SOCIEDAD

Cinco navarros apoyan a España en el Mundial: "Este es un país para repetir, con o sin Copa del Mundo"

La cuadrilla de amigos vio el partido contra Marruecos y tienen también entradas para el encuentro de octavos frente a Rusia de este domingo. 

Los cinco amigos, posando en el partido de España contra Marruecos. De izquierda a derecha: Alberto L.Iricibar, Alberto Baigorri, Iñigo Gamboa, Sergio Sanchez y Javier Apesteguia  CEDIDA.
Los cinco amigos, posando en el partido de España contra Marruecos. De izquierda a derecha: Alberto L.Iricibar, Alberto Baigorri, Iñigo Gamboa, Sergio Sanchez y Javier Apesteguia CEDIDA.

El "sueño" de ver jugar a España en la Copa del Mundo comenzó a fraguarse al abrigo de un bar el pasado mes de noviembre, y fue cogiendo forma poco a poco. "Fue lo típico de: no hay huevos", señala Javier Apesteguía, uno de los cinco integrantes de la joven cuadrilla (todos rondan los 25 años) que el pasado 23 de junio cogió un avión rumbo a Varsovia para ver a la Roja. 

Alberto L. Iricibar, Alberto Baigorri, Sergio Sánchez e Íñigo Gamboa no tardaron en secundar su propuesta, y este lunes pudieron disfrutar todos juntos en Kaliningrado, a pesar del dudoso comportamiento de España frente a Marruecos que, sin embargo, le valió para pasar como primera del cuadro al producirse también el empate entre las selecciones de Irán y Portugal.

Aunque no todos comparten la misma afición por el fútbol, coinciden en que ver a España jugar en el Mundial es caso aparte. "Era un sueño", relatan. 

Así, el pasado 23 de junio aterrizaban en Varsovia, desde donde al día siguiente pusieron rumbo a Gdansk, una ciudad situada al norte. "Nos pasamos una parada y tuvimos que volver sobre nuestros pasos", señala Alberto Baigorri. 

Una vez allí, encontrar un transporte hacia Kaliningrado resultaba complicado. "Todo el mundo quería ir al partido. Al final, conseguimos contactar por Internet con un chófer, que resultó ser una chica muy maja de 19 años. Nos llevó hasta allí, pero cada uno tuvo que pagar 50 euros de su bolsillo. Era eso o quedar sin verse el partido", dicen. 

Justo antes de partir conocieron a un par de marroquíes que, como ellos, tenían entradas para el partido y se animaron a compartir el trayecto. "Son gente muy agradable, no hemos tenido ningún problema con ellos; nos ha sorprendido ver el respeto entre las aficiones. Tan solo hubo uno que se mosqueó con el tema del VAR -en referencia al segundo gol de España contra Marruecos- pero salvo eso, fue todo perfecto".

Atravesar la frontera con Rusia tampoco fue fácil. "Los perros olían los coches, tenías que mostrar el DNI y el pasaporte. Te hacían fotocopias de todo, te sacaban fotos, te grababan...", relatan. "Viajábamos en dos coches y tuvimos problemas porque no reconocían a un amigo, ni tampoco a los dos marroquíes. Nos tuvieron una hora parados, pero al final logramos pasar", comentan. 

LOS PREJUICIOS 

Reconocen que, antes de viajar, tenían prejuicios con respecto a qué se encontrarían en Rusia. "Pensábamos que se trataría de gente muy fría, pero es más bien todo lo contrario. Esa sensación sí que la tuvimos en Varsovia, pero al llegar aquí nos cambió por completo la percepción", señalan.

De hecho, al llegar al alojamiento, "los caseros, un matrimonio joven con un bebé, nos tenían preparado un bizcocho. Están siendo muy amables. Estamos seguros de que este es un país para repetir, con o sin Copa del Mundo"; comentan.

Su hoja de ruta incluye tres días en Kaliningrado para disfrutar del partido y conocer los resquicios de la Guerra Mundial en la ciudad. "Lo cierto es que pensábamos que habría más cosas, pero ya hemos visto practicamente todo. Aprovecharemos para seguir conociendo la ciudad y salir un poco de fiesta", dicen.

Otra de las cosas que les está sorprendiendo de su viaje es el cariño de otras aficiones. "Nos paran por la calle, quieren hacerse fotos con nosotros, nos desean suerte... Somos la sensación aquí", comentan entre risas. 

EL PARTIDO

El precio de las entradas para ver el partido de España contra Marruecos oscilaba entre los 90 y los 200 euros, según relatan los jóvenes. "Nos animamos porque creemos que hacer un viaje así es más sencillo ahora, cuando no hay tantas obligaciones", apuntan. 

De hecho, no es el único partido que van a ver de la Roja. "Cuando España empató todavía no conocíamos el resultado del encuentro entre Portugal e Irán, así que pensábamos que éramos segundos de grupo. Nos avisó un aficionado marroquí: fue un subidón porque también tenemos entradas para el partido de octavos, así que veremos jugar a España contra la anfitriona", señalan contentos.

Antes de hacer parada en Moscú para ver el partido de octavos contra Rusia (el precio de las entradas ronda los 200 euros) disfrutarán de tres días de turismo por San Petersburgo. Tras el encuentro en Moscú pondrán fin a su viaje, y regresarán a Pamplona el próximo 3 de julio. 

"Los españoles éramos minoría en el partido contra Marruecos. Tenemos muchas ganas de ver el partido contra Rusia; aunque también nos da un poco de respeto el tema de la afición rusa", conceden. 


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