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SOCIEDAD

Tres montañeros ciegos celebran en Pamplona el aniversario de una ascensión histórica: 25 años de la cima del Aconcagua

Serafín Zubiri, Javier Sáinz de Murieta y Alfonso Fidalgo coronarían el año 1994 los montes más altos de América, Europa y África.

GRAF7931. PAMPLONA, 13/01/2019.- Los tres montañeros ciegos, Serafín Zubiri (2i), Alfonso Fidalgo (3d) y Javier Sáinz de Murieta (2d) posan junto a sus guías Josema Casimiro (i), Carmelo Larumbe (d) y Javier Garayoa (3i), en una reunión que han mantenido en Pamplona para celebrar el 25 aniversario de una ascensión que hizo historia, coronar el Aconcagua ( 6,059 metros). Una cordada de ocho personas encabezada por el montañero navarro Mari Abrego alcanzó la cima el 15 de enero de 1994, la primera vez que tres ciegos hicieron cumbre en esta montaña en la frontera de Argentina con Chile. EFE/Jesús Diges
Los tres montañeros ciegos, Serafín Zubiri (segundo por la izquierda), Alfonso Fidalgo (tercero por la derecha) y Javier Sáinz de Murieta (segundo por la derecha) posan junto a sus guías Josema Casimiro (izquierda), Carmelo Larumbe (derecha) y Javier Garayoa (tercero por la izquierda), en una reunión que han mantenido en Pamplona. EFE/Jesús Diges

El 15 de enero de 1994, una cordada de ocho personas, encabezadas por el navarro Mari Ábrego, hacían cima en el Aconcagua, la montaña más alta del continente americano, pero aquella misión, de la que ahora se cumplen 25 años, fue muy especial por un motivo: tres de los montañeros eran ciegos.

Aquella expedición, patrocinada por la ONCE, estuvo compuesta por Mari Ábrego, Óscar Lizoáin, Carmelo Larumbe, Josema Casimiro y Javier Garayoa (médico), que guiaron hasta la cima a tres montañeros ciegos: Serafín Zubiri, Javier Sáinz de Murieta y Alfonso Fidalgo.

La ascensión se inició el 27 de diciembre del año 1993 y el 15 de enero de 1994 se alcanzó la cumbre del pico Aconcagua (6.959 metros), en la frontera de Argentina con Chile.

Josema Casimiro nunca olvidará la ascensión que vivió aquel año. "Los recuerdos son bonitos e interesantes, porque fue una experiencia enriquecedora para todos", ha comentado.

"Son de estas aventuras que, si no es por ese espíritu que tenía Mari de hacer cosas nuevas y diferentes, seguramente no se habría llevado a cabo. Esas eran las ocurrencias de Mari, de llevar ese tipo de locuras a buen término", ha afirmado Casimiro, que fue, junto a Ábrego, el primer español en coronar el K2, en 1986.

El montañero recuerda que a Mari Ábrego no le costó mucho convencer a Serafín Zubiri de participar en esa aventura: "Serafín es una persona con muchas inquietudes, muy deportista, con ganas de retos nuevos, y solo había que echarle el capote para que enseguida se lanzara". Pronto se sumaron a la misión Javier Sáinz de Murieta y Alfonso Fidalgo.

UNA FORMA FÍSICA ESPECTACULAR

"Ellos tenían una forma física espectacular, eran unos fenómenos", ha destacado Casimiro cuando recuerda a los compañeros que tuvo durante la ascensión al Aconcagua del año 1994.

Y no exagera. El cantante navarro Serafín Zubiri es famoso por haber participado en el festival de Eurovisión de 1992, pero menos conocida es su faceta de deportista. En atletismo, fue récord de España en 1.500 metros y campeón en 800 metros en los campeonatos para ciegos organizados por la ONCE, y ha corrido numerosos maratones, entre ellos los de Madrid, Nueva York y La Habana.

En ciclismo en tándem, ha participado en varias de las pruebas populares más importantes: Irati Xtrem, Quebrantahuesos, La Induráin, Larra-Larráu, Pamplona-Pamplona y Treparriscos. También consiguió terminar en dos ocasiones la Titan Desert, un rally de ciclismo de montaña que está considerado como una de las cinco pruebas más duras del mundo.

Sus dos compañeros de ascensión no le iban a la zaga. Sáinz de Murieta fue subcampeón del mundo de judo en Ámsterdam en 1989, y Fidalgo es un lanzador de disco, peso y jabalina que ganó seis medallas en los Juegos Paralímpicos de Verano entre los años 1992 y 2000, además de varios campeonatos de Europa.

UNA ASCENSIÓN DIFÍCIL

Esa buena forma física, asegura Casimiro, fue fundamental para el éxito de la misión: "El Aconcagua nunca es fácil, primero porque tiene casi 7.000 metros, las condiciones de frío son muy extremas y, aunque la ascensión no es técnicamente difícil, esa pequeña dificultad que tiene hace que mucha gente se estrelle allí, porque suben muy rápido y el mal de altura al final les pasa factura".

Durante la ascensión, los guías se colocaron en los tobillos aparatos que producían sonido para orientar a los montañeros ciegos, y el material de escalada también estaba adaptado a estas circunstancias.

Los montañeros ciegos Serafín Zubiri (izquierda), Alfonso Fidalgo (centro) y Javier Sáinz de Murieta (derecha) posan durante una reunión que han mantenido en Pamplona para celebrar el 25º aniversario de una ascensión que hizo historia, coronar el Aconcagua. EFE/JESÚS DIGES

"Nos teníamos que adaptar unos a otros, porque no es lo mismo ir con alguien que ve por dónde pisa y que además está acostumbrado a ir por la montaña, que alguien que no está acostumbrado a andar en ese medio y que tampoco ve. Le tienes que ir indicando. Nos teníamos que ir amoldando unos a otros", ha apuntado Casimiro.

Aquella experiencia espoleó el amor por la montaña de Zubiri, Sáenz de Murieta y Fidalgo, que también ascendieron al Mont Blanc (4.087 metros) el 2 de julio de 1994 y al Kilimanjaro (5.895) el 14 de julio de ese mismo año. Así, coronaron los montes más altos de América, Europa y África.

RECUERDOS INMEJORABLES

Serafín tiene unos recuerdos "inmejorables, maravillosos" de la ascensión al Aconcagua: "La verdad es que fue una experiencia impresionante, que además marcó bastante mi vida en un sentido muy positivo".

"Yo siempre digo que hay un antes y un después de mi ascensión al Aconcagua, pero no solamente en el aspecto deportivo, sino también en el aspecto humano y de crecimiento interior y personal. Es una de las cosas más importantes que he hecho en mi vida y de las que más orgulloso me siento", ha explicado.

El navarro recuerda bien el momento en el que hicieron cima, un instante en el que tuvo "una sensación de plenitud, de compensación a un gran esfuerzo que veníamos haciendo ya desde un año antes con los preparativos y entrenamientos. Y sobre todo, una satisfacción personal de haber sido capaz de conseguir un reto".

Los participantes en aquella aventura de hace 25 años se han reunido este fin de semana en Pamplona para comer juntos y asistir a la proyección del documental que se grabó en el Aconcagua.

A esta cita no ha podido asistir Mari Ábrego, que falleció el 19 de abril del 2018 a los 73 años, pero, en realidad, también ha estado presente en la reunión, porque "él siempre estará con nosotros, en nuestro recuerdo", ha afirmado Serafín.


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