• domingo, 17 de octubre de 2021
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Las tres plazas de toros fijas de Pamplona

La plaza de toros en construcción y la antigua de fondo. De 'La plaza de toros de Pamplona (1922-1997)' Pérez Ollo
La plaza de toros en construcción y la antigua de fondo. De 'La plaza de toros de Pamplona (1922-1997)' Pérez Ollo

Antes de que existiera ninguna construcción expresa para ello, las corridas de toros se celebraban en la Plaza del Castillo. Las entradas a la plaza se cerraban con vallas y tenía un aforo de entre 5.000 y 6.000 espectadores. Ante la importancia que fue cogiendo el espectáculo taurino y la precariedad de la construcción se decidió construir una plaza de toros fija en 1842. El proyecto se encargó al constructor Rafael Martínez.

El 6 de julio de 1844 se inauguró la primera plaza de toros fija de Pamplona entre las calles Sancho el Mayor y Estella y la avenida de San Ignacio. Tenía una capacidad de entre 7.000 y 8.000 espectadores y era de propiedad municipal.

El edificio fue uno de los más bonitos de la capital, pero no contaba con las garantías de seguridad necesarias: en diciembre de 1844 se detectó una grieta en medio de la bóveda que sostenía el tendido. En la primavera de 1848 los desperfectos se observaban a simple vista. Rafael Martínez había fallecido y su viuda, inmersa en una querella legal con el Ayuntamiento por los desperfectos, prometió reconstruirla. Esta plaza vivió su última corrida en las fiestas de 1849. Fue demolido dos años después.

La segunda plaza de toros fija vio la luz en agosto de 1852 y fue construida en el mismo lugar que la primera. Ofrecía, según su cartel anunciador, “todas las comodidades  de que son susceptibles los edificios de esta clase y llamó la atención por su belleza y por los lindos ornamentos con los que fue engalanados”.

Con el paso de los años, la ciudad creció y la plaza empezó a incomodar. Desde el Ayuntamiento se planteó que el lugar que ocupaba el coso sería el paso perfecto para unir el casco viejo con el nuevo ensanche. En 1921, en plenas negociaciones sobre si la plaza debía seguir en su sitio, empezó a arder. El fuego apareció en tres focos: en el palco presidencial, entre los números 80-90 y hacia el 24. Se calcinaron los palcos del 1 al 25 y 62 a 99, así como la mayor parte de los tendidos.

Precisamente, la historia de la nueva y actual plaza de toros empezó en ese mismo año (1920), cuando la Junta de la Casa de Misericordia planteó encargarse de su construcción. En noviembre de 1921 el Ayuntamiento cedió la plaza a la Casa de Misericordia para demolerla.

El encargado de la tercera plaza de toros fue el arquitecto donostiarra Francisco Urcola, que levantó el coso en 16 meses y se inauguró el 7 de julio de 1922. Tenía una capacidad de 11.976 espectadores: 5686 en sombra, 4851 en sol y 1439 entre sol y sombra.

En la primavera de 1942 la Junta modificó la disposición de 52 palcos porque las entradas no se vendían y los convirtió en gradería cubierta. De este modo, la plaza aumentó su capacidad en 550 asientos. Diez años más tarde se construyeron dos filas de tendido para abarcar a 620 personas más.

Pero la gran ampliación se realizó en 1967 a petición del alcalde de Pamplona en ese tiempo, Miguel Javier Urmeneta, puesto que la plaza registraba llenos en casi todas las corridas. El el proyecto del arquitecto Rafael Moneo fue elegido por su idea de aumentar el número de asientos con andanadas cubiertas.

Así, el aforo oficial era de 19.529 espectadores: 9254 asientos a la sombra, 8286 en sol y 1929 entre sol y sombra. Convirtiéndose en la tercera plaza más grande del mundo.


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