POLÍTICA

La presidenta navarra se escuda en un supuesto "interés general" para defender su presencia en una reunión por el desarme de ETA

Uxue Barkos sostiene que con el encuentro mantenido con los verificadores internacionales no quería "blanquear" a la banda terrorista.

La presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, comparece en el Parlamento por la reunión con los verificadores del desarme de ETA. PABLO LASAOSA
La presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, comparece en el Parlamento por la reunión con los verificadores del desarme de ETA. PABLO LASAOSA  

La presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, ha justificado su presencia en la reunión el 5 de abril sobre el desarme de ETA por el "interés general" de la ciudadanía de "contribuir a que entregara las armas", un acto en el que se trabajó con discreción previa pero con intención de informar después.

Así lo ha señalado Barkos en una comparecencia parlamentaria, solicitada por UPN y PP, en la que ha negado ofendida las alusiones de estos a su contribución con esta reunión a "blanquear" la imagen de ETA, y ha reiterado que su Gobierno "ha estado donde debía estar, trabajando por el desarme de ETA, por que ésta se produjera con rigor y dentro de la legalidad".

"Niego que se haya colaborado con ETA ni con ninguna otra organización, no se ha pretendido ocultar información, y seguramente hubieran debido estar ustedes -en alusión a UPN- en alguno de estos procesos cuando tuvieron responsabilidad en el Gobierno" de Navarra.

La reunión, celebrada en Arkaute con Barkos, el lehendakari Iñigo Urkullu, el presidente de la Mancomunidad de Iparralde y alcalde de Bayona Jean-René Etchegaray, y el miembro de la Comisión Internacional de Verificación (CIV) del desarme de ETA, Ram Manikkalingam, se conoció después al difundir los participantes imágenes y una nota de prensa.

Al respecto, Barkos ha defendido el "reconocido prestigio" de la CIV "a lo largo y ancho del mundo", ha aludido a la presencia de autoridades galas en el proceso y ha considerado "inaceptable" que se le acuse de "colaborar" con la banda cuando se trataba de un acto para hablar de su desarme.

También ha negado la "falta de transparencia" de la reunión, pues aunque ha reconocido que "en los momentos previos" necesita de trabajo "en seria discreción", en este caso se difundieron imágenes e información a posteriori.

En cuanto a su contenido, Barkos ha dicho que cada parte expuso su análisis de la situación, y en su caso se mantuvo la posición de "exigir a ETA la entrega de armas de forma unilateral, total y sin contraprestaciones" y se mostró su acuerdo en el objetivo de que "la paz sea un hecho incontestable".

UPN Y PPN HABLAN DE "INMORALIDAD" Y "FALTA DE TRANSPARENCIA"

En el turno de los grupos, muy crítico, Javier Esparza (UPN) ha rechazado el "posicionamiento inmoral" de Barkos, ha cuestionado al CIV y ha considerado que la participación de los mediadores fue un "show" que "forma parte de esa retórica del conflicto", de un "lenguaje perverso" para construir una "post-verdad" y para "colaborar con los intentos de ETA para dignificar su desaparición".

En la misma línea, Ana Beltrán, por el PPN, ha considerado que el Gobierno de Navarra no hacía "nada" en esa reunión, en la que pecó de "falta de transparencia", y que fue previa a un desarme que no ha sido tal sino "una tomadura de pelo pura y dura", como lo demuestra el menor número de armas entregadas respecto a las anunciadas.

EL CUATRIPARTITO Y EL PSN APOYAN A BARKOS

Muy alejado de estas posiciones, el portavoz de Geroa Bai, Koldo Martinez, ha respaldado y agradecido la presencia de Barkos en aquella reunión que "facilitó y coadyuvó al desarme de ETA", y ha pedido que el Gobierno diga trabajando "en el necesario proceso de integración social que nos llevará a la paz y convivencia".

También Bakartxo Ruiz (EH Bildu) ha valorado el "paso importante en el camino de la paz" que se ha dado y en el que gran parte del protagonismo lo ha tenido "la sociedad civil" y no ha sido "precisamente gracias a la ayuda de los Estados", ha lamentado para afear especialmente la actitud de UPN y Esparza, que "siguen sin estar a la altura de las circunstancias" y cuyo "tono agresivo es más síntoma de debilidad que de tener razón".

En nombre de Podemos, Laura Pérez ha mostrado su "máximo apoyo" al Gobierno de Navarra en esta actuación pues "hizo lo que debía" con su "actitud colaboradora y de no obstrucción", algo que a su juicio debería imitar el Gobierno de España con respecto al fin de ETA y de otras políticas como la dispersión de los presos etarras.

También ha sido contundente en el apoyo a Barkos, en este caso desde la oposición parlamentaria, la socialista Maria Chivite, quien tras criticar a Esparza también ha respaldado la "lógica discreción" y la información trasladada de la reunión, que ha separado del "teatro" que sí ha criticado que fue el acto "excesivo" del 8 de marzo del desarme de ETA.

José Miguel Nuin (I-E) también ha respaldado el actuar "responsable" del Gobierno, que "ha hecho lo que debía" y ha actuado "conforme al interés general, y ha cumplido con su deber ante la ciudadanía y la sociedad", ha dicho tras recordar que el Gobierno foral "no se ha reunido con ETA", algo que sí hicieron gobiernos del PP y PSOE. EFE


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La presidenta navarra se escuda en un supuesto "interés general" para defender su presencia en una reunión por el desarme de ETA