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La ganadería Pincha de Lodosa hace historia: un hierro navarro vuelve a San Fermín 35 años después

Visitamos la ganadería que debutará en la Feria del Toro el 5 de julio en el apertura del ciclo taurino de San Fermín.

José Antonio Baigorri y su hija Patricia posan junto a los novillos que se lidiarán este año, incluida la plaza de Pamplona durante la próxima Feria del Toro de San Fermín. MIGUEL OSÉS
José Antonio Baigorri y su hija Patricia posan junto a los novillos que se lidiarán este año, incluida la plaza de Pamplona durante la próxima Feria del Toro de San Fermín. MIGUEL OSÉS  

Han tenido que pasar 35 años para que una ganadería navarra vuelva a anunciarse en los carteles de la Feria del Toro de San Fermín

El próximo 5 de julio, seis novillos de la ganadería de Pincha, de Lodosa, pisarán el ruedo de Pamplona por primera vez. Será el sueño cumplido de José Antonio Baigorri de Luis, ganadero de 55 años que ha dedicado casi esos mismos 35 últimos años a la crianza de toros bravos. 

Los novillos de Pincha no pisarán todavía las calles de Pamplona para el encierro, pero en el mundo taurino se considera la cita del 5 de julio como el primer paso para que llegar a ese otro hito que en su momento ya cumplieron hierros navarros como Martínez Elizondo, Julio Aguirre o César Moreno. Era las décadas de los 70 y 80 cuando esas tres ganaderías lidiaron por última vez en Pamplona.

En su finca de El Ontanal de Lodosa, Baigorri cría reses bravas que han ganado su prestigio en novilladas en Navarra o Francia y en festejos populares en los últimos años. 2018 será el momento del debut en Pamplona, aunque la Casa de Misericordia ya estaba detrás de este hierro desde hace un par de años. 

"Sí, habíamos hablado para 2016 y 2017 pero no se dieron las circunstancias. El año pasado no tuvimos previsión y el anterior era más arriesgado, prefería esperar. Creo que ahora es el momento bueno", explica Baigorri mientras recorre la finca en su todoterreno. 

En el cercado de los novillos conviven varias corridas apartadas para este año. Los animales para Pamplona destacan por su presencia. Apenas se molestan por la entrada de los caballos y el vehículo, que puede acercarse a muy poca distancia de ellos. 

Pincha lidiará este año 3 novilladas con caballos, 4 sin montados y 2 becerradas. Además, tiene ya toros reservados para festejos en Navarra y Valencia, donde ha cosechado premios a los mejores astados por su movilidad. 

"Es el toro que me gusta, que se mueva, que tenga motor", explica Baigorri

Para llegar a todo esto, el camino ha sido muy largo, costoso y paciente. Todo empezó en 1986 con reses de la tierra. La adquisición en 1990 de 120 vacas y dos sementales del Puerto de San Lorenzo no tuvo el éxito esperado. "No era un encaste que se adaptara a mi concepto, era más genio que bravura, que son cosas distintas", explica Baigorri, que lidia ahora esa parte de su ganadería con el hierro de El Tolco en encierros o toros con soga, por ejemplo. 

Y hubo que volver a empezar para encontrar el tipo de toro que embistiera como buscaba el ganadero. En 2002 compró 58 vacas y sementales de Gerardo Ortega y posteriormente, en 2010, 44 erales y dos sementales a sorteo a Marques de Domecq. De este último hierro añadió en 2011 40 añojas y otros dos sementales. 

"Conozco muy bien lo que lidiamos, lo que es la parte de Gerardo Ortega y lo que es de Marqués de Domecq. A Pamplona queremos ir con los máximo posible de procedencia Gerardo Ortega, porque es lo que nos ofrece mayor regularidad", añade Baigorri

El trabajo en el campo ha sido un "trabajo de chinos" durante estos años. Se han probado sementales y se han tentado cientos de vacas hasta llegar al punto exacto. "Buscamos un toro con transmisión, que obedezca a los toques, con recorrido, que humille y que haga todo eso velocidad. Y que dure, como se pide ahora", resalta el ganadero mientras muestra con orgullo los novillos. 

Algunos de los novillos están enfundados en el campo. "Lo hacemos porque se desarman los pitones y se pelean. Es la manera de evitar pasarlos por el potro muchas veces para curar heridas", asegura Baigorri

En sus fincas, la de Lodosa y otra en Sesma, pastan más de 500 cabezas de ganado bravo en las 250 hectáreas de las dos fincas.

"Vamos a soñar un poco, es la idea que teníamos hace años cuando hablamos en su momento de poder ir a Pamplona. Fue una sorpresa cuando nos llamaron la primera vez, pero prefería esperar. La Casa de Misericordia son muy serios y han tenido mucha paciencia con nosotros. El año pasado esperaron bastante a ver si la novillada se ponía en tipo, pero nos descuidamos un poco", admite Baigorri. 

"Para la corrida de Pamplona, para que los novillos cojan los kilos, hay que echarles pienso. Tienen que andar entre los 460 y los 500 kilos", resaltan en la ganadería. 

Junto a Baigorri y su mayoral, Francisco, también hace labores en el campo una de las hijas del ganadero, Patricia, la que más afición ha tomado de su padre. Ella ayuda en la finca en todo lo que puede y maneja con destreza el caballo entre los cercados de los animales. 

"Lo que yo pido en los tentaderos es la duración. Y es lo que quiero que salga en Pamplona, un toro que dure".

La respuesta, el 5 de julio desde las 20 horas y en manos de Alfonso Cadaval, Toñete y Francisco de Manuel, los tres novilleros que lidiarán los seis novillos con los que Pincha debutará en Pamplona 35 años después del último hierro navarro en San Fermín. 


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