, dentro de lo que era la Edad Media.


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