• miércoles, 22 de septiembre de 2021
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NAVARRA

Bearneses y roncaleses renuevan uno de los pactos vecinales más antiguos

Como cada 13 de julio, se celebra el Tributo de las Tres Vacas en la piedra de San Martín.

Tributo de las Tres Vacas.
Tributo de las Tres Vacas.

El pacto más antiguo de Europa, el que con el pago de tres vacas bearnesas se solventa el aprovechamiento de pastos roncaleses y que en 1375 dio fin a milenarios enfrentamientos entre franceses y españoles, volverá a escenificarse mañana en el paraje de Isaba donde se halla la piedra de San Martín.

Se trata del Tributo de las Tres Vacas, considerado paradigma de los pactos vecinales, declarado Fiesta de Interés Turístico de Navarra, y que cada 13 de julio reúne en este enclave natural entre los valles de Roncal y Baretous (Francia) a numeroso público para asistir al cumplimiento de la sentencia arbitral dictada hace más de seis siglos.

A mediodía se encuentran allí el grupo de representantes locales bearneses, quienes lucen la bandera francesa, y los de Roncal, ataviados con los trajes típicos del valle.

Es el veterinario de Isaba quien elige las tres mejores reses de las que hasta allí llevan los bearneses, que deben tener igual dentaje, pelaje y cornaje.

Justo antes de la entrega de los animales los bearneses y los roncaleses renuevan su compromiso de buenas relaciones, con un simbólico rito en el que las manos de unos sobre otros, alternando las procedencias, se conjuran mientras los representantes municipales repiten tres veces la expresión "pax avant" (Paz en adelante).

Según señala el Gobierno de Navarra, se desconoce el origen y la causa de esta ceremonia, que algunos apuntes remiten al año 125 antes de Cristo, ya que el pago de los franceses a roncaleses por usar su pasto se realizó durante siglos hasta que en el XIV dejó de llevarse a cabo.

Por ello, se sucedieron diversos enfrentamientos que terminaron con numerosos muertos y heridos, lo que finalizó con una sentencia arbitral en 1375 que obliga a este puntual pago.

El alcalde de Isaba, Jesús Barace, será mañana uno de los protagonistas del acto, un momento importante para el valle pero que en declaraciones a Efe le hace mirar con nostalgia el que se celebraba hace décadas, cuando la fiesta no era turística e institucional y sí de sincera hermandad y convivencia vecinal.

El cambio de la sociedad, que ha obligado a dejar el pastoreo tradicional en el que mayoritariamente se ocupaban los vecinos por profesiones más ligadas a la hostelería y el turismo, hace hoy vivir este acto sin apenas convivencia ni tiempo para compartirlo, reconoce para asegurar que "ya no es lo que era".

A cambio, reconoce que la repercusión económica de un evento tan turístico es evidente para la zona, hasta donde se acercan tanto franceses como navarros y de otras zonas para vivir este día, aunque el mal pronostico meteorológico para mañana puede frustrar los planes de muchos.

Barace advierte con humor que pese al mal tiempo el Tributo de las Tres Vacas no puede suspenderse, porque es un compromiso de honor, y si los franceses no cumplen con el pago habría "un conflicto considerable" que, según la sentencia de hace más de seis siglos, obligaría a los franceses a entregar a los roncaleses la Catedral de Oloron.

El alcalde Isaba ha valorado además este tipo de pactos que en su día regían entre entidades locales, en muchos casos tras fracasar la intervenciones de los reyes, ya que la solución estaba cuando intervenían "los más cercanos", los poderes locales, que además en aquella época "hacían sus guerras, sus leyes y sus propias maneras de funcionar".

En este caso, "los vecinos supieron entender cuál era el problema y buscar cuál era el causante del conflicto, que por lo visto eran los franceses que invadían el terreno español". 


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