MÚSICA

Antiguos alumnos de la banda joven de Música de Barañáin homenajean a Corpus Tobes

Este sábado a las 19 horas tendrá lugar un concierto de entrada libre en el Auditorio Fernando Remacha de la Ciudad de la música de Pamplona.

La Banda de música de Barañáin 2016.
La Banda de música de Barañáin 2016.  

Corpus Tobes Galdeano, quien fuera profesor de clarinete en la Escuela de Música Luis Morondo y director de la banda de la escuela desde su creación en 1985 y hasta 1999, va a recibir un homenaje con entrada libre este sábado 18 de junio a las 19 horas en el Auditorio Fernando Remacha de la Ciudad de la Música.

Un grupo de ex alumnos se ha reunido para organizar este reconocimiento porque “un porcentaje muy alto de sus alumnos de aquella época nos hemos dedicado profesionalmente a la música. El buen ambiente que había y que en buena medida fue auspiciado y promovido por el maestro Tobes fue esencial, y sin duda fue uno de los grandes culpables de que continuáramos” señalan Marco Bellizzi, Luis Orduña y Patxi Cobos.

De esta forma, Corpus Tobes podrá disfrutar de un concierto único protagonizado por antiguos pupilos que formaron parte de la Banda Joven de Música de Barañáin. Algunos son profesionales de la música y otros han continuado como aficionados. Pero ni unos ni otros han perdido su pasión por tocar.

Corpus Tobes nació en Ayegui hace 91 años (cumple los 92 el domingo 19). Se trasladó pronto a Pamplona, donde ha vivido la mayor parte de su vida. En la capital navarra consiguió el título superior de clarinete. Y ésta fue la asignatura que impartió a lo largo de muchos años en Barañáin.

En el momento de su jubilación en 1999 Corpus declaro que “empezamos en el conservatorio, donde estaba el antiguo concejo, y luego ya se creó la escuela”. Después de jubilarse como profesor de clarinete, continuó trabajando en la banda de música. Antes de recalar en Barañáin había pertenecido a la Orquesta Santa Cecilia y a la banda militar de Pamplona.

Corpus recuerda cuando surgió la banda de música y fue en 1985, cuando ya había suficientes alumnos en la escuela compara formar una banda. “Tuvimos el orgullo de ser la primera escuela de Navarra donde surgió una banda de música, después ya todos nos imitaron”. No se atreve a destacar ninguno de los años en la banda porque para él “todos fueron igual de buenos, porque el nivel siempre fue muy bueno. Eran buenos músicos con talento pero también muy buenas personas. También tiene claro que una de las mejores experiencias de la banda fueron los viajes y giras y recuerda que “recorrimos todas las comunidades autónomas, excepto Murcia y las islas”. También fue en su etapa final cuando actuaron en Asturias y Cantabria. Tobes comenta que durante los primeros años llegaron a organizar viajes con cuatro autobuses. En su etapa final las salidas fueron más reducidas en número de personas.

En su jubilación en 1999 recibió un homenaje del Ayuntamiento de Barañáin, la escuela de música Luis Morondo y los alumnos y padres del centro. Fue un acto en el que el Ayuntamiento de Barañáin le entregó un cuadro con una inscripción en la que se reconocía su labor por la difusión cultural. Desde la escuela dé música le entregaron una placa y un busto de Beethoven y un grupo de alumnos y padres le entregó una colección de Instrumentos de porcelana.

Para este homenaje que se celebra en el Conservatorio Fernando Remacha de la Ciudad de la música de Pamplona el repertorio que van a interpretar 45 instrumentistas de la Banda de Música de Barañáin dirigidos por Luís Orduña consta del pasodoble gallego Puenteareas (1929) de Reveriano Soutullo, En un mercado persa (1920) de Albert W. Ketèlbey (1875­1959), el Himno de la Exposición Universal de Osaka Expo '70 (1970) Paul Yoder, la Banda Sonora con arreglo de John Moss de Aladdin (1992) de Alan Menken, la Obertura de la Opereta Caballería ligera (1866) de Franz von Suppé, la Primera Fantasía.de Katiuska (1931) de Pablo Sorozábal, y la Marcha Cristiana Corpus Tobes de Josep Insa.

SENTIDO AGRADECIMIENTO COLECTIVO

Ahora, 17 años después varios de aquellos alumnos quieren agradecer la dedicación de aquel que fue el primer impulsor en Navarra de una Banda de Música surgida de una escuela musical. Lo que sembró en ellos para que muchos decidieran que la música fuera su vida ha sido algo imborrable.

