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¿Quién dijo miedo? Talleres feministas enseñan a mujeres en Navarra a defenderse de las agresiones sexistas

La iniciativa se denomina Autodefensa Feminista y a sus cursos acuden mujeres de todas las edades y de cualquier condición social.

Una mano roja para mostrar el rechazo a las agresiones sexistas. IÑIGO ALZUGARAY
Una mano roja para mostrar el rechazo a las agresiones sexistas. IÑIGO ALZUGARAY  

Una mujer camina sola de noche por una calle mal iluminada. Escucha pasos a su espalda. Normalmente, hubiera sentido miedo, pero ahora no, ya que ha asistido a un taller de Autodefensa Feminista. Pone en práctica una de las herramientas aprendidas en el curso, y la amenaza deja de serlo.

Se denomina Autodefensa Feminista (ADF) y los talleres están siendo organizados por toda España por parte de ayuntamientos y asociaciones. Las participantes se convierten a su vez en formadoras y, de esta forma, se va tejiendo una red con dos objetivos fundamentales: saber identificar los ataques, desde los más graves a los más leves, y ser capaces de responder ante ellos.

Los ataques pueden ser miles y muy diferentes: un golpe, una palabra, una broma, un gesto, una mueca, una mirada o un silencio, señala en una guía el colectivo Bilgune Feminista, que explica claramente cuál es la meta de la ADF: "Saber marcar límites a otras personas y no estar dispuestas a aceptar actitudes machistas".

Los casos más graves de ataques sexuales, como el de La Manada, son solo la punta del iceberg de una verdadera lacra social. Según datos del Instituto Navarro para la Igualdad, en el mes de julio se presentaron en la Comunidad foral 125 denuncias por violencia machista, lo que eleva el número de denuncias de este año a 748 (una media de 106,85 al mes).

Del total de denuncias de julio, 68 fueron por violencia física y psicológica; 16 por quebrantamiento de órdenes de protección; 22 por violencia psicológica; 17 por violencia sexual; y 2 por otras situaciones, como acoso, amenazas, coacciones o vejaciones.

La mayoría de mujeres agredidas durante el pasado mes de julio en Navarra tenían entre 18 y 49 años, mientras que, entre los agresores, solo uno era menor de edad, en tanto que cinco tenían más de 65 años.

"DE LA DESIGUALDAD EMANA LA VIOLENCIA"

"Vivimos en una sociedad que históricamente es machista y sexista, y de la desigualdad emana la violencia", destaca África Aznar, miembro de la Red de Autodefensa Feminista.

Por ello, en los talleres, a los que asisten mujeres de toda condición social, etnias y culturas, "se trata de analizar de dónde venimos y cuál es nuestra situación para, de esa manera, empoderarnos y buscar estrategias y herramientas para afrontar el día a día y las desigualdades que existen".

No se trata sólo de saber defenderse físicamente de un agresor. De hecho, las técnicas de defensa personal son una parte pequeña de la ADF, porque lo ideal sería "no tener que llegar a defendernos de manera física", subraya Aznar.

La parte más importante, comenta, "es saber identificar esas situaciones, ponerles nombre, porque muchas veces lo que nos pasa a las mujeres es que no lo codificamos, no le ponemos el nombre adecuado" a una agresión y, "si no la identificamos correctamente, difícilmente le vamos a poder hacer frente".

"DERECHO A DEFENDERSE"

Aznar hace hincapié en que el objetivo de los talleres es "hacer sentir a las mujeres que tienen derecho a defenderse, a exigir un trato en igualdad" y, por ello, se trabaja para mejorar su autoestima, autoconocimiento y autocuidado. "De nada me sirve aprender técnicas físicas, saber karate o judo, si no me creo con derecho a defenderme", resalta Aznar.

Por este motivo, los talleres pasan a ser "como una 'reprogramación', un 'desaprender' lo que tenemos aprendido y un llenarnos de cosas nuevas para protegernos", afirma por su parte María Pizarro, miembro del grupo de Autodefensa Feminista de la asociación Andrea.

"Es un cambio de actitud, un cambio de chip", indica Pizarro, que apunta que el ataque de un agresor siempre es estratégico, ha sido planificado, pero la defensa de la mujer no lo es y, por ello, parte en desventaja. Esas estrategias de defensa, esas herramientas, son las que se aprenden en los talleres.

Uno de los aspectos más importantes que se tratan en los cursos es del de la culpa: "Nosotras tenemos muy asumida la culpa: que si llevabas esa ropa, que si ibas sola o muy tarde, que si ibas borracha, que si has consentido o incluso que si has elegido al padre de tus hijos y ahora te aguantas", lamenta Pizarro.

"La culpa la tenemos todas, y se trata precisamente de quitarnos esa culpa, de ver por qué nos pasan esas cosas y de entender cómo hemos normalizado la violencia en todos los aspectos de nuestra vida", agrega.

DE TODAS LAS EDADES

En los talleres, añade Pizarro, participan mujeres de todas las edades y se nota que las más jóvenes "vienen muy empoderadas, ya que están mucho más puestas en el feminismo que las mujeres mayores", porque estas últimas "suelen hacer ese empoderamiento después de haber sufrido agresiones".

Todas ellas, con independencia de su edad, raza o condición social, reciben en estos talleres unas herramientas que prefieren no explicar públicamente, para no dar pistas a los agresores. Esas herramientas "se quedan para nosotras", concluye Aznar.


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