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SOCIEDAD

Los aparcamientos subterráneos más polémicos de Pamplona: así se construyeron

Los vecinos de la plaza Blanca de Navarra protestaron con acampadas y se creó una plataforma contra el de la Plaza del Castillo.

Imagen de un parking subterráneo con varios coches estacionados ARCHIVO
Imagen de un parking subterráneo con varios coches estacionados ARCHIVO

La historia de la construcción de los aparcamientos subterráneos de Pamplona está llena de problemas, retrasos y enfado de vecinos y colectivos, pero ha resultado algo imparable desde los años 90. Ahora ya nadie se acuerda de las acampadas y protestas que fueron protagonistas durante mucho tiempo.

El primer parking subterráneo de rotación de Pamplona se inauguró el 11 de diciembre de 1990 por el alcalde Javier Chourraut, con bastante retraso respecto a las ciudades de nuestro entorno. Fue el de la Plaza de Toros, construido por la empresa Cubiertas y MZOV diez años después de que casi todos los grupos municipales apostarán por esta iniciativa, excepto la entonces HB.

Desde el 2 de octubre de 1989, fecha en que la empresa adjudicataria de las obras efectuó el acta de replanteo del subterráneo, hasta el día de la inauguración pasaron 435 jornadas de trabajo en el subsuelo de las calles Arrieta, Amaya y Aralar. El primer aparcamiento subterráneo de Pamplona tiene una capacidad para 725 vehículos que se reparten en tres plantas.

Chourraut agradeció el apoyo de los grupos políticos que supieron entender la necesidad de que Pamplona contase con los aparcamientos subterráneos y se refirió a la asignatura pendiente que supondrá la urbanización exterior del parking. "Si la naturaleza dotó de naturaleza al entorno de la Plaza de Toros, hoy debe preocuparnos el restituir al espacio otros alicientes naturales que conviertan la aridez del cemento en un entorno agradable para el natural esparcimiento ciudadano", aseguró.

El 30 de abril de 1991 se inauguró el segundo parking subterráneo de Pamplona, y el más polémico, el de la Plaza Blanca de Navarra. Antes de su construcción las quejas vecinales fueron múltiples y basadas en el peligro de derrumbamiento que, a juicio de los residentes en la plaza, corrían los edificios.

Las protestas se tradujeron en diversas movilizaciones como la acampada que los vecinos protagonizaron entre el 13 de noviembre de 1989 y el 22 de enero del 90 en la zona ajardinada de la plaza. Ese último día y el siguiente se registraron enfrentamientos con la Policía Municipal y el 24 de enero de 1990 comenzaron las obras con la tala de los árboles.

El portavoz del grupo municipal de UPN en el Ayuntamiento, Alfredo Jaime, asistió a la inauguración en representación del alcalde y tomó la palabra. Además de pedir disculpas a los vecinos por las molestias que ocasionan siempre unas obras de este tipo. Recordó Jaime cómo hace cuatro años el Ayuntamiento se posicionó a favor de los aparcamientos subterráneos como forma de mejorar sustancialmente el tráfico en la ciudad y quiso agradecer el apoyo que durante estas obras "principalmente en los momentos difíciles", había tenido de los técnicos y concejales.

A finales de diciembre de 2000 la alcaldesa Yolanda Barcina anunciaba la construcción de un parking subterráneo en la plaza del Castillo con 600 plazas y una inversión de 2.500 millones de pesetas. Fue el proyecto de parking más polémico que ha existido en la ciudad. Enseguida se creó una plataforma para recoger firmas y detener su construcción. Se consiguieron, en poco más de un mes, más de 25.000 firmas.

El lunes 23 de julio de 2001 comenzaron los trabajos preliminares con la tala de 74 árboles, 54 plataneros y 20 acacias de Constantinopla, a las cinco de la madrugada y hubo los primeros incidentes. El concejal de urbanismo José Ignacio Labiano aseguró: "A todos se nos mueve un poco el corazón, pero debemos pensar que la plaza va a quedar mejor de lo que estaba hasta hace unas horas y que el número de árboles que tendrá será igual o superior al que había hasta ahora".

Al concurso se presentaron siete ofertas, resultando ser la empresa EYSSA la concesionaria con un presupuesto de 1.921 millones y 802 plazas de parking (aunque finalmente serían 939 plazas).En septiembre se celebró un referéndum popular con una participación de casi 20.000 personas. A lo largo de 2001 y 2002, la obra duró tres años en lugar de uno, aparecieron murallas, restos de termas romanas, enterramientos musulmanes, restos medievales, de castillos y de la época contemporánea.

Al margen de los aparcamientos citados a lo largo de todos estos años y los siguientes se construyeron también otros parkings bajo importantes equipamientos de la ciudad.

Por fin, llegó el momento de la inauguración oficial del parking y de la nueva plaza peatonal de la Plaza del Castillo el 25 de junio de 2004 con fuegos artificiales.El detalle más significativo se produjo con Javier Iturbe, ex portavoz del PSN en el consistorio. Él, junto a la alcaldesa y a Luis Ibero, descubrieron la placa, representando así a los tres grupos (UPN, PSN y CDN) que aprobaron en pleno el proyecto.

Un grupo de cien personas intentó boicotear los actos de inauguración de la plaza. Su presencia se hizo notable con la llegada de la alcaldesa y de los concejales de UPN, PSN y CDN. En el momento en que se introdujeron en el parking para descubrir la placa conmemorativa comenzaron a increpar a la alcaldesa y a pitar con silbatos. Una docena llevaba folios amarillos con «Barcina cacique», «Democracia municipal» y «Participación ciudadana».

El 22 de septiembre de 2003, la Audiencia de Navarra archivó definitivamente la denuncia de ocho vecinos contra la alcaldesa de Pamplona y los ediles de UPN, PSN y CDN que aprobaron el proyecto y el director general de Cultura, Juan Ramón Corpas, entre otros, por prevaricación y delitos contra el patrimonio. En diciembre de 2003 terminaron las obras y la plaza se abrió de nuevo a los peatones. El 5 de junio de 2003 se abrió el aparcamiento subterráneo.


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