Luis Orduña, que ahora es director musical y que Corpus trataba como “Luisico” toco el bombardino en la Banda desde los 7 años hasta su acceso al Conservatorio Pablo Sarasate con 18 años. Continuó su formación en los Conservatorios Superiores de Navarra, Cataluña (ESMUC) y País Vasco (MUSIKENE) y se licenció en Tuba y en Dirección de Orquesta. Fue miembro de la Joven Orquesta de Euskadi (EGO), Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) y desde hace seis se dedica a la dirección musical a la dirección, siendo en la actualidad el director titular de la Capilla Santa María de Tolosa, Banda de Música de Zumárraga y Haize Berriak, banda de Sakana. Luis comenta de corpus Tobes que “es alguien excepcional, alguien que marcó mi vida y la de muchos/as. Siempre supo transmitir sólidos valores de respeto, compromiso, trabajo en equipo y por el otro el disfrute hacia la música. Había en la banda un instrumentista que con sonido poderoso y con convicción hacía sonar su instrumento en el momento equivocado. El maestro, cortaba y decía “Muy bien! No era ahí donde debía tocar pero le ha sonado muy bien!”

Marco Bellizzi estuvo cinco años en la banda en su faceta de trombonista. Terminó sus estudios en Navarra y Guipúzcoa. Luego dio el salto a Francia donde estuvo unos seis años. En la actualidad es profesor de trombón jazz en el Conservatorio Superior de Navarra. Marco destaca que “Corpus es un gran comunicador. Es un don que algunas personas tienen de manera natural y Corpus sabe conectar y ese es su gran valor. Supo transmitir en cada momento a sus alumnos lo que para él era importante, a veces en pequeños detalles otras veces en aspectos imprescindibles en la música como son el compromiso, la exigencia por un trabajo bien hecho, el respeto por los compañeros y por la música”. Marco recuerda “la gran cantidad de motes que bastantes compañeros se “ganaron” en aquellos años y que muchos de ellos todavía llevan con orgullo. En la banda estaban Pintxo, Koki, Cabezón, Wein, Barbo, Pollo, Gallofa, Pijamas, Locuras, Greas… Cuando Corpus se hartaba de nosotros siempre decía “¡baja Manolo, baja. Y llévatelos!” Y nunca supimos quien era Manolo”

Carmen Barásoain tocó el clarinete en la banda durante siete años. Acabó los estudios Superiores en el Conservatorio Pablo Sarasate y actualmente es profesora de clarinete en una Escuela de Música y toca en la Banda de Música La Pamplonesa. Carmen comenta que “impulsó en mí el amor y la dedicación por la música. Si partes de una banda así, tanto musical como humanamente, no te pueden quedar dudas para querer seguir en la música.

Miguel Villar Sola “Pintxo”, saxofonista profesional que reside en Barcelona, estuvo en la banda desde el principio, desde 1985 hasta hasta 1994. Reconoce que la música es su medio de vida y su religión. Miguel comenta que “Corpus era clarinetista, y conocía muy bien las posibilidades de los instrumentos de viento. Sabia como debía sonar una banda. Su dedicación e implicación con este grupo fue total y mostraba mucha atención a todos los detalles tanto de sonoridad como de estilo. Sabía como debía resaltar una buena melodía o contracanto y como debía sonar un acompañamiento. Sobre todo aprendimos con él a respetarnos entre nosotros tanto musicalmente como personalmente, a saber escucharnos y nos transmitió su pasión y respeto por la música”.

Patxi Cobos tocaba la tuba en la banda y ha mantenido su trayectoria como músico aficionado. Destaca que “Corpus era un gran psicólogo de los músicos. Te mostraba siempre su gran apoyo en todas de las facetas tanto musicales como humanas.”

Diego Idoate estuvo en la banda dos años tocando el bombo, y luego otros tres con la trompeta. Destaca de Corpus que “a pesar de que a primera vista parecía una persona seria, con un vozarrón que imponía, se dirigía a nosotros con una paciencia infinita y mucho, mucho cariño. Hizo fijarme en un tipo de música que jamás me había llamado la atención. Aunque no me he dedicado a la música, tengo un recuerdo excelente de esa época, porque el estudio individual podía ser arduo pero el grupo humano que Corpus sabía aglutinar, el compañerismo, y las ganas de enseñar que él tenía las transmitía a todos los chavales. Las tardes de los sábados eran especiales. Tocabas muy a gusto, un repertorio muy variado y siempre ameno, y en un ambiente inmejorable. No tengo un solo recuerdo malo de aquella época”


